Silvia Clemente ofrece a Albert Rivera volver a la política de cara al 10-N

La expresidenta de las Cortes recuerda que durante su carrera siempre “se ha encontrado un techo de cristal por ser mujer” y asegura que no tuvo ocasión de gestionar las Primarias de Cs

L.N.C.
27/09/2019
 Actualizado a 27/09/2019
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La expresidenta de las Cortes Silvia Clemente se mostró este jueves a disposición de Ciudadanos de cara a las Elecciones Generales del 10 de noviembre, una cuestión que justificó en todo lo que el proyecto de la formación de Albert Rivera “puede aportar” a la sociedad. “Creo que estar en política es muy duro, pero no menos que en otros sectores. A mí me apasiona la política, pero no me han llamado ni Casado ni Rivera, aunque sigo estando a disposición de la política porque puede cambiar las cosas”, sentenció durante una entrevista concedida al programa Hora 25, de la Cadena Ser.

En este sentido, aseguró desconocer si la política “es veneno”, pero asumió que tiene “una atracción cuando se quiere trabajar en lo público; cuando se puede aportar a la sociedad es algo que se te mete dentro y realmente a mí me ha pasado”.

Clemente, quien negó querer “dar pena o ser victimista”, desgranó tanto las “dificultades” que ha sufrido durante su carrera política en el Partido Popular de Castilla y León, muchas de ellas achacadas a su condición de mujer y el “techo de cristal” que se ha encontrado, así como el proceso de Primarias en Ciudadanos en el que compitió con Francisco Igea y en la que un supuesto ‘pucherazo’ la había dado una victoria que finalmente sufrió un vuelco en favor del actual vicepresidente de la Junta.

Silvia Clemente, quien negó ser una transfuga porque abandonó su escaño cuando decidió dejar de ser presidenta de las Cortes, señaló que nunca conoció el proceso de Primarias porque no tuvo capacidad “para gestionar nada de ello”. Accedió como “independiente” y porque se lo ofrecieron. “No tuve ninguna posibilidad de elegir ni de organizar nada en el proceso”, afirmó, sobre un caso que aún se encuentra en la Fiscalía de Valladolid.

“No sé lo que pasó”, insistió, para añadir que conoce lo que la comunicaron. En primer lugar, el secretario genera de Ciudadanos, José Manuel Villegas, quien telefónicamente le trasladó su victoria momentánea. Pero más tarde, el domingo por la noche, la informaron de que “había un problema y un error en el cómputo de un determinado número de votos”, lo que implicó la victoria de Igea. “Yo no tengo ninguna versión sobre lo que pasó para poder decir o afirmar, por mucho que he reflexionado”, asintió.

Sobre ello habló al día siguiente con Rivera por mensajes y “en persona una semana después”. “Me dijo que fue una sorpresa lo que había ocurrido, que lo sentía porque no sabía lo que había y le había decepcionado”. En ese momento, le transmitió que estaba “dispuesta para poder trabajar”.

Clemente, quien insistió en la “pasión” con la que siempre ha vivido la política y “trabajar en lo público”, lamentó que durante su etapa como presidenta de las Cortes sufrió “extorsiones” por parte del PP: “Me lanzaron ataques insoportables, me difamaron, llegando a lo personal y familiar. Todo lo que decían era mentira pero era un cúmulo. Eran falsedades. Fue insostenible seguir trabajando”. Así, prosiguió, intentó comunicar al partido la necesidad de cambiar el proyecto político en la comunidad, “porque todo iba a peor”. Finalmente, las elecciones autonómicas de mayo dieron “el peor resultado posible”.

Esta situación, matizó Clemente, “no se puede entender como un delito, sino mobbing profesional, con diferencia de que en política no se puede denunciar”. Como ejemplo, citó que puso en marcha iniciativas vinculadas a la lucha contra la despoblación, con la creación de un grupo de trabajo, pero cuando convocaba las reuniones en las provincias “se daban consignas para que los representantes del PP hicieran el vacío” y era “víctima de muchos ataques” por su capacidad de “mover historias y estar en boca de los ciudadanos”.

Además, se quejó de que, a pesar de ser la número 3 del partido en la comunidad, no la convocaban a los actos políticos, una cuestión de la que salvó al anterior presidente del partido y de la Junta, Juan Vicente Herrera, que “se llevaba marchando desde 2015”, lo que “generó mucha tensión y una lucha de poder” en la que, admitió, se vio inmersa. “Cuando Alfonso Fernández Mañueco ganó la Presidencia del partido, faltó a su palabra al día siguiente de salir elegido”, reprochó.

Clemente trasladó este escenario a Génova, donde fue recibida por el equipo de dirección de Pablo Casado, cuando éste ya era presidente del partido, una reunión de la que el propio líder ‘popular’ tuvo conocimiento. “Pero no quisieron abordarlo porque había demasiados temas que abordar: el propio relevo de Casado, muchas decisiones, elecciones a la vista... y les pareció algo irrelevante”, sostuvo.

Fue en ese momento cuando decidió no seguir en el PP “trabajando en un proyecto en que no creía, sin palabras, objetivos y proyecto”. “Creí que no tenía cabida y lo trasladé a la dirección nacional del partido. Sin proyecto político no puedo trabajar. Nunca he querido hacerlo en posiciones acomodadas y ocupar un cargo por ocuparlo. Tengo espíritu reformista y renovador de cambio y no podía asumirlo”, justificó.

Otro de los argumentos que añadió sobre el “mobbing” fueron las subvenciones a Patatas Meléndez, la empresa de su marido, sobre la que recordó que se utilizó desde su partido “para trasladar falsedades” contra su persona. “Nunca he estado encausada ni condenada por mis actuaciones en las responsabilidades que he tenido. La primera ayuda a Patatas Meléndez fue en 2003, yo era consejera de Medio Ambiente y ni siquiera conocía a mi marido”, defendió.

A su juicio, en todo esto subyace que es mujer y siempre se encontró “con un techo de cristal” en la política durante su carrera. “Soy una mujer que está preparada, habla claro y quiere hacer bien las cosas. Y esto da miedo, y más en un mundo rural. Abrirse en un espacio de hombres que lo quieren controlar todo. Yo tenía que hacer el triple de esfuerzo para proponer”, espetó. Más si cabe, añadió, cuando el “mejor valor que podía aportar es que los ciudadanos “reconocieran” en su una persona que “resolviera sus problemas”. “Por ello he buscado el reconocimiento del pueblo”.

Primarias en Ciudadanos

Clemente explicó que ha elegido este momento para hablar porque cuando sucedió la polémica por las Primarias de Ciudadanos en marzo “todo era demasiado convulso, con mucha velocidad, convocadas las elecciones generales y autonómicas”. “Preferí quedarme callada y que pasara tiempo. Poder reflexionar tras estar todo muy precipitado. Era extraño para mí y estaba sorprendida. No me sentía capaz explicar entre tanto ruido lo que había pasado”, dijo.

En todo caso, rememoró que el puesto se lo ofreció directamente Albert Rivera. Cuando habló con él la primera vez en noviembre “no tenía el propósito de ir a Cs, sino hablar de coaliciones”. “Hablamos sobre mi propuesta y el futuro. Él sabía que yo no estaba cómoda. Y volvimos a vernos en diciembre y me hizo la propuesta en firme de concurrir a las Primarias y acepté, porque me parecía bueno para Castilla y León, porque quería seguir trabajando en un proyecto útil para la Comunidad y abríamos una ventana de aire fresco. Me pareció ilusionante”, apuntó Clemente.

En ese momento, recordó que pensó en el resto de las personas que formaban Ciudadanos, pero también en que su experiencia la avalaba para acudir a las Primarias. Así, el propio Rivera la trasladó la “fortaleza de lo que podría aportar”, debido a su condición de política “reconocida en la Comunidad” por haber ocupado tres consejerías y la Presidencia de las Cortes.
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