Ponferradina 3 - 2 Real Sociedad B: 'La Deportiva resucita 'in extremis'

Un gol de Espiau en el 93' da tres puntos de oro a un conjunto berciano que no desaprovecha los tropiezos de Las Palmas y Cartagena y pone tierra de por medio con la séptima plaza

Alejandro Cardenal
14/02/2022
 Actualizado a 15/02/2022
Los jugadores de la Deportiva celebran el gol de Erik Morán. | LA LIGA
Los jugadores de la Deportiva celebran el gol de Erik Morán. | LA LIGA
Sarna con gusto no pica. La Deportiva logró un agónico triunfo ante la Real Sociedad B en El Toralín gracias a un tanto de Espiau en el descuento, héroe de una Ponferradina que veía como se escapaban dos puntos que podían ser claves tras los tropiezos de rivales directos como Girona, Las Palmas o Cartagena.

Y es que consciente de que las derrotas de canarios y cartageneros suponían una oportunidad inmejorable para poner tierra de por medio con sus perseguidores, Bolo apostó por lo más parecido que tiene a un once de gala. Salvo la presencia de Baeza en detrimento de Naranjo, el técnico repescó la alineación que tan buenos resultados le dio durante el arranque de curso, devolviéndole la titularidad a Yuri tras su suplencia ante el Girona y recuperando el tándem Pascanu-Copete en el eje de la zaga.

Con el regreso de la vieja guardia, la Deportiva recuperó sus señas de identidad: intensidad con y sin balón, mucha profundidad en las bandas y dinamismo en la delantera. Aunque el Sanse salió sin complejos e incluso intentó probar a Amir con un par de disparos lejanos de Turrientes y Navarro, fue la Deportiva la que llevó la voz cantante y estuvo más cerca del gol en un arranque de partido con mucho ritmo.

Primero Yuri, que se quedaba a milímetros de rematar en boca de gol un balón peinado por Enrich en el primer palo, y después Baeza, que se colaba en el área tras otro buen servicio del balear rondaban un tanto que no se haría esperar y que hacía justicia a uno de los principales culpables de una campaña histórica.

Porque Erik Morán es uno de esos futbolistas que cualquier entrenador se muere por tener en sus filas aunque los focos se centren en otros. El mediocentro es el ancla de la Ponferradina, el futbolista que da equilibrio al conjunto berciano y permite a Agus Medina tener libertad para incorporarse al ataque, que se ofrece en la salida de balón para dar un respiro a Pascanu o a Copete y que otras veces incluso inicia la presión en campo contrario.

El caso es que el mediocentro no se lo pensó dos veces tras recibir en la frontal del área y se sacó de la chistera un zapatazo que sorprendió a Zubiaurre. Tras el suspense habitual que añadió un VAR que parecía tener ganas de fiesta, el tanto subía al marcador y parecía liberar a un equipo que estaba viendo como la Real Sociedad B quería hacerse con el timón del choque.

De hecho, solo un brazo impidió que la Ponferradina dejase el partido prácticamente visto para sentencia antes del descanso con el que hubiera sido uno de los goles de la temporada. ¿De quién? Esta vez sí que del de siempre, de don Yuri de Souza. El brasileño, tras ganarle la espalda a la zaga realista, dejaba a Clemente sentado con una cola de vaca y con una clase descomunal y una vaselina exquisita superaba la salida a la desesperada de Zubiaurre.

El ’bajón’ que supuso la anulación de la obra de arte del capitán blanquiazul no afectó a una Deportiva que tras el paso por vestuarios siguió buscando el gol de la tranquilidad. Lo acarició Ojeda con una rosca desde el interior del área que se marchó lamiendo el poste poco antes de que una salida con exceso de
revoluciones de Amir y un García Verdura con ganas de hacerse notar se tradujese en un penalti, como mínimo, riguroso, que transformaba Karrikaburu.


No se hundieron los bercianos. Los tres puntos eran de oro y la Ponferradina se volcó en el área rival, una reacción que tuvo premio también desde los once metros tras una pena máxima cometida sobre Agus Medina. Yuri no falló, el VAR no se interpuso y El Toralín volvió a respirar.

Poco duró la alegría. A diez minutos del final y poco después de que Espiau y Enrich no aprovechasen un dos contra uno frente a Zubiaurre, Lobete volvía a poner las tablas y silenciaba un estadio que temía volver a quedarse con la miel en los labios.

Entonces apareció Espiau. El delantero canario se resarció con creces de su fallo anterior, apareciendo en el tiempo de descuento para sellar un triunfo que permite a la Deportiva recuperar la quinta plaza y poner tierra de por medio con la séptima posición, que ahora se aleja a cinco puntos, una renta todavía escasa con todo lo que queda por delante, pero que permite recuperar la confianza y volver a mirar con optimismo una temporada que sigue siendo ilusionante. La Ponferradina sigue soñando con hacer algo grande.
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