Ante este panorama, todavía quedan 3.000 hectáreas de maíz sin cosechar y de cara a la próxima semana solo se han podido sembrar 25.000 de las 66.000 previstas y con ciclos cortos que reducirán los rendimientos cerca de un 30%. Una situación similar afecta a la remolacha, de la que hay unas 4.000 hectáreas sembradas, frente a las 6.500 que se sembraron la pasada campaña y que esperaban superar para la próxima. Además, en la provincia hay 35 hectáreas de raíz de agricultores más otras 65 de la industria que no han sido cosechadas y que se destinarán a la campaña andaluza.
Es triste tener que cerrar explotaciones por cuestiones climatológicas cuando hay gente que quiere trabajarLa situación es crítica para los agricultores que anuncian que sus ingresos se reducirán drásticamente de cara a la próxima cosecha por la caída de los rendimientos, la imposibilidad de cumplir con las exigencias de la PAC, incluido el greening, y el aumentos de los costes de producción. Para paliar esta situación, desde Ugal-UPA solicitan a la Junta de Castilla y León que medie y dé flexibilidad en la PAC, propicie una moratoria de los pagos a las comunidades de regantes y entidades financieras para aplazar los pagos de las inversiones.
En este sentido, Llorente explica que "es triste tener que cerrar explotaciones por cuestiones climatológicas cuando hay gente que quiere trabajar". Y matiza que en este caso no reclaman ayudas o subvenciones, solo aplazamientos en un sector donde los impagos no llegan ni al uno por ciento.
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