Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad
Ya que estás, estate

Ya que estás, estate

OPINIóN IR

11/08/2019 A A
Imprimir
Ya que estás, estate
Decía An Gelillo, filósofo chino nacido en la calle del Ferial del Barrio, calvo sin un pelo con una tienda de crecepelos en Ponferrada y fundador del Grupo de Filósofos de lo Rural sin Obra Publicada... Vuelvo al suco que me esnorto, os decía yo que decía An Gelillo, cuando se le sentaba un veraneante detrás para ver cómo jugaba al tute:«Ya que estás, estate... pero otra vez que no «te se» ocurra».

- Será que no «se te» ocurra;le decían los veraneantes, que si no tienen estudios lo parecen, igual que tampoco había cobertura pero traían el móvil como se les fuera a llamar Doña Litizia, que por aquel entonces coincidía que andaba en tratos con los picores bajeros de Don Majestacito, hijo de Don Majestad y con barco en la mar para cerrar los telediarios.

Diréis que a santo de qué traigo aquí a doña Liti, y maliciais que será cosa de envidias de que tiene un metabolismo que no se mete en lorzas ni aunque mataran doce gochos en la Zarzuela, el Palacio, no donde canta Ignacio Encinas, que es de Grajal de Campos, aunque no lo dijera en La Voz Yayos, que decían que viene de Cataluña. Ya, y yo vengo de Redipollos, pero a vosotros qué os importa, me diréis.

Vuelvo otra vez al suco, que ahora sí que se me esnortó la pareja de bueyes que aran y voy a acabar sacando las patatas en el Musac, que siempre puede parecer una performance. Que os contaba, me parece, que doña Liti por aquel entonces era como de la casa porque era de Oviedo, que está ahí según vuelves la esquina, y todavía teníamos esperanza de que cuando dejara el régimen igual se ponía como las nuestras del pueblo, del Colectivo de Mujeres que Saben Sazonar el Mondongo con Pimentón del Pajarín y compran Fajas en la Tienda de Fonsa.

Pero nada. Ni sazona, ni mondongo, ni pimentón, ni faja y del pajarín ya ni te cuento.

A lo que iba. Que cuando el sabio de guardia le matizaba al comerciante calvo de crecepelos que «se dice se te»era el momento en el que An le explicaba:

- Ni estate ni ostias. ¡Os!

Es que les das la mano...
Volver arriba
Newsletter