De las mujeres que transitan por los caminos del arte

De quienes transitan o lo han hecho por los senderos de las artes plásticas tenemos por delante una amplia nómina, figuras que han marcado la historia del panorama artístico de nuestra provincia

Mercedes G. Rojo
20/03/2018
 Actualizado a 13/09/2019
Una obra de Macamen de Vega.
Una obra de Macamen de Vega.
«Tras apoderarse de la obra realizada a lo largo de toda mi vida, me obligan a cumplir los años de prisión que tanto merecían ellos...»
(Camille Claudel. Escultora)

Tras veintiún senderos recorridos por el ancho camino de la literatura leonesa, doy comienzo hoy a otros tantos senderos artísticos también en clave femenina. De quienes transcurren por las veredas literarias aún nos quedan muchas más por visibilizar y si el tiempo y las circunstancias me lo permiten, volveré más adelante sobre ellas. De quienes transitan o lo han hecho por los senderos de las artes plásticas tenemos también por delante una larga nómina.

Figuras que han marcado la historia del panorama artístico de nuestra provincia, dejándonos modelos femeninos a seguir como Petra Hernández, Herminia de Lucas (ya desaparecidas) o Castorina (que a sus más de ochenta años sigue acariciando con mimo la piedra con la que trabaja), nos hablan de la continua presencia del arte en nuestras tierras aunque a su obra no se le haya prestado, en general, tanta atención como a la de sus compañeros; una presencia muy arraigada, con gran calidad y que merecería tener mucho más espacio y visibilidad del que actualmente tiene.

Sin embargo, no son estas figuras las que, de momento, vamos a abordar en esta sección. Cuando junto a otras tres personas decidí hace unos meses invitar a un homenaje a Concha Espina, pensado inicialmente para las escritoras, a nuestras compañeras del arte plástico, no solamente nos sorprendió la larga nómina que entre las cuatro conseguimos, también –y aún más– la respuesta obtenida y la gran calidad de las obras que ahora mismo participan en la muestra que a partir de su respuesta decidimos organizar. Una nómina de veintiuna artistas de diferentes edades, sensibilidades y trayectorias que expresan su arte a través de la pintura, la ilustración, la escultura, la fotografía, el arte cerámico e incluso la moda. Veintiuna artistas que han nacido en nuestra provincia o que llegaron a ella para quedarse. Y es que algo deben de tener nuestras tierras que tanto espíritu creador incitan y albergan, cuando tanta gente dedicada al arte llega a ella, no pocas veces de visita, y terminan por quedarse para seguir creando desde las mismas. «No están todas las que son, pero si son todas las que están».

Las estadísticas nos dicen que sigue siendo mucho más complicado el acceso de la mujer a la visibilización de su arte a través de grandes muestras promovidas desde lo institucional, incluso desde galerías de arte especializadas. Y la realidad del día a día nos indica también como, cuando preguntamos por el nombre de artistas de los distintos campos, afluyen a nuestra memoria muchos más nombres masculinos que femeninos. Sin embargo, al igual que ocurre en el mundo literario, ellas también están ahí. En estos momentos son muchas y de gran calidad y comienzan a aflorar junto a las del pasado, aunque sea lentamente. Siempre ha estado en mi espíritu contribuir, en la medida de mis posibilidades, a promover el conocimiento de esa realidad, a darlas a conocer, a mostrar sus obras. Pero mover arte no es una tarea fácil por todo lo que conlleva, y desde esa perspectiva he de reconocer que lo de ahora mismo ha sido una locura. Sugerir a artistas de tantas y tan diferentes disciplinas crear una obra específica donde poner de manifiesto su sentir frente a una vida y una obra tan llena de luces y sombras como la de Concha Espina ha sido un ejercicio de alto riesgo que jamás imaginamos tuviera la respuesta que ha tenido. Claro está que, como muy bien decían ellas mismas en el acto de inauguración, un proyecto de estas características en el que desde tan diferentes sensibilidades se ha conseguido un diálogo capaz de acercarnos desde otra perspectiva a un personaje como el elegido solo podía surgir desde lo femenino; un proyecto común capaz de establecer nuevos lazos entre creadoras que en muchos casos no se conocían, diálogos de creación que suponen siempre un crecimiento personal y artístico, un reto que afrontar y superar con éxito.

Y como por algún lado había que empezar a tirar del hilo qué mejor que hacerlo a partir de quienes han tenido la valentía de sumarse a un proceso tan complejo como éste, mostrándonos un abanico tan amplio y de tanta calidad como las obras artísticas que componen la muestra ‘Concha Espina, inspiración de artistas’. Aclarar eso sí que, al igual que en lo literario, este acercamiento a cada una de las semblanzas será más desde la motivación personal que desde lo técnico, aspecto este último que dejo en manos de los críticos de arte. Animémonos a conocerlas y a descubrir su arte, sabiendo que tras ellas habrán de llegarnos aún más.
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