"El cante por mineras es como la mina, profundo y oscuro"

Ester Merino ofrece un concierto flamenco este viernes en el Museo de la Minería de Sabero, que recupera con ella la tradición interrumpida en la pandemia de que acuda al MSM el ganador de la Lámpara Minera de La Unión

Fulgencio Fernández
30/12/2022
 Actualizado a 30/12/2022
Ester Merino durante su actuación en el Festival Internacional de El Cante de las Minas de la Unión, en el que logró la deseada Lámpara Minera.
Ester Merino durante su actuación en el Festival Internacional de El Cante de las Minas de la Unión, en el que logró la deseada Lámpara Minera.
Cuando Ester Merino (Gévora, Badajoz, 1984) ganó el pasado 6 de agosto el más importante premio del flamenco a nivel internacional —la ‘Lámpara Minera’ en el Cante de las Minas de La Unión— repitió en las numerosas entrevistas que le hicieron su felicidad por un galardón que llevaba persiguiendo durante años y porque estaba segura de que le iba a abrir muchas puertas. Lo que no se sabe es si entonces pensaba que una de esas puertas iba a ser en León, en el Museo de la Siderurgia y la Minería (Sabero) pero así ha sido y hoy es el día (a las 19 horas, con entradas a 5 euros». Con este concierto recupera el MSM la tradición de programar en Navidad al ganador de este prestigioso galardón, una costumbre que como tantas otras quedó suspendida durante la pandemia.

Los aficionados al mejor flamenco, y a la música en general, tienen así una cita con esta cantante extremeña, que ya conoció en casa la afición a este género. «No tengo en la familia profesionales del flamenco, como ocurre con frecuencia en los ganadores de la Lámpara, pero sí tuve la suerte de que en casa hubiera mucha afición al flamenco y eso facilitó que entendieran mi vocación desde niña. Jamás olvidaré aquel día que me subí por primera vez al escenario, en Alburquerque, el pueblo de mi madre. Era la más joven de aquel festival  y estaba temblando pero cuando vi al teatro en pie, entregado a mí, supe que aquello me había enganchado para siempre».

Allí empezó una carrera que una había tenido muchos reconocimientos («ya ha logrado 41 primeros premios de cante flamenco») hasta que llegó al cenit el pasado mes de agosto, con 38 años y 22 de carrera. «Fue una noche inolvidable de emociones y nervios. Cuando dijeron mi nombre con la Soleá, Cartageneras, Taranta... pensé,  uy, otra vez que me quedo sin la Lámpara, por eso cuando dijeron mi nombre de ganadora fue un subidón que no puedo ni explicar, me había presentado varias veces desde 2009, lo había tenido cerca pero... esta vez ya tenía  más tablas, más madurez, sentía que iba a disfrutar y no tenía nervios. Y resultó bien».

- ¿Ha supuesto un cambio en su carrera ganar la Lámpara Minera?
-Mucho, ha sido un empujón definitivo. Muchas llamadas, me han salido muchos conciertos, en definitiva ha resultado como había soñado;se podría decir que los sueños se cumplen».

Cuando a la cantante extremeña le preguntan por sus referentes hay dos que repite, siempre en primer lugar: Antonio Mairena, La Paquera de Jerez, a la segunda incluso le ha dedicado una canción. Pero tampoco quiere olvidar a aquellos nombres que han formado parte de su carrera musical, que la han ido confeccionando y asentando desde aquella vez que se subió al escenario con solo 16 años. «Han sido muchos sacrificios, con gusto, y primero me fui a  Sevilla para aprender con Paco Taranto, Calixto Sánchez, José de la Tomasa y Esperanza Fernández. Lo más importante  que ellos fue a amar el flamenco puro y ortodoxo, ya que yo venía de cantar el flamenco de Niña Pastori o Remedios Amaya, y no tenía el conocimiento que tengo ahora. Para mí, una de la más grandes, aparte de Esperanza Fernández, ha sido La Paquera de Jerez, por supuesto, que cuando la escucho me entra un escalofrío por el cuerpo que no lo puedo evitar».

Ganar la Lámpara Minera es la causa de su presencia en el Museo de la Minería de Sabero, y en los dos escenarios tiene especial significado el cante por mineras, que Ester Merino considera singular por muchas razones. «Es un cante muy profundo, que requiere abordarlo con  muchísimo sentimiento, porque tiene además  unas letras muy especiales, de temática mi era. Son cantes antiguos, que se hacían en las minas para contar la dura vida de los mineros, con tantísimas horas sin luz natural, con peligros evidentes, sin ver a su familia, es el canto de un trabajo muy duro. Es algo profundo y oscuro: un lamento, y como tal tiene que sonar».

Y como tal sonará esta tarde en un escenario minero, el museo de la minería de un valle que fue minero.

Sabe Ester Merino que cuando acude a cantar lejos de Andalucía existe la tendencia a creer que no se saborea el flamenco como en Andalucía pero... «No es exactamente así. Puede ser que Andalucía lo patrocine más, tenga más ayudas para festivales o concursos; pero cada región tiene sus raíces, sus aficiones y deben apoyarse unos en otros para lograr lo que debería ser una meta común:que el flamenco sea universal y reconocido».
Archivado en
Lo más leído