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Endesa en los pulmones

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Promedio anual de contaminantes en España (NO2). Ampliar imagen Promedio anual de contaminantes en España (NO2).
Valentín Carrera | 05/06/2017 A A
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Endesa en los pulmones
Arriba las ramas Con la excusa de los derechos de los trabajadores ciertas autoridades, partidos y sindicatos llevan años arrastrando el modelo obsoleto de centrales térmicas
Dice el calendario que hoy, 5 de junio, es el día mundial del Medio Ambiente: vamos a ver si lo celebramos con algo más que postureo y retórica. En El Bierzo vuelve a estar en el punto de mira la Central Térmica de Endesa, es decir, el modelo energético basado en quemar carbón (recurso no renovable y altamente contaminante), modelo que nos empobrece a todos como ciudadanos, como comarca y como país.

El Acuerdo de París contra el cambio climático, firmado por 193 países, del que ahora quieren desgajarse Trump y los negacionistas, plantea con claridad que debemos acabar de una vez por todas con el carbón como productor de energía eléctrica y sustituirlo antes del año 2025, apenas siete años, por energías renovables, limpias, sostenibles.

Con la excusa de los derechos de los trabajadores —que soy el primero en defender— ciertas autoridades, partidos y sindicatos llevan años arrastrando el modelo obsoleto de centrales térmicas como la de Compostilla, engañando a toda la sociedad y a los propios trabajadores: las térmicas y el carbón forman parte del pasado; y por cierto, de un pasado con luces y sombras, sobre el que está por contar el relato completo de lo que ha significado, por ejemplo para El Bierzo.

En la cuenta de resultados de ENDESA y Compostilla hay que anotar —en millones de euros de costes ocultos— los miles de enfermos provocados directamente por sus emisiones de gases de efecto invernadero, altamente contaminantes y letales para la salud: partículas PM10 y PM2,5, óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre (SO2), entre otros. Si usted vive en El Bierzo, los respira cada mañana cuando abre la ventana. Estos gases son responsables directos, en el conjunto de España, de 709 muertes prematuras, 459 ingresos hospitalarios por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, 10.521 casos de síntomas de asma en niños, 1.233 casos de bronquitis infantil, 387 casos de bronquitis crónica en adultos, etc. Los datos del Informe ‘Un oscuro panorama’ (Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente), referidos a 2014, calculan que el impacto de las centrales térmicas en la salud causa 747.686 días de actividad restringida, 163.326 días de trabajo perdido, y un coste económico entre los 880 y los 1.667 millones de euros. Un pésimo negocio social.

De todo esto deberíamos hablar cuando se hable otra vez de si nos conviene o no cerrar Compostilla: de la huella medioambiental, de las secuelas para nuestra salud, de la calidad del aire que respiramos. Lo que le interesa al Bierzo y a los bercianos y bercianas no es seguir carbonizando nuestra comarca, sino descarbonizar de una vez por todas el modelo energético —por cierto, nosotros chupamos los residuos, pero el beneficio de Endesa cotiza lejos…— y reducir los niveles de contaminación atmosférica. Quiero ver a nuestras autoridades y funcionarios, empezando por los sanitarios (directores de hospitales, médicos de familia, especialistas en enfermedades respiratorias) interpelando a Endesa para que publique en tiempo real lo que ahora nos oculta: las mediciones en continuo de las emisiones de NOx y SO2. La medición es obligatoria, pero los datos no son públicos: ¿consentimos que las chimeneas de Compostilla sigan jugando con nuestra salud y la de nuestros hijos?

Esto sí es un verdadero asunto para poner encima de la pomposamente llamada Mesa de la Energía: publiquen los datos de las emisiones de las centrales térmicas en tiempo real; obliguen a Endesa a internalizar los costes que ahora pagamos todos vía seguridad social y farmacia; digan a la sociedad berciana la verdad de lo que está ocurriendo con la calidad del aire.

Compostilla emite por sus chimeneas 4.230 kilotoneladas/año de CO2; otras 11.300 toneladas/año de NO2 y 12.600 de SO2 (dióxido de azufre, recuerden, veneno: ictus, insuficiencia cardíaca, infarto de miocardio, angina de pecho, asma, bronquitis, cáncer de pulmón, hipertensión arterial, etc., ¡vamos lo que se dice una auténtica fuente de riqueza!).

¿Significa esto que tenemos que ir todos al paro? No; quiero decir, al paro ya nos han ido llevando por otras vías; pero desde luego ni el carbón ni Compostilla son el futuro del Bierzo. Significa que debemos exigir a nuestros políticos un «modelo de transición justa»; no gastarse el dinero del Plan Miner en pabellones, sino impulsar, en paralelo al desmantelamiento de las térmicas, el desarrollo de energías sostenibles, limpias, renovables.

No hablo de ese delirio de corrupción y clientelismo que inició el Gobierno de Zapatero y tuvo tan buenos alumnos en el Gobierno Herrera (alguno acabará en la cárcel pronto), sino de una verdadera revolución energética sostenible. Eólica, hidroeléctrica, solar: El Bierzo ha de escoger entre el modelo de Suecia (el primer país en erradicar los combustibles fósiles con el objetivo de tener 100% renovables en el año 2040, con la consiguiente soberanía energética), o seguir siendo una comarca tercermundista, colonizada, pagando una alta factura con nuestro bolsillo y nuestros pulmones. ¡Arriba las ramas!
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