El mago Quique en su faceta de violinista, que es anterior a la de mago, había tocado con la Orquesta de Cámara Ibérica y ahí fue donde surgió la idea de unirse otra vez pero ahora con el añadido de la magia. Quiquemago se muestra convencido de que «se trata de la fórmula más apropiada para acercar la música a todo tipo de públicos;son conciertos a los que pueden y deben ir niños pero pueden, y deben hacerlo tranquilamente con sus abuelitos. Hay magia, hay música que reconocen, hay sorpresas, puede ocurrir y de hecho ocurre que tengas que salir al escenario, incluso que te animes a tocar algún instrumento desconocido e incluso extraños».
De esta misma idea de acercar la música participa Miguel Fernández Llamazares, quien recuerda que ya han colaborado en otro tipo de conciertos, como fue el de Santiago Auserón el pasado año en Riaño. «La música es el lenguaje universal por excelencia, lo único que exige es hacerla con dignidad y bien interpretada».
Para colaborar con la ‘magia’ y el misterio hay piezas que no desvelan, pero Quiquemago anuncia que «va a nevar en el Auditorio de León esta tarde y para los amantes de los fenómenos paranormales aviso de que la orquesta entrará en trance y conocerán la magia del silencio».
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