Globalización

16/02/2016
 Actualizado a 19/09/2019
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La globalización es un proceso histórico de integración mundial en los ámbitos político, económico, social, cultural y tecnológico, que ha convertido al mundo en un lugar cada vez más interconectado, en una aldea global, el resultado de la consolidación del capitalismo. Pero también se ha convertido en la herramienta más perversa para el bienestar de los trabajadores y las masas sociales más desfavorecidas.

La globalización hace que los más poderosos, esa minoría que más capital acumula, se beneficie y expanda sus tentáculos en cualquier punto geográfico del mundo. Compran propiedades, bienes, empresas y todo lo que se pone a su alcance. Con su dinero se apropian de empresas para hacerse con el liderazgo de sectores enteros. Una vez controlado el sector pertinente y sus centros de producción, cierran y abren en distintos lugares según su conveniencia. Generalmente cierren en zonas geográficas desarrolladas ya que hay un mayor nivel de vida, pues les suponen mayores costes de producción. Para posteriormente instalarse en zonas poco desarrolladas o en vías de desarrollo, puesto que las condiciones laborales son más proclives a sus intereses. Juegan en el mercado de valores, en la bolsa, en ese mundo imaginario en el que el dinero es algo virtual, ese juego que todo lo destruye, ese juego que provoca las crisis económicas. Un juego en definitiva que si falla una pieza, todo el castillo de naipes se viene abajo. Esa enfermedad económica que puede comenzar en una esquina del mundo y propagarse en cuestión de meses a la otra punta.

La globalización es un movimiento que comenzó como algo novedoso y positivo, una forma de acercamiento entre economías y países, pero que se ha convertido en una amenaza latente, una bola que comenzó a rodar, pero que ha cogido tal velocidad que va a ser difícil parar. Una realidad que va a dejar muchas víctimas por el camino, un problema que hasta la fecha no hemos comenzado a combatir o por lo menos a regular.
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