Un cernícalo en mi balcón

La característica más común de este pequeño halcón es su capacidad para cernirse en vuelo, de donde proviene su nombre

Javier Valladares
06/09/2016
 Actualizado a 18/09/2019
No son las únicas rapaces urbanas que tenemos en la capital, pero sí las que más se hacen notar por su nervioso y penetrante canto. | JAVIER VALLADARES
No son las únicas rapaces urbanas que tenemos en la capital, pero sí las que más se hacen notar por su nervioso y penetrante canto. | JAVIER VALLADARES
Con este artículo de hoy finaliza mi colaboración estival en el suplemento de Verano de La Nueva Crónica de León. Es por tanto la hora de los agradecimientos. Por supuesto al periódico en primer lugar, por darme la oportunidad por segundo año consecutivo de mostrar mi trabajo; a la Delegación de Medioambiente de León, bajo cuya autorización están realizadas la totalidad de las fotografías que han aparecido; así como a los amigos que han colaborado de alguna forma conmigo en la elaboración del material que aquí ha aparecido.

Hoy voy a contar una historia sobre unos cernícalos que anidaron en un balcón de un barrio residencial de la capital. Cada vez es más común, y en zonas como La Palomera, Polígono X, Zona del Espacio León, etc, estas pequeñas rapaces han encontrado un lugar ideal para sacar a sus pollos adelante. Y digo ideal, porque repiten año tras año.

No son las únicas rapaces urbanas que tenemos en la capital, pero si las que más se hacen notar, por su nervioso y penetrante canto.

Un día mi amigo Santiago me comentó de la existencia de un nido de cernícalo en una jardinera del piso de Mari Paz Pastor, y para allí que me fui con la cámara de fotos. Los pollos, ya muy creciditos y confiados, usaban las diferentes jardineras y repisas de la vivienda, y estaban acostumbrados a la presencia de sus vecinos humanos. Agradezco a Mari Paz su amabilidad al permitirme fotografiarlos desde su casa.

Los cernícalos vulgares son unas de las aves rapaces más comunes, y están perfectamente adaptadas a vivir en sotos, parques, zonas agrícolas, estepas y zonas de montaña con cortados o acantilados. Y como en el caso que nos ocupa, no les importa anidar en torretas, muros de construcciones abandonados, o en grandes edificios de viviendas.

La característica más común de este pequeño halcón, es su capacidad para cernirse en vuelo, de donde proviene su nombre. Mediante un rápido batir de alas, y con la cola extendida a modo de abanico, se mantiene inmóvil en el aire, vigilando a posibles presas. Estas van desde insectos, hasta pequeños roedores, aunque puede capturar alguna pequeña ave.

De carácter muy valiente, es capaz de expulsar a otras rapaces mucho mayores que el de su territorio. No hay que olvidar que el cernícalo, del tamaño aproximado a una paloma, es una de las rapaces diurnas de menor tamaño de la península.

En el edificio Abelló anida desde hace años una de estas parejas de cernícalos urbanos, y desde primavera hasta finales de verano, es muy frecuente verles volar y chillar con su característico y agudo "hi, hi, hiiiii..." que repiten sin cesar, mientras el macho y la hembra se persiguen, juegan, o los pollos reclaman comida a sus progenitores.
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