Pedro Sánchez da un giro de 180º a la Agenda Verde del Bierzo

Por Valentín Carrera

18/06/2018
 Actualizado a 19/09/2019
El nombramiento de Teresa Ribera supone un giro de 180º en la política medioambiental.
El nombramiento de Teresa Ribera supone un giro de 180º en la política medioambiental.
Hace un año pedíamos en este blog una Agenda Verde para El Bierzo: «Un cambio de modelo energético y económico en nuestra comarca, acorde con el cambio de modelo que se está produciendo en los países más avanzados y prósperos de Europa. Países que lideran la desinversión en combustibles fósiles y la implantación de energías limpias. Necesitamos crear muchos puestos de trabajo, pero no en la mina ni en cementeras ni plantando eucaliptos que deserticen nuestros montes, sino en sectores sostenibles, limpios, renovables».

El acertado nombramiento de la socialista Teresa Ribera como Ministra para la Transición Ecológica ha sido acogido como un giro de 180º en la podrida política medioambiental del Gobierno Rajoy. Del cuñao negacionista, forofo de Trump, hemos pasado a una especialista de prestigio internacional, sostenida por un Presidente de Gobierno defensor convencido de una nueva Agenda Verde, coherente con las leyes y políticas europeas: descarbonización, fin de las térmicas y lasnucleares, y apuesta por las energías renovables.

La acción ha empezado por suprimir el ignominioso «impuesto al sol», el peaje más usurero y descarnado, impuesto por el PP.

Un vídeo colgado en la web del PSOE [https://youtu.be/Bcl3iw7Unjk] muestra en dos minutos la claridad del mensaje ecologista de Teresa Ribera: biodiversidad, desarrollo rural sostenible y, cito literalmente, «una economía sin carbono». Ese es el único camino posible y el único que permitirá la Unión Europea.

Que la lucha contra el cambio climático y por una economía sostenible se ha instalado en La Moncloa, parece una evidencia; nos falta por ver si ese giro de 180º ha llegado también al PSOE berciano, y sus dirigentes van a mojarse y secundar las políticas verdes anunciadas por Teresa Ribera y Pedro Sánchez, o van a continuar poniéndose de perfil para salvar no se sabe bien qué votos. Los de los mineros, no, desde luego, porque hace tiempo que no hay mineros ni minería en El Bierzo.

Un giro de 180º significa –en palabras de la Ministra para la Transición Ecológica– «poner la sostenibilidad en el centro de las políticas, incluidas las fiscales y financieras». Durante décadas El Bierzo ha sido castigado, expoliado y contaminado por un modelo industrial del siglo XIX, insostenible, primario, extractivo, colonial, devastador, que ha dejado un rastro de pobreza, despoblación, grandes zonas arrasadas, aire contaminado, ríos envenenados y montes desertizados: las chimeneas de Toral de los Vados, la cantera de pizarra del Peseto, el Feixolín, o los montes saqueados e incendiados de Fabero, La Cabrera y Laciana… todo ello con el consentimiento de confederaciones hidrográficas, juntas, sepronas y demás autoridades necias e incompetentes, incluyendo algún que otro alcalde socialista.

Este modelo, el País de los Chamizos, se basa en el beneficio de empresarios –ya sean condes multimillonarios, con domicilio social en Madrid, o multinacionales brasileñas sin escrúpulos–, a quienes el bien común de los bercianos y bercianas nunca les importó un pimiento de las huertas del Sacramento.

En la legislatura actual, ese modelo devastador se concreta en una batería de iniciativas sospechosas, cuando no presuntamente ilegales, defendidas, amparadas y protegidas por la Junta de Castilla y León con tanto ahínco como si les fuera en ello la vida o el bolsillo: el Procurador del Común ha abierto una investigación al respecto. Me refiero a proyectos agresivos como Forestalia, la Red de Calor de Ponferrada o la disparatada incineradora que pretende Cementos Cosmos en el centro de la hoya berciana. En el caso de Forestalia –fruto de una subasta bajo sospecha, denunciada por el propio sector, que el Gobierno de Pedro Sánchez debe revisar–, la nueva Fiscal General, María JoséSegarra, deberá tomar cartas en el asunto.

¿Qué hará entretanto el PSOE berciano, y por extensión el socialismo en Castilla y León, que tiene a su alcance real –en mayo de 2019– la presidencia de la Junta? ¿Cuál es su Agenda Verde para El Bierzo? ¿Van a ser cómplices sus alcaldes y concejales de las políticas depredadoras de la Junta? ¿Van a avalar con su silencio la incineradora de neumáticos de Cosmos, la especuladora de Forestalia (una empresa de cartón-piedra con tres mil euros de capital social, subvencionada con nuestro dinero), el saqueo del agua pública del embalse de Bárcena, la quema de biomasa y residuos urbanos, más chimeneas y más humos venenosos, o la plantación masiva de eucaliptos? ¿Pedirán mantener el carbón y las térmicas en la UCI con respiración asistida (dinero público, se entiende), una vez que los italianos de Enel han chupado hasta la última gota de beneficio y se desentienden del cadáver?

El Gobierno de Pedro Sánchez abre ventanas de luz, oxígeno y esperanza también para El Bierzo: la oportunidad histórica de salir del siglo XIX y entrar en el siglo XXI, de avanzar de una vez por todas en el desarrollo sostenible, basado en nuestra riqueza agrícola, vinícola y forestal, en nuestro paisaje, historia, cultura y gastronomía: desde el Patrimonio de la Humanidad (Médulas y Camino Jacobeo) hasta las denominaciones de origen y marcas de calidad que conquistan mercados internacionales, pasando por las nuevas tecnologías. Como dice la ministra Teresa Ribera: «Hacerlo supone implicarse». ¡Arriba las ramas!
Lo más leído