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Óscar M. Prieto: "Todos tenemos un destino que cumplir"

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El escritor leonés Óscar M. Prieto con un ejemplar de su nueva novela que este miércoles ya está disponible en las librerías. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen El escritor leonés Óscar M. Prieto con un ejemplar de su nueva novela que este miércoles ya está disponible en las librerías. | MAURICIO PEÑA
Joaquín Revuelta | 22/03/2017 A A
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Óscar M. Prieto: "Todos tenemos un destino que cumplir"
Literatura ‘40’ es el título de la sexta novela del autor de Benavides de Órbigo, que este miércoles sale a la venta y el viernes se presenta al público en el Salón de los Reyes del Consistorio de San Marcelo
El escritor leonés Óscar M. Prieto (Benavides de Órbigo, 1973) inicia este viernes en el Salón de los Reyes del Consistorio de San Marcelo un largo periplo de presentaciones de su sexta novela, ‘40’ (Eolas ediciones), que le llevará a ciudades como Madrid, Valladolid, Salamanca, Gijón, Oviedo, Huesca, Orense, Coruña y Málaga, entre otras, donde dará a conocer los pormenores de una ficción que este miércoles sale a la venta y que, en palabras del autor del prólogo, el músico Álex Cooper, "habla del destino y de la posibilidad de hacerlo nuestro, de cumplirlo".

– ¿Cómo vive el momento de dar a conocer a su nuevo hijo literario, le agrada o lo asume como una obligación más de su oficio de escritor?
– Lo vivo con mucha ilusión, como casi todo lo que hago en la vida. Es un momento emocionante porque es el final de un trabajo que comenzó hace más de tres años y que escribí en su mayor parte en Roma, pero también en la casa rural La Montaña Mágica, en Asturias. El viernes llega el final de ese trabajo y el libro deja de ser algo mío para pasar a la vida del lector.

– ¿Tarda mucho en decidir que la novela está ya acabada?
– El día que pongo la palabra fin se acabó el libro. Antes de empezar a redactar trabajo con cuadernos y voy montando la novela, que es la parte que más me gusta, montar la estructura, los capítulos, los personajes. Luego empiezo a redactar. Ten en cuenta que al montar la estructura van quedando espacios para que el libro vaya viviendo también mientras lo voy escribiendo. No es algo esclerótico que no tiene posibilidad de crecer por un sitio o de corregir los defectos que en un primer momento de la idea todavía no controlas. Y cuando me pongo a redactar soy muy lento haciéndolo, me tomo periodos de descanso o de pereza y no corrijo nada realmente. Es cierto que con ‘Berlín vintage’ me pasó que tenía un final, me quedaba muy poco para terminarlo y no me sentaba a escribirlo. Normalmente cuando esto ocurre es que hay algo que no encaja o que por ahí merodea una idea mejor. Pero lo habitual cuando llegas al final es descubrir antes de escribirlo que ya lo tienes. Lo redacto, pongo fin y el libro se acabó.

– Tras la buena acogida crítica que tuvo su anterior novela, ‘Berlín vintage’, ¿ha pesado en usted una mayor responsabilidad a la hora de acometer la redacción de ‘40’?
– Al ponerme con ‘40’ tenía dos responsabilidades. La primera tuvo que ver con mi 40 cumpleaños, que celebré por todo lo alto reuniendo en el pueblo a 119 amigos en una noche maravillosa. Yo me sentí en el compromiso con toda esa gente de intentar hacerles la vida lo más agradable que pudiera en lugar de tocarles las narices o de enfadarme por pijadas. Esa decisión fue lo que me dio un impulso para escribir una novela que reconociera el valor de la fraternidad, de la amistad, de la familia frente al egoísmo y al individualismo. Ese fue mi primer compromiso. El segundo compromiso, no como una responsabilidad que me pesara sino más bien con la idea de continuar depurando el estilo, mi forma de escribir, era mi intención después de ‘Berlín vintage’ de hacer una novela más sencilla y en algún momento hasta temía haberme pasado de sencilla. Luego la leyó Julio Llamazares y me dijo que era lo mejor que había escrito, también desde un punto de vista de llegar a más público.

– ¿Por qué al cumplir los 40 sintió esa necesidad de ser mejor persona?
– Llevo con una inercia de vida desde hace 26 años en que me fui a Madrid a estudiar y no he tenido esos hitos de madurez en que acabas los estudios y empiezas a trabajar, te casas, tienes hijos... Como mi trabajo se desarrolla en la universidad, pues no he dejado de estudiar, de hecho estoy terminando Historia, es un momento en el que uno se para a decir qué hago con mi vida, qué he hecho y qué quiero hacer. Lo mismo le sucede a Cosmo, el protagonista de la novela, aunque en su caso ese ‘despertar’ es resultado de que casi le asesinan en una habitación de hospital tras confundirle con un narco. Cosmo decide celebrar la vida porque ha estado a punto de no cumplir los 40 y quiere hacerlo no como una fiesta sino como un ‘ágape’, que para los griegos y por copia los romanos es una de las tres manifestaciones del amor.

– ¿De qué manera Óscar M. Prieto se proyecta en los personajes de sus novelas?
– Es importante destacar que no son novelas autobiográficas, aunque mis lectores más próximos me vean reflejado en las reflexiones existenciales, filosóficas, sobre el amor, los amigos, la muerte, los padres... Aunque los personajes de mis novelas son muy distintos, todos parten de una situación de soledad, de ningún vínculo afectivo, quitando la familia y los amigos, y buscan el sentido de su vida y de sus días cotidianos; es decir, una búsqueda encarnada en una vida real.

– ¿Qué papel juega el azar en la vida de sus personajes literarios?
– Es casi un personaje en las novelas, llámese azar, casualidad o destino. En ‘40’ tiene una importancia aún mayor porque el destino es el narrador de la novela. No creo en un destino determinista, materialista, pero sí creo que todos tenemos un destino que cumplir, que es responsabilidad nuestra y del que somos consecuentes. En ‘40’ la narración se inicia en tercera persona, prosigue en segunda persona y termina en primera persona, tratándose del mismo narrador, que es el destino. Al principio de la novela Cosmo no es consciente de que es dueño y señor de su vida, ni consciente ni consecuente con ello. A medida de que se va dando cuenta de que tiene algo que decir en su vida, el destino le empieza a hablar a él y finalmente la novela acaba en primera persona porque Cosmo ya ha asumido su vida, su realidad, su compromiso con él mismo, con los demás y con cada decisión que él toma.

– El arte está omnipresente en ‘Berlín vintage’ y la música parece que juega un papel relevante en el caso de ‘40’. ¿Le gusta revestir sus novelas con otras disciplinas artísticas?
– ‘Berlín vintage’ es la odisea de todo ser humano que inicia un viaje de descubrimiento personal y en ese saber quién es uno creo que el amor es el elemento fundamental, pero el arte es también una expresión de lo humano, probablemente la más elevada.En ‘40’ la música aparece de forma natural porque siendo un pequeño mosaico de la vida a los 40 años, quién no tiene en su biografía canciones que forman parte de su memoria sentimental. La música siempre está presente en la vida de una persona y va ligada a momentos especiales que de alguna manera marcan el transcurso, el caminar de la persona a lo largo de su existencia.

– ¿Mentalmente ya está metido en su próxima publicación o prefiere disfrutar de la promoción de ‘40’?
– Bueno, esta novela la terminé hace casi dos años. Cuesta encontrar editorial y en este sentido quiero destacar el hecho de que por primera vez publico con una editorial leonesa. No he buscado más porque pienso que León se merece una gran editorial literaria. Tengo la corazonada de que Eolas, con una persona como Héctor Escobar que se implica de una manera tan absoluta en los proyectos, puede llegar a serlo. En este año y medio que ha transcurrido desde que di por concluida ‘40’ he barajado varias opciones y tengo que reconocer que en esta ocasión me ha costado dar con una idea nueva. Entre ellas estaba hacer una reinterpretación del mito de Edipo, pero me enamoré de Elena y no tenía el ánimo para tragedias. Luego tengo en proyecto coger los 25 capítulos de ‘El príncipe’ de Maquiavelo y extraer de cada uno de ellos un relato. Me di cuenta de que el quinto centenario de su muerte será en 2027 y decidí esperar. Y por fin di con una idea, que se titula de momento ‘Puzzle’, y que es una especie de distopía sobre cómo están afectando las nuevas tecnologías a la cabeza y el corazón de los hombres. En esa sociedad futura donde no existe un poder tiránico ni un directorio de sabios que la dirijan porque los software funcionan mucho mejor, se va a crear una revolución que nace de un hombre que descubre un almacén con libros. Aquel vuelve a leer, el cerebro vuelve a funcionarle y se reunirá una célula conspiratoria de siete personas que iniciarán una revolución.
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