Camponaraya fabrica otra campeona

Llegó a la halterofilia desde el baloncesto y, con 15 años, Daniela Domínguez ya es campeona de España sub’17 y apunta al Europeo júnior este año "y al sueño de los Juegos" en el futuro

Jesús Coca Aguilera
20/01/2021
 Actualizado a 20/01/2021
Daniela Domínguez, durante una concentración con la selección española en el CAR de León. | MAURICIO PEÑA
Daniela Domínguez, durante una concentración con la selección española en el CAR de León. | MAURICIO PEÑA
Naciendo en Camponaraya, cuna de la mejor haltera española de todos los tiempos como es Lydia Valentín, lo fácil sería imaginarse que Daniela Domínguez se adentró en esta disciplina por ella. Pero lo cierto es que, cuando a los nueve años Daniela Domínguez dio sus primeros pasos en este deporte, «no me sonaba ni la halterofilia ni Lydia».

De hecho ella hacía baloncesto. Pero su entrenador, Juan Manuel Copano, le vio condiciones para la halterofilia, algo que en otra localidad podría parecer una quimera pero en Camponaraya, dada la importancia de este deporte, no tanto. Contactó con Isaac Álvarez, el también descubridor de Lydia Valentín, para que la echara un vistazo... y acabó enganchándose a ella.

«Un día me dijo que fuera un segundo, me hicieron unos test y me dijeron que por qué no probaba», cuenta Daniela, que compaginó «hasta los 11 años los dos deportes, pero no me daba la vida para todo y dejé el basket».

«Empecé con 9 años, no me sonaba la halterofilia ni Lydia. Me hicieron unos test y me dijeron que por qué no probar» Siete años después de aquel día, con 15 de vida, Daniela Domínguez ya es la vigente campeona de España no sólo sub’15 sino también sub’17, ha estado concentrada con la selección española y apunta a ser protagonista en las grandes competiciones a corto plazo. Un brillante futuro por delante nacido en el Bierzo. Otra campeona fabricada por esa fábrica de halteras que es Camponaraya.

¿El secreto para ello? «El entrenador, Isaac Álvarez, hace mucho, es sin duda el mejor que he tenido y que hay», explica la haltera berciana, que lo tiene muy claro pero que ahora no trabaja con él en el día a día pues «en verano me fui con mi familia a vivir a Madrid, pero no estoy aún en un Centro de Alto Rendimiento, creo que es pronto para ello y lo veo mejor como una opción de cara al futuro».

Daniela, que estudia 4º de la ESO y pretende hacer una vez terminado el bachillerato «el doble grado de INEF y Fisioterapia», reconoce que de la halterofilia le «enganchó el poder superarme día a día, la motivación de pelear contra mí misma y crecer, pero también el que no fuera el típico deporte y sí una disciplina diferente e interesante».

«El secreto de Camponaraya es el entrenador, Isaac Álvarez. Siempre me dijo que podía llegar a algo si era constante» Y así, del hobby inicial, pasó a ver que además de gustarle se le daba bien y podía tener un futuro dentro de ella. «Mi entrenador me lo decía, si sigues así de constante puedes llegar a algo de verdad, puedes proponerte lo que quieras», recuerda Daniela, que poco a poco se lo fue creyendo y los resultados fueron llegando, si bien la explosión fue en este 2020 con el doble título nacional: «Nunca había conseguido el oro en un Campeonato de España y la sensación fue como de por fin, por fin lo tengo, después de todo lo he conseguido».

Mejoró sus marcas, superó a halteras que antes tenía por delante y demostró un crecimiento que espera que vaya mucho más allá. Por eso, en este 2021 sus retos están fijados en «intentar, si el Covid lo permite, batir algún récord de España de mi categoría y clasificarme para el Europeo júnior».

Un ‘billete’ que debería ganarse en marzo, apenas unos meses después del último título como consecuencia del atraso que la pandemia provocó en este, en el Campeonato de España júnior, el cual centra ahora sus miradas.

«Hasta 2020 no tenía ningún oro en un Nacional. Quiero intentar batir algún récord  de España de mi categoría» «Ahora mismo entreno cuatro días a la semana y al no haber competiciones me estoy centrando en la técnica, pero luego ya cuando se acerque iré cambiando y metiendo kilos», apunta una Daniela Domínguez que durante la Navidad, la cual pasó en tierras leonesas, se ejercitó todas las mañanas mano a mano con Lydia Valentín en Camponaraya.

«Siempre que son vacaciones suelo entrenar con ella, pero en concreto en estas estábamos las dos solas por la mañana. Era un lujo y un privilegio poder trabajar con ella, es el mejor espejo posible en el que mirarse y fue una gran experiencia», apunta Daniela, reconociendo que «ser constante» era el principal consejo que le daba.

Entrenó con Lydia Valentín en Navidad. «Era un lujo, una gran experiencia y un privilegio. Ella es el mejor espejo posible» Igualar a quien ha hecho historia y pulverizado cualquier registro anterior en la halterofilia española es casi una quimera. Pero seguir manteniendo a León en el mapa y la primera plana internacional es ahora mismo una opción con Daniela, que no duda a la hora de fijarse metas para el futuro: «Ser olímpica, sin duda, el sueño de los Juegos es el de cualquier deportista. Sé que es difícil, pero nunca hay que decir nunca y si sigo trabajando como hasta ahora de verdad creo que puedo conseguirlo».

Metas ambiciosas para un proyecto brillante que ya cosecha éxitos.

Isaac: «Facilitan las instalaciones, pero necesitas talento»

Isaac Álvarez, director de la Escuela de Camponaraya y entrenador de Daniela Domínguez desde sus inicios hasta este verano, recuerda que «el hecho de que Daniela viviese en Camponaraya hizo que viniese a mi, no yo a ella, al final yo la conocía desde que tenía siete años. Al final fue un interés de tres partes, el mío por conocerla, el suyo por practicar halterofilia y el de su técnico de baloncesto que le vio unas condiciones excepcionales para ella y me lo planteó».

«El ver sus condiciones fue algo inmediato, las virtudes de un futuro talento se ven, pero luego está el proceso de entrenar e ir creciendo», reconoce el técnico berciano, que resalta cómo «probablemente llegará al equipo nacional y yo creo que eso es la leche».

Y, si Daniela le ponía a él como clave para que tantas halteras de nivel salgan de Camponaraya, Isaac considera que «facilita el contar con estas instalaciones y la disponibilidad horaria para usarla, pero tienes que contar con el talento, lo necesitas y hay casos en los que lo hemos encontrado».
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