Alzheimer Bierzo combate el encierro recopilando "historias de vida" rurales

Abre un nuevo proyecto, junto a la Fundación Mapfre para recuperar la memoria colectiva de los pueblos bercianos de la mano de medio centenar de voluntarios

Mar Iglesias
25/04/2020
 Actualizado a 25/04/2020
Ana Pilar Rodríguez con una usuaria del centro en una actividad antes del confinamiento. | ICAL
Ana Pilar Rodríguez con una usuaria del centro en una actividad antes del confinamiento. | ICAL
El confinamiento ha puesto a prueba a Alzheimer Bierzo y su lucha contra la demencia, tanto al lado de sus usuarios, que en el momento en el que llegó la pandemia alcanzaban el centenar, como en los trabajos preventivos contra el olvido. Y en medio de esa vorágine laboral que les ha obligado a acercarse a los domicilios de los usuarios para intentar que el encierro les afecte lo menos posible a sus maltrechos cuerpos, ha puesto en marcha un proyecto nuevo que pretende hacerse con la memoria colectiva de los pueblos bercianos, al tiempo que le da protagonismo a las personas del rural y estimula su regreso al pasado.

El proyecto se puso en marcha de la mano de la Fundación Mapfre y el programa Quédate 2.0, además de la propia agrupación Alzheimer Bierzo y se denomina ‘Historia de vida del municipio en tiempo de crisis del coronavirus’.

Una historia reciente que compartimos y que se desencadena desde otro escenario, el del contacto con las personas mayores «hacemos 500 llamadas a la semana para saber cómo están y no perder el contacto con ellas. Este proyecto aprovecha ese contacto telefónico para algo más», explica desde Alzheimer Bierzo su psicóloga, Ana Pilar Rodríguez.

El proyecto cuenta con 41 voluntarios de la Fundación Mapfre y otros 9 de la propia agrupación Alzheimer Bierzo que serán los encargados de ponerse en contacto con los mayores a los que sus enlaces con la asociación ya les han puesto sobre el escenario de esta experiencia.

Cada uno de esos voluntarios tendrá asignada a una persona mayor de la que se encargará con sus llamadas, intentando acercarse a ella y relatar su pasado desde una óptica más sentimental «son llamadas de ayuda y consuelo, pero no se quedan ahí, disfrazan una manera de hacerles sentirse protagonistas y no vulnerables, de una historia que cuentan».

Y el relato se articula en base a unas preguntas concretas que irán definiendo el hilo del mismo con fluidez «no se hacen todas en una llamada, tal vez ni siquiera se haga ninguna en alguna de ellas. El voluntario tiene que saber si es el momento de hacerlas o si el usuario está en una circunstancia en la que no debe hacerlas».

El acercamiento se irá concretando pocoa poco, en principio, en las zonas donde Alzheimer Bierzo tiene aulas del proyecto Quédate 2.0, en Toreno, Fabero, Lillo y Bembibre, pero finalmente han querido ir más allá y han sumado la intervención en el resto de municipios. De cada uno de ellos se escogerán a cinco personas con las que se trabajará de manera individual «como si cada voluntario apadrinara a un mayor», dice Rodríguez «y estamos seguros que de aquí saldrán grandes amistades».

Hurgando en el pasado


¿Recuerdas las fiestas del pueblo?, ¿nevaba mucho antes?, ¿a qué jugabais de niño? Son algunas de las preguntas con las que se pretende dar comienzo al proyecto que culminará con una agenda de datos que podría llegar a ser una publicación «de momento no sabemos si la daremos a conocer por internet o podremos hacer algún libro», dice Rodríguez. Lo que sí saben es que las conversaciones deben estar siempre bajo la estela del relator «y será una mezcla de emociones de esa persona y la que le llama» la que haga grande ese proyecto de recuerdos.

El proyecto se estirará mientras lo haga el confinamiento «porque es un arma contra la soledad y para acompañarles además».

«Somos esenciales»


Mientras Alzheimer Bierzo y la Fundación Mapfre se remangan para poner en marcha este proyecto, Rodríguez debate sobre si el trabajo que realiza la asociación con los afectados por esa demencia es esencial «yo creo que sí y les está afectando mucho el confinamiento». Reconoce que los usuarios «se están volviendo más dependientes» y perdiendo capacidades físicas y psicológicas que no recuperarán por culpa de este encierro obligado.

Considera Rodríguez que deberían contar con pruebas y protocolos para seguir ayudando a los mayores «poder intervenir para estimularles. Nosotros no somos una pastilla, pero creo que somos un medicamento y si lo dejas de tomar se nota».
Reconoce que se trata de un grupo de personas muy vulnerable a la pandemia, pero también al confinamiento, por lo que han decidido ofrecer ayuda a domicilio de manera gratuita «aunque muchos tienen miedo, pero creemos que es vital para ellos».

Alzheimer Bierzo ha conseguido sortear el coronavirus de momento y solo una trabajadora de ayuda a domicilio lo ha padecido. Sí reconoce que han tenido que emplearse a fondo para conseguir trajes de protección y mascarillas y así cumplir con todos los protocolos.
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