Vega de Espinareda, tercera víctima berciana del cierre de aulas

Se elimina un aula de infantil y dos cursos de la ESO estaban prorrogados/ Los alumnos se trasladan a Fabero, aunque los vecinos están recogiendo firmas y enviando escritos a la Consejería para evitarlo

M.I.
07/07/2022
 Actualizado a 07/07/2022
Fachada del colegio al que se pretende recortar aulas.
Fachada del colegio al que se pretende recortar aulas.
El colegio público Piñera de Vega de Espinareda se suma al Valladares Rodríguez de Toreno y a Campo de la Cruz en Ponferrada como una víctima más del cierre de aulas por la falta de alumnos. Los vecinos han enviado un escrito a la Consejería de Educación y han iniciado una campaña de recogida de firmas para evitar ese cierre. En esa campaña, iniciada por las redes, su promotora, Noemí Álvarez explica que el 24 de junio se comunicó a la dirección del colegio la decisión de la Consejería de Educación de suprimir un aula de infantil y como consecuencia la eliminación de un docente y medio. Recuerda que este colegio ya tiene un aula menos en educación primaria, por lo que "con esta decisión pasaría de 5 a 4 aulas en el curso 2022-2023".

"Esta decisión afecta negativamente a la población de este municipio y, por supuesto, al alumnado", argumenta en su solicitud de firmas y se pregunta "en qué lugar quedan los derechos del Alumnado con Necesidad Específica y Especiales de Apoyo Educativo (alumnos con dificultades de aprendizaje, TDAH, ACNEEs) si sólo nos centramos en ratios impersonales". Y, es que, apunta que, según la aplicación de la Consejería, en este colegio existen 19 alumnos con estas necesidades.

"Si el objetivo de la legislación es logar una educación verdaderamente inclusiva, se ha de tener en cuenta la atención a la diversidad que se vería en peligro si no se atiende a estas necesidades educativas diversas", apunta. Más de 500 firmas en menos de un día recibió esa solicitud. Pero además, la AMPA del colegio, presidida por Sonia García, ha enviado un escrito a la Consejería de Educación recordando que en 2017 y hasta este curso, la misma había prorrogado la impartición de primero y segundo de educación secundaria obligatoria. En sus condiciones para hacerlo hablaba de mantener 8 alumnos en cada una de esas aulas, pero apuntaba que no computarían los que necesitaran transporte si tenían un centro más cercano, y que las familias, antes de la escolarización, optaran por ese centro. 

García, en su escrito, argumenta que, dados los buenos resultados que ha tenido esa prórroga, debería dársele continuidad a la misma y argumenta que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible "busca garantizar la educación inclusiva, equitativa y de calidad", con la convicción de que esa calidad se alcanza manteniendo esas aulas "sin tener que desplazarse innecesariamente a Fabero", como sucedería al cerrarse. 

A favor de mantener las aulas expone que los grupos reducidos "permiten un contacto con los profesores cercano y directo". Además, si los niños se escolarizan en otra localidad se rompe "la relación familia-escuela". Además, muchos alumnos vienen de pueblos del municipio, algunos a 50 minutos del centro, como es el caso de Tejedo o Burbia, y desplazar las aulas a Fabero suponen incrementar aún más esos viajes, cuando no sería necesario si existiera la posibilidad de escolarizarlos en el municipio. Por otro lado, estos alumnos tienen en la actualidad servicio de comedor que, apunta que no se les concedería con el traslado al Instituto de Fabero.

"Si las aulas desaparecen, la población también"


La Asociación de Padres y Madres apunta  una reflexión para que se mantengan estas dos aulas "si las aulas desaparecen, la población también". Y es que, el escrito enviado deja claro que "donde hay niños, hay futuro para el pueblo". Por eso considera que "mantener Primero y Segundo de Secundaria en el pueblo le da vida, una vida necesaria en un pueblo que lucha por mantener su población a pesar del cierre de la minería".

Por otro lado, argumenta que, desde el punto de vista emocional también es importante para los alumnos en una etapa entrada en la adolescencia continuar en el centro. Y, con respecto a la sanidad, que en los últimos tiempos ha obligado al desdoble de aulas, también es un tanto a favor tener centros con menos alumnos. 

Pero además apunta que, en los últimos años "la media de alumnos está siendo superior a la mínima, previéndose que continúe al alza al haber consultado del padrón municipal".


"Sube el número de niños"


"No es de recibo que el medio rural reciba este tratamiento", lamenta el alcalde de Vega de Espinareda, Santiago Rodríguez, tras intentar protestar ante la Dirección provincial de Educación por este cierre y no poder hacerlo porque está de vacaciones.


Hasta su regreso lo que hará el regidor es coordinarse con los padres y madres de alumnos para seguir demandando el mantenimiento de las aulas. Asegura que solo se puede acoger a la protesta porque no tiene más posibilidades. En el caso de Toreno, se intenta atraer a nuevas familias ofreciéndoles, a precios muy bajos, tres viviendas municipales, pero Vega no cuenta con esa posibilidad "no tenemos viviendas para ofrecer. Tratamos de incrementar el número de empadronados  y lo estamos consiguiendo con nuevas familias jóvenes, pero hay que darles alternativas para que puedan quedarse", pide.

Sí asegura que en los últimos años se han visto florecer nuevos negocios y el padrón no solo se ha mantenido, sino que empieza a crecer. Su previsión es que lo siga haciendo en los próximos años "y sube también el número de niños", pero, si la Consejería se acoge a los números, el cierre de aulas se efectuará en un municipio con 2.023 habitantes que solo busca salidas y no palos en las ruedas como consideran que es este.
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