Donde ríos y caminos se funden

El Camino Olvidado toca a su fin con la última etapa berciana, la quinta por esta zona, duodécima de León y 21 en el recorrido total, tocando los inicios del Bierzo y la pequeña Compostela como colofón.

Mar Iglesias
15/01/2021
 Actualizado a 15/01/2021
La Iglesia de Santiago de Villafranca, que cada Año Jubilar abre sus puertas para iniciarlo, pone fin al Camino Olvidado. | ICAL
La Iglesia de Santiago de Villafranca, que cada Año Jubilar abre sus puertas para iniciarlo, pone fin al Camino Olvidado. | ICAL
Los pasos ya van cansados en este peregrinaje para salir del olvido de un camino que al que la Junta acaba de dar el marchamo de histórico y que los regidores de los municipios por los que pasas sienten muy propio. Tanto como los peregrinos que ven pasar, algunos como Cacabelos y Villafranca, de continuo porque el trazado se envuelve en el del Camino Francés, que en su momento ganó la batalla al olvidado por ser más seguro. La etapa es corta pero muy intensa.

Son 16,1 kilómetros que pasan de Cabañas Raras a Hervededo y desde allí a Cacabelos, para remontar el Cúa por su puente romano que tantos pies de peregrinos lleva tatuados.

Antes de sobrepasar sus aguas, saluda la ermita de San Roque y la Iglesia de Santa María, ambas como salida de las puertas de la muralla medieval que contenía al municipio. Después, el templo de la V Angustia también albergue de peregrinos hoy, que da paso a la escalada por Pieros, un pueblo recoleto en el que encontramos la iglesia románica de San Martín.

Hay un recuerdo del que Cacabelos ha hecho recreación histórica durante años y es la batalla que se produjo sobre el Cúa en 1809 entre las tropas británicas de Moore y las francesas de Colbert. Hasta 200 hombres se cree que perdieron la vida en la villa del Cúa, además de Colbert, al que se le recuerda en un monumento pétreo en el parque cacabelense. Antes de remontar Pieros, Cacabelos ofrece su Castro Ventosa o el inicio de la comarca, se cree. Un espacio amurallado aún, donde se cree que crecieron las primeras vides que parieron los caldos bercianos, hoy con D.O y con un Consejo Regulador que quiso asentarse en esta demarcación. Sus vestigios se suman a los de La Edrada, otro castro cerca del cementerio. Ambos han justificado que Cacabelos tenga un Museo Arqueológico en el que contener los secretos revelados de esos vestigios.

Y el Camino avanza, ya de la mano con el Francés, mientras que los municipios que los acogen se sienten «cruce de caminos» y vertientes históricas de un Bierzo que presume de esas huellas.

Y acabando el camino, este se abre a la espectacularidad de Villafranca, conocida como la pequeña compostela porque es como entrar de lleno a Santiago. Numerosas esculturas al peregrino, a las que Arturo Nogueira acaba de añadir una que representa «el sueño del peregrino que vemos pasar por aquí a diario», explica el autor. Una pieza de tres metros que se suma a la de Santiago y al múltiple patrimonio que enseña Villafranca con su Colegiata, el Convento de la Anunciada o el convento de los Padres Paúles.Los pasos del peregrino recordado se paran ante la puerta de la Iglesia de Santiago, la única en todo el camino en la que se puede obtener el jubileo sin pisar Santiago de Compostela. Su potencial es tal que los Años Santos se inician con su apertura.

Ahora, acaba de abrir su puerta, como lo hace este camino con la nueva publicación de LNC que comparte los 94,7 kilómetros de la ruta en los que se dividen las cinco etapas bercianas, sumados a las otras siete en la provincia, con 178,4 kilómetros. En total, una aventura de 273,1 kilómetros de esas que marcan un antes y un después.
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