Pocos podían imaginarse fuera de su círculo habitual que en la triste y lejana elegancia de aquella mujer se escondía la frustración de una vida propia sacrificada al beneficio de un esposo y al cuidado de unos hijos que le reportarían más sacrificios que alegrías.
Estos arranques literarios no fueron alentados por su esposo, un poeta muy reconocido en el panorama literario del momentoFelicidad, quien escribió diarios desde siempre, algunos de los cuales serían más tarde utilizados por su hijo Leopoldo Mª para inspirarse en la construcción de su libro ‘Así se fundó Carnaby Street’, se estrenaría en la literatura allá por los años 50, con algunos relatos breves publicados en revistas tan prestigiosas de la época como Ínsula, Espadaña o Cuadernos Hispanoamericanos, relatos que obtendrían una favorable acogida entre la crítica además de arrancar un cierto entusiasmo en escritores del momento ya consagrados como Dámaso Alonso, Luis Rosales y algunos otros. Sin embargo, estos arranques literarios no fueron alentados por su esposo, poeta muy reconocido en el panorama literario del momento. Y renunció a ellos lo mismo que renunció a su propia biblioteca («Hay muchos libros que los tengo yo. Son repetidos. Cuando nos casemos se pueden regalar o vender». Le dijo un día Panero siendo novios. y así acabó siendo, junto a otras tantas renuncias de sus más íntimos anhelos.
No volvería a manifestar sus impulsos literarios hasta que, en 1977, tras el éxito obtenido por la película ‘El desencanto’, Felicidad dicte sus memorias a la periodista Natividad Massanés, memorias que saldrían publicadas bajo el título ‘Espejo de sombras’, y reeditadas en 2015. Un par de años después, en 1979, saldría ‘Cuando amé a Felicidad Blanc’, una compilación de sus cuentos y algunas cartas.
En ‘Espejo de sombras’ nos vamos a encontrar con una Felicidad Blanc que nos habla de sí misma pero no siempre desde ella, sino también de los otros y desde los otros, una mujer que destaca todo el drama de lo que fue su vida, vivida desde el momento de su matrimonio con Leopoldo, para los demás, en una relación más que tradicional que marca su existencia manteniéndola en la sombra, en la sombra de una buena esposa y madre que vela por mantener la dignidad de su familia, a pesar de una relación marital que la hace desgraciada, porque la vive sin amor, más allá del que le llega a través de los versos de su esposo a los que se aferra como a un clavo ardiendo para no desfallecer.
Felicidad Blanc es una figura controvertida, cubierta sobre todo con las sombras que le proporcionó el hecho de ser esposa de poeta y madre de poetas. Una figura digna de ser descubierta. En manos de cada uno queda ahora bucear en su figura y descubrir lo que fue, pero sobre todo lo que pudo haber sido. Esperemos que algún día podamos acceder a la reedición del resto de su obra para conocerla un poco mejor.
Añadir La Nueva Crónica como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.