Ruta de la Pluma-La Vecilla

Una ruta por caminos y pueblos en los que se crían los famosos gallos que producen plumas para la pesca de la trucha

Vicente García
04/12/2020
 Actualizado a 04/12/2020
Gallos de la Cándana. | VICENTE GARCÍA
Gallos de la Cándana. | VICENTE GARCÍA
Los gallos del Curueño, en especial los de la Cándana, son muy apreciados por los pescadores que utilizan sus plumas de irisados colores para la pesca de la trucha, pues el movimiento de esas plumas las confunde haciéndolas creer que son moscas y al intentar alcanzarlas caen en el anzuelo.

El montar las plumas y hacer las moscas es todo un arte y depende de los colores de las mismas para que los pescadores usen unas u otras conociendo del tipo de mosca que haya ese día en el río, cosa que también resulta importante para quien quiera extraer buenos ejemplares.El Ayuntamiento de la Vecilla ha diseñado una ruta llamada la «ruta de la pluma» que va por alguno de los lugares donde se dan estos gallos y es un recorrido interesante y ameno por la variedad de su vegetación y los diversos lugares que se conocen. Existe también una carrera solidaria con recorrido similar que en algún momento se ha organizado.No es la única ruta que existe, ya que otros intentan pasar por una mayor cantidad de localidades, pero parece el más interesante para el motivo que se propone. Comienza en el Soto de la Vecilla, saliendo a continuación a la carretera en dirección a la Estación. Una vez pasado el cruce con la carretera de Valdepiélago se toma la primera calle que sale hacia la derecha. Tras las últimas casas hay un cruce que se debe seguir hacia la izquierda, ya que el de la derecha va hacia el apeadero. Continuando por este camino, entre robles y en suave subida, se toma el segundo desvío a la izquierda caminando entre robles para alcanzar las primeras casas de la localidad de Campohermoso, que se cruza por su calle principal, yendo por los alrededores de la iglesia para seguir por una calle que pasa bajo la vía y la carretera por sendos túneles. A continuación se toma el camino de las Corollas que va a acercarse al valle Retuñón y dejar los robles y la vegetación de ribera para introducirse en un pinar. El camino es largo y ancho, bien pavimentado, aunque de tierra y va pasando por diferentes lugares, como el Vallín del Corzo, un cruce de caminos donde confluyen cinco y que hay que seguir recto, entre pinos, pues va a ir por el alto desde donde salen arroyos como el Ciñera y el Fueyos. Llegando a la Cota Tres Pando se toma el amplio camino que baja hacia el Este, que sigue siendo el de las Corollas y que baja con una muy fuerte pendiente por la divisoria entre los arroyos de Bustifel y de los Fueyos, que al llegar a la parte baja se juntan con el de Ciñera, convirtiéndose en uno que va a llevar este último nombre.

A partir de este punto la cuesta se suaviza para comenzar a bajar por una vega con árboles de ribera, entre ellos muchos chopos y bastantes robles al lado de la ruta. El camino sigue y es largo aunque poco empinado en el descenso. Al final se llega a la ermita de San Roque, una pequeña construcción al lado de la carretera por la que hay que bajar unos metros para entrar en la localidad de Sopeña de Curueño, cruzar el puente sobre el río y tomar una calle en dirección norte que va a discurrir por la vega hacia la localidad de la Cándana, a la que se accede por un camino que lleva a otro puente y tras andar entre sus casas, ver los gallos que hay en las fincas y contemplar el pueblo al lado de la carretera se vuelve al puente para cruzarlo y tomar después el camino que lleva a la Vecilla y que sale al que venía de Sopeña.

Hay que seguir el camino pasando por la zona de Palacios, siguiendo entre robles y al llegar a un desvío entre unas construcciones tomar el camino de la derecha, pues el de la izquierda baja hacia el río pero es complicado y no aconsejable cruzarlo. Solamente se debe seguir el camino hasta llegar a un excelente mirador hacia la Vecilla con bancos y a continuación tomar un camino en fuerte bajada que va hasta un puente que se cruza para llegar al Soto y seguir hasta el punto en que se comenzó a andar, dando así por finalizada la ruta.
Lo más leído