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Los boleros, la canción eterna

CULTURASIR

El grupo leonés, Café Quijano, regresó a sus raíces de boleristas universales. Ampliar imagen El grupo leonés, Café Quijano, regresó a sus raíces de boleristas universales.
Toño Morala | 19/06/2017 A A
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Los boleros, la canción eterna
Cultura Grandes nombres han jalonado su historia, grandes canciones ligadas a muchos recuerdos, letras que nadie ha olvidado. Aquí está una selección, sólo una pequeña muestra
Reloj no marques las horas porque voy a enloquecer… Ella se irá para siempre, cuando amanezca otra vez… No más nos queda esta noche para vivir nuestro amor… Y tu tic-tac me recuerda…». El bolero es eterno. Con sus historias de pasiones y desencuentros, podría caer fácilmente en la cursilería. Pero se resiste y permanece elegante a través de las décadas, gracias a sus raíces afrocubanas -el ritmo cadencioso de la percusión, las refinadas líneas melódicas del piano o el requinto, y el aterciopelado acompañamiento de saxos, trompetas y trombones-. Creo no ser excesivamente romántico, aunque mi buen amigo, Amancio González, -el escultor de sueños-, dice que soy de los últimos que quedan. Se lo agradezco enormemente. Hay que diferenciar entre el romanticismo clásico de aquel movimiento cultural de finales del siglo XVIII, lo romántico que va ligado a ese movimiento, y ese otro romanticismo más a pie de calle que va unido – entre otras muchas cosas- al amor, al sentimentalismo; parece ser que hoy en día, salvo excepciones, lo romántico está por las nubes del olvido; prima más el comercio y sus aledaños y, una buena cuenta a cargo de lo que sea.

Algunos piensan que el romanticismo ha muerto; bueno, puede ser, pero todavía quedan románticos con el corazón lleno de chiribitas, y una buena dosis de optimismo de por medio. Y aquí es donde vamos a intentar centrar aquel maravilloso invento de letras y música que llevan los boleros de siempre, los de toda la vida; aquellos que enamoraron a nuestros abuelos y padres; aquellos tiempos donde se bailaba juntos hasta la hora de recogida de las mozas, que eran tiempos muy fastidiados con esas cosas del querer. Y casi nadie tenía gramófono, ni tocadiscos, ni apenas radios… los bailes con escopeta de lujo, eran y fueron muy importantes en el mantenimiento de aquella música tan dulzona y llena de pesares amorosos, desengaños, renuncias… todo un abanico de posibilidades en el lenguaje popular de aquellos años. Lenguaje sencillo y humilde pero lleno de la bondad necesaria para intentar plasmar los sentimientos. Muchísimas y variadas definiciones hay respecto al bolero. Muchos sostienen que es un discurso amoroso que nunca se cierra y permanentemente se renueva; otros, que lo que dicen es una atmósfera, un clima y una tensión; para Gladis Lara, el bolero es la forma usada para mostrar el lado más humano… otros afirman que es un molde existencial que se repite en el mundo cotidiano y que forma parte de nuestro aprendizaje amoroso; el bolero también es un cuento que narra cosas simples y sencillas que han sucedido entre seres humanos, preferentemente entre hombres y mujeres, aunque también narra historias de cosas sucedidas entre parejas del mismo sexo, como en el bolero ‘Tú me acostumbraste’ de Frank Domínguez, o ‘Macorina’ de Chavela Vargas. En definitiva, estas canciones cubren un amplio espectro de situaciones y experiencias; hablan del amor en general, pero también con una tremenda capacidad para abordar situaciones muy específicas.

Para ser fiel al sentido de la historia, el bolero nació en Cuba y ‘Tristezas’ fue el primer bolero, y lo escribió Sánchez en Santiago de Cuba en 1883. Y aquella vieja trova de músicos autodidactas como Alberto Villalón, Sindo Garay, Manuel Corona, Eulalio y Manuel Limonta, Nicolás Camacho… y muchos más, fueron responsables del nacimiento del bolero, cantando su música en serenatas, peñas, circos, coros y teatros. En esta trova también participa activamente María Teresa Vera, que señalará la permanente vinculación de las mujeres con el bolero, sea como intérpretes o compositoras. Posteriormente serán importantes otras boleristas como Rosita Fornes, Rita Montaner, Esther Borja, Celeste Mendoza, Paulina Alvarez, Gina León, Blanca Rosa Gil y América Crespo, entre otras. En los primeros años del bolero, los compositores se ayudaban de los poetas modernistas como Rubén Darío, Pedro Mata, Andrés Eloy Blanco, Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera, José Asunción Silva, José Martí, Ramón López Velarde, Baldomero Fernández Moreno, Carlos Pezoa Véliz, Abraham Valdelomar, y en las mujeres servían de inspiración los poemas de la argentina Alfonsina Storni, la chilena Gabriela Mistral, las uruguayas Delmira Agustini, Eugenia Vaz Ferreira y Juana de Ibarbourou, la boliviana Adela Zamudio, la española Concha Méndez y la puertorriqueña Julieta de Burgos... En síntesis, el bolero es parte del modernismo hispanoamericano nutriéndose de ese proyecto estético y de convivencia.

Muchos de ustedes recordarán ‘Las tres cosas’ interpretada por Pedro Infante… «Si será tu pelo, si será tu boca, si serán tus ojos. O son las tres cosas, que me han vuelto loco». Pocas canciones han logrado describir la borrachera de un enamoramiento como este bolero del compositor español Carmelo Larrea; o aquel maravilloso bolero… ‘Aquellos ojos verdes’. Nat King Cole, empezó su carrera como pianista, pero la gente se enamoró de su voz y así surgió un rey de la canción. En 1958, Nat King Cole lanzó un disco de canciones en español. ‘Piel canela’, Bobby Capó… «Ojos negros, piel canela que me llegan a desesperar». Este sinuoso bolero fue interpretado por Celia Cruz, José Feliciano y tantos otros. Es obra del cantautor puertorriqueño Bobby Capó. Y venga a soñar con amores lejanos, o no tanto… ‘Perfidia’, Ibrahim Ferrer. La traición amorosa y la crueldad de una mujer indiferente son elementos para todo bolero que se precie de arañar el corazón. Perfidia, del compositor mexicano Alberto Domínguez, combina su letra venenosa con una melodía tan bella que hasta apareció en la película Casablanca. Hay letras tan conmovedoras, que se pierde uno en sus brazos. ‘Llanto de Luna’, Tito Rodríguez ‘Ebria canción de amargura que murmura el mar’. Escrita en 1942 por el polifacético Julio Gutiérrez -pianista de la orquesta tropical Casino de la Playa- ‘Llanto De Luna’ es uno de los boleros más elegantes y sombríos del cancionero cubano. Aquí hay que bailar amarrado, juntos hasta la madrugada… ‘Dos Gardenias’, Buena Vista Social Club. En 1997, un disco cambió para siempre la historia de la música latina. Bajo la dirección del guitarrista estadounidense Ry Cooder, el Buena Vista Social Club desencadenó una fascinación por la edad dorada de la música cubana —sus sones, guarachas, y por supuesto los boleros. Pero también cabía la posibilidad del desencuentro amoroso… ‘Cenizas’, Toña la Negra. Proveniente de Veracruz, Toña La Negra poseía una voz chocolatada y azucarada, ideal para interpretar boleros con fuertes acentos de música afro caribeña. Se especializó en el cancionero de Agustín Lara, pero su éxito más popular fue la tórrida ‘Cenizas’ del compositor Wello Rivas. Si se ponen románticos, les dejamos con… ‘Envidia’, Vicentico Valdés. Los boleros se basan en el exceso. Sus sentimientos son volcánicos, incontenibles. Narran historias legendarias de amores irreales. La mesura es su enemigo. ‘Bésame mucho’ fue creada en 1940 por la compositora mexicana Consuelo Velásquez, basada en una obra del español Granados. Una melodía simple, llena de ternura, que, como los mejores boleros, no envejece jamás…

Y para acabar, qué mejor que hacerlo con una pequeña reseña de nuestros boleristas más Universales; Café Quijano. Ya que desde que se dieron a conocer en todo el país con su canción ‘La Lola’, han sabido mantenerse entre los grupos musicales más conocidos de España. ‘Orígenes: El Bolero’, que supuso un nuevo espaldarazo en su carrera y del que hasta la fecha hay tres volúmenes, a cual más exitoso. Su padre, Manuel Quijano, el iniciador de la saga, tiene su nombre grabado en el bolero, sin más. Entre otros grupos y boleristas de la tierrina, que seguro los hay, nombramos a los ‘Mágicos 70’, boleros y pop… «Dos gardenias para ti, con ellas quiero decir, te quiero, te adoro, mi vida. Ponles toda tu atención, que serán tu corazón y el mío…». Y escuchen boleros, su melancolía les ayudará; y salgan a bailar, aunque sea en el salón de casa… esos boleros de… toda una vida…
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