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"Yo quiero la mejor escuela para la provincia"

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Aspecto actual de la monumental escuela de Soto de Sajambre financiada por Félix de Martino que abrió sus puertas en 1907. Ampliar imagen Aspecto actual de la monumental escuela de Soto de Sajambre financiada por Félix de Martino que abrió sus puertas en 1907.
Fulgencio Fernández | 30/01/2017 A A
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"Yo quiero la mejor escuela para la provincia"
Cultura Félix de Martino, un indiano de Soto de Sajambre que hizo fortuna en Méjico "soñó" para su pueblo el que le parecía el mejor legado posible, la mejor escuela, con maestro y material didáctico único para la época(1907). Y cumplió su sueño
He querido hacer la escuela sin subvención ni ayuda de nadie porque mi propósito es que esa escuela esté dotada de buen material y elementos, lo que unido a un maestro superior que pagaré yo bien, espero que los muchachos llegarán a obtener una instrucción completa que los coloque en condiciones de luchar por la vida como gentes y no como trabajadores o jornaleros. Este es mi fin, y espero que al cabo de 10 ó 15 años habrán salido jóvenes que puedan ser capaces de hacer otros bienes a ese remoto y pobre pueblo». Son palabras de Félix de Martino, un indiano de Soto de Sajambre que hizo fortuna, mucha fortuna, en Méjico y que, entre otras obras de gran utilidad para su tierra, decidió construir una escuela dotada con el mejor material didáctico que se pudiera imaginar en la época, primera década del siglo XX. Lo tenía muy claro: «Quiero la mejor escuela de la provincia», escribía desde Méjico a quienes ejecutaban sus órdenes en su «remoto y pobre pueblo», aislado en los escarpados Picos de Europa.

Fueron muchos los indianos que decidieron dejar en sus pueblos alguna huella de su fortuna. Abundan las iglesias (Vegaquemada, Crémenes, Rodiezmo, Cármenes...), Casinos, instalación del teléfono u otras similares, pero Félix de Martino lo tenía muy claro, una escuela, mejor dicho, la mejor escuela. Y la hizo.

De Martino había financiado otras obras fundamentales para su comarca —creó la fábrica de la luz, el lavadero de las fuentes, financió la actual carretera que comunica Oseja con Soto y fue promotor de indianos para recabar fondos para construir el edificio del Ayuntamiento de Oseja de Sajambre—pero su gran empeño era la escuela, por el motivo que alegaba, era el instrumento mediante el cual las «gentes» de Soto podrían moverse por el mundo y dejar de ser «jornaleros», una mentalidad realmente avanzada para las ideas de la época.

Y como reconocía en su «declaración de intenciones» también financiaba de su bolsillo el sueldo de un maestro. Y lo hizo, según recogen los documentos que custodia la asociación que lleva el nombre de este benefactor en Soto de Sajambre: «Contrató al maestro don Leonardo Barriada quién se dedicó en cuerpo y alma a la educación de los niños de la escuela, que se inauguró en 1907 y hasta 1928 vive su época de máximo esplendor, teniendo reconocido prestigio en su entorno tanto por sus instalaciones como su enseñanza». En ese tiempo siguió como maestro el citado Barriada, curiosamente de Babia, una comarca que siempre ha sido cantera de excelentes maestros.

Félix de Martino falleció en 1924 y Barriada siguió varios años más de maestro en Soto, sin cobrar, pues aunque dejó escrito en su testamento que se atendieran las necesidades de la escuela este dinero nunca llegó a Soto, con lo que el esplendor inicial sufrió diversas recaídas.

Uno de los aspectos más llamativos de esta escuela, al margen del monumental edificio de piedra, fue la dotación de un material didáctico impensable para aquella época, ahora hace 110 años. Encontramos en lo que hoy es Museo Escuela láminas didácticas de todo tipo, algunas «muy actuales»pero difícil de verlas en otras escuelas españolas de 1907. «El que maltrate un árbol será castigado», podemos leer en una de ellas. Pero también hay aparatos de telégrafo morse, de teléfono Bell de 1921, una excelente lupa, planisferios y mapas... Material que utilizaba con maestría quien es recordado como un excelente profesor, el babiano Barriada.

Premio Armonía de las Letras

Mantener vivo este impagable legado, hacer reformas y convertirlo en museo es lo que ha servido a Soto de Sajambre para adjudicarse la edición de este año del Premio Armonía de las Letras, que se falló el pasado viernes.

Que los muchachos tengan una instrucción completa para luchar por la vida como gente y no como jornalerosLa «mejor escuela de la provincia» cerró sus puertas en 1975 pues —después de que no llegaran los fondos que en su testamento dispuso Félix de Martino y el maestro trabajara sin cobrar—pasó a depender del ministerio de Educación y Ciencia, que la cerró, y es en la actualidad propiedad del ayuntamiento de Oseja de Sajambre, que la ha convertido en museo después de una importante reforma. Pero también han trabajado duro en el cuidado de este legado desde la Asociación Félix de Martino, de hecho son los voluntarios de esta asociación los que se la enseñan y explican a las visitas a la espera de que se cree una plaza de guía de la misma.

La memoria de Félix de Martino sigue así presente entre sus paisanos, que también la mantienen en otro curioso elemento del pueblo, su casa familiar. Es la llamada ‘Casa de los tiros’, que conserva en sus paredes los impactos de disparos de fusiles Mauser y fusiles ametralladores, utilizados en la contienda civil española entre 1936 y 1939.
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