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Jesús Palacios: "El zombi es una carcasa vacía que rellenamos con nuestros miedos"

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Imagen del clásico de Tod Browning 'Freaks, la parada de los monstruos'. Ampliar imagen Imagen del clásico de Tod Browning 'Freaks, la parada de los monstruos'.
Joaquín Revuelta | 08/02/2017 A A
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Jesús Palacios: "El zombi es una carcasa vacía que rellenamos con nuestros miedos"
Cine La segunda convocatoria del programa ‘Híbridos 2017’ trae este miércoles hasta El Gran Café a uno de los grandes especialistas del cine y la literatura fantásticos, quien disertará sobre ‘Cine y ocultismo’
Jesús Palacios, una de las máximas autoridades en lo que a cine negro y literatura fantástica se refiere, protagoniza este miércoles a las 21:00 horas en El Gran Café la segunda convocatoria del programa ‘Híbridos 2017’ para hablar de ‘Cine y ocultismo’, un sorprendente recorrido por el lado más tenebroso y menos conocido del séptimo arte.

– El propio invento del cine tenía ya algo de ensoñación. Supongo que los primeros espectadores que asistieron a las proyecciones de los hermanos Lumière contemplaron entre fascinados y aterrorizados aquellas imágenes naturalistas que mostraban la llegada del tren a la estación.
 – Lo que voy a tratar en esta charla, que irá acompañada de imágenes con ejemplos cinematográficos concretos, no es tanto del cine de terror y fantástico que ha tratado la temática paranormal, esotérica y ocultista, que también hablaremos de eso y mucho, sino en general de todas las posibles e imposibles relaciones que guarda el cine con ese mundo del misterio, el esoterismo y los fenómenos extraños, que empieza con el propio invento del cinematógrafo, que prácticamente es un artefacto mágico, sobrenatural en cierta medida, que para los primeros espectadores tenía más que ver casi con la barraca de feria del ilusionista que con lo que ahora conocemos como cine. Y, por otra parte y al mismo tiempo, no deja de haber un elemento inquietante en un invento que es capaz de conservar las imágenes de los muertos, de dotarles de una cierta inmortalidad y de ser capaz de mostrar cosas que son producto de la fantasía, de la imaginación, y a la que los efectos especiales y la propia imagen cinematográfica pues parece darle carta de realidad, de autenticidad.

– Como aficionado al cine fantástico y de terror me interesa más el que se realizaba en los años 30 y 40 con escasos presupuestos, donde se sugería más que se mostraba, siendo Jacques Tourner el paradigma de este tipo de cine, que el realizado tras la gran eclosión de los efectos especiales. ¿Comparte esta opinión?
– Sinceramente no estoy del todo de acuerdo con esta apreciación. Pienso que el cine fantástico y de terror es muy amplio y da cabida a muchas variaciones y maneras de tratarlo. Ciertamente en los años 30 y 40 el cine del género tenía un determinado estilo, sobre todo el cine que producía Val Lewton para la RKO caracterizado por esa fotografía en blanco y negro tan elegante o el juego de sombras y por el no mostrar. Pero muchas veces tampoco era necesariamente producto de un estilo digamos que consciente tanto como por el hecho de que existía un código de censura muy fuerte, el Código Hays, y tampoco el desarrollo técnico de los efectos especiales permitía crear de alguna forma monstruos o escenas fantásticas con la verosimilitud que pueden tener hoy en día. De alguna manera, el estilo se desarrollaba a partir de esas carencias convirtiendo el defecto en virtud. Pero, no obstante, también pensemos que películas como ‘King Kong’ o como las propias películas góticas de la Universal en su momento eran consideradas paradigmas de mal gusto porque mostraban monstruos y llegaron a tener problemas con la censura.

– ¿Por qué ‘Freaks’, del director Tod Browning, sigue siendo una obra de culto dentro del género de terror?
– En el caso del clásico de Tod Browning hay un motivo muy poderoso, que es el hecho de que sepamos que los personajes que aparecen en la película no están interpretados por actores maquillados sino que el noventa por ciento del reparto está integrado por auténticos fenómenos circenses. Este hecho hace de la película, aparte del argumento en sí que es muy potente, uno de los pocos ejemplos donde cierta realidad sobrecogedora y que nos provoca un cierto grado de repulsa y fascinación aparece literalmente en pantalla sin trampa ni cartón. Eso lo convierte en una obra de culto totalmente perturbadora.

– ¿Por qué los zombies, que conocieron su mayor auge en la década de los setenta gracias a directores como George A. Romero, siguen estando tan de actualidad con una gran proliferación de películas y de series de televisión?
– Yo creo que el zombi es un monstruo tremendamente contemporáneo y es sobre todo un monstruo contenedor. Porque en realidad el zombi es todo y nada, no tiene una personalidad definida como pueden tenerla Drácula y todos sus derivados, Frankenstein o el Hombre Lobo. El zombi es una entidad vacía de voluntad propia, una carcasa sin vida que nosotros rellenamos con los miedos que queramos poner en él.

– La América profunda también ha dado pie a películas emblemáticas dentro del género, como ‘La matanza de Texas’. ¿Qué tiene este entorno que lo hace tan propicio para el cine de terror?
– De alguna manera nos centramos en la América profunda, en el gótico americano, porque es la cinematografía que más lo ha explotado, pero yo creo que ahí lo que funciona fundamentalmente es un cierto grado de miedo del espectador urbanita a una realidad que siendo coetánea nuestra parece que estuviera anclada en otro espacio y sobre todo en otro tiempo. Eso lo ha reflejado muy bien el cine gótico americano a través de películas como ‘La matanza de Texas’, ‘Deliverance’, ‘La presa’ y muchas otras que recogen esa atmósfera un poco surreal y amenazadora que tienen las zonas rurales para el espectador moderno.

– Cuando grandes nombres de la historia del cine, como Stanley Kubrick con ‘El resplandor’, han probado suerte en el género de terror. ¿Cuál ha sido a su juicio el resultado?
– El resultado casi siempre es muy apreciable. Yo creo que ‘El resplandor’, que en su momento fue muy mal acogida por gran parte de la crítica, incluso del público y por el propio Stephen King, que la denostó en buena medida, ahora mismo se ha convertido en un clásico indiscutible, no solo del cine de horror, que lo es, sino del cine en general. Muchos donde dijeron digo ahora dicen diego, mientras que otros siempre la defendimos. Cuando un director que procede del cine en general o de un determinado cine de autor se enfrenta al terror puede cometer a veces algunos errores, pero también conlleva el acercamiento de alguien que en cierto modo está más fresco. No está gastado o pervertido por los tópicos del género, por las exigencias de la industria. Se me ocurre un caso más o menos reciente como es el de Lars Von Trier en ‘Anticristo’, que para mí es una de las mejores películas de horror de los últimos años. En general suele enriquecer el género, aunque a veces hay quien meta la pata.

– ¿Hacia dónde se encamina el género fantástico y de terror, que sigue gozando de una excelente salud?
– En el fondo el cine de terror siempre trata de lo mismo, que es de nuestros miedos, a veces muy evidentes y otras muy profundos relacionados con nuestra herencia y con nuestro inconsciente colectivo. En este sentido creo que el terror siempre se renueva pero al mismo tiempo permanece el mismo y a la vez tiene el futuro asegurado, como pueda tenerlo la pornografía. El sexo, el erotismo y la pornografía son necesidades del ser humano como lo es también el exorcizar el miedo a través del cine, a través del arte. Lo demás son tendencias y reflejo del momento político-social que vive cada sociedad. Muchas veces lo vemos a posteriori y nos inventamos también las relaciones. Ahora sabemos que todas aquellas películas de los setenta de George Romero o Tobe Hooper eran películas sobre Vietnam.
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