Corro Ribera contra Montaña: 'Que los míos amores son de la Montaña'

La Montaña vuelve a ganar a la Ribera con suficiencia y dos luchadores fundamentales, los locales Moisés y Rodri ‘La Perla’

Fulgencio Fernández
29/11/2015
 Actualizado a 17/09/2019
Los luchadores de Ribera y Montaña se saludan. | MAURICIO PEÑA
Los luchadores de Ribera y Montaña se saludan. | MAURICIO PEÑA
Ha pasado casi una hora desde el final del corro y en el pabellón de los Deportes de Cistierna, donde se disputó ayer el Ribera contra Montaña, los Charangandules tocan una y otra vez el himno de la Montaña... «...Que los míos amores son de la Montaña...». Es evidente, han vuelto a ganarlos de «la vía para arriba» (y no se me pongan suspicaces los de la Ribera con el «ha vuelto a ganar»pues si el año pasado ganaron y este año también la RAE no me deja otra salida que el «ha vuelto»).

Y para que sea la tarde del «ha vuelto» también fue el mismo luchador del año pasado el que quedó solo en el centro del corro, el que gritó «¿Hay quién luche?»y nadie respondió pues a la Ribera no le quedaban efectivos;aunque realmente no le dio tiempo a dar el grito pues en cuanto tiró al último rival, Álvaro González Valladares (uno de los ases en la manga de la Ribera con el regreso del chaval de Heraclio) todos los integrantes del equipo montañés y muchos aficionados se abalanzaron sobre él para levantarlo y mantearlo.

Dos héroes locales: Moi y Rodri

Pero hemos empezado por el final, como corresponde a este corro. Vayamos al inicio para decir que la de ayer fue una de las ediciones más cargadas de emoción. Para que nada faltara los dos héroes de la tarde eran locales, de Cistierna:Moisés Vega, La Roca, y el ya citado Rodrigo Fuentes, ‘La Perla’.

Tres montañeses se llevaron también el mazapán de tirar a más rivales:Jorge, Cristian y Moisés Vega  Para que no faltara nada se tocó la fibra sensible de los aficionados recordando a dos aficionados habituales, uno de Montaña y uno de Ribera, que no podían estar allí, que nunca más van a estar. Se hizo con palabras de Julio Llamazares de un artículo en este periódico:«Ambos murieron el mismo día y ambos representaron a dos lugares tradicionales de este deporte (Amador Robles a Campohermoso y Cástor Álvarez a la Sobarriba), como después harían sus descendientes. Conocí a los dos y puedo asegurar que nunca se llevaron mal pese a que defendieran a dos comarcas distintas, pues los dos eran gente de bien que nunca consideraron a los contrarios sus enemigos».De eso se trataba y eso fue, así se borró aquel año de infausto recuerdo en este pabellón.

Vamos al corro. El duelo (deportivo) iba más o menos, igualado, con una relativa ventaja para la Montaña cuando salió al centro Moisés, a verse las caras con Sansón Cabero, que acababa de tirar a VíctorLlamazares. Fernando Getino (seleccionador de la Ribera) quería igualar las cosas con Sansón y chocó con La Roca de Cistierna, motivado en casa.

Getino recurrió al otro as en la manga, Mariano El Guerrero, siempre eficaz, y se lo lanzó a Moisés. Cumplió Mariano con lo que le pidieron, le dio una soba de tres pares de narices, aguantó carros y carretas y aunque perdió salía satisfecho, era lo que le habían pedido, y bromeaba:«Moisés ha quedado para escribir las doce tablas y poco más...».

Rodri volvió a tener el privilegio de «calzarse»después de tirar a Caberín y la sorpresa, ‘Alvarito’  Sin embargo, cambió el gesto cuando vio que el de Cistierna mandaba al tren de regreso a la Ribera a los dos hermanos Pérez de Alija, el que habla poco (Samuel) y El Silencioso (Sergio). Los de la Ribera se echaron las manos a la cabeza, aquello les sonaba a 2014.

Yya sacaron a uno de pesados, Bahillo, para medirse a uno de medios de la Montaña, lo que ya habla de la desigualdad que en la recta final había. Tiró Bahillo a Moisés pero cayó con Tomasuco, otro de medios. Los de la Ribera volvieron a echar las manos a la cabeza, aquello olía a 2014. Después El Tigre tiró a Tomasuco y si alguien entraba entonces en el pabellón bien podía creer que había ganado el corro la Ribera. Las cosas de Acosta.

Le quedaba a la Ribera una bala firme, Caberín, y Getino se decidió a gastarla. Cumplió el de Valdearcos y lo hizo como le habían pedido en su esquina, arriesgando, rápido para no cansarse pues quedaban muchos rivales. Tiró a Guiller, a Guti y a Bulnes... En segundos.

Y salió Rodri. Los Charangandules atronaban, el publico se puso en pie. Estaban en casa y a ellos sí que les olía a 2014, otra vez (aunque a Rodri este año lo apuntaron en pesados). Y llegó la caída de la polémica, la Ribera pedía entera, la Montaña media... El árbitro de la Montaña (Juanpa) decía que él no la había visto, que estaba enel lado malo, el de la Ribera, Óliver, dio media. Y nada más agarrarse, Rodri sorprendió a un Abel Isaí que daba la impresión de estar pensando la anterior.

Salió la última bala y el segundo as en la manga: Alvarito el de Escalada, el chaval de Heráclio. «¿Para qué me meteré en estos fregaos?».No le faltaba razón. No está luchado y en el primer agarre Rodri lo engatilló. Se acabó. Manteo, salida a hombros, los Charangandules...

La lucha fue generosa con este chaval que el año pasado después de la gesta dijo:«Hasta que no gané este corro no mesentí realizado».


Esta gente de la Montaña...
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