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"Ya es hora de renovar el mapa de provincias por el de distritos"

"Ya es hora de renovar el mapa de provincias por el de distritos"

EL BIERZO IR

Murciego paseando por las calles de Ponferrada. | MAR IGLESIAS Ampliar imagen Murciego paseando por las calles de Ponferrada. | MAR IGLESIAS
Mar Iglesias | 22/01/2022 A A
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"Ya es hora de renovar el mapa de provincias por el de distritos"
Entrevista Jesús Murciego, ingeniero informático autor del mapa de distritos de España y miembro de la Plataforma Demos
Doscientos años de un reparto por provincias que es el que se sigue a la hora de introducir la papeleta en la urna ofrece un panorama al límite que hace aguas en España. Por eso el ingeniero informático natural de La Bañeza, con raíces en Ponferrada y afincado en Amsterdam, ha querido elaborar un nuevo mapa por distritos que abre la puerta a un cambio electoral y a seleccionar un diputado de distrito, un espacio por cada 100.000 habitantes. Un cambio que considera que debe cocerse desde la presión social y que mueve desde la plataforma de expertos voluntarios Demos. Murciego presentará ese mapa en el Ateneo de Madrid el día 5 de febrero para pulsar la respuesta social que produce. Ese será un primer encuentro desde el que avanzar "porque es evidente la mejora". En frente sabe que estará un sistema de poder que rechaza los cambios "los políticos no quieren abrir un debate, han hecho de él un tabú, pero quien mejor defiende sus intereses es uno mismo", apunta el arquitecto de sistemas protagonista de este nuevo reparto.

-¿Qué es lo que les movió a crear este mapa de distritos novedoso y que apuesta por un nuevo modelo político?
-Llevaba una trayectoria con Demos y anteriormente con un movimiento republicano de Antonio García -Trevijano y él tenía unos medios de comunicación. Empecé a participar en la radio desde 2011 como corresponsal especializado en política británica y después en política internacional. Cuando falleció Antonio nuestra intención, como discípulos,  era continuar su obra en la acción política y seguir las teorías que él creó, la de una república que hablaba de distritos electorales y mónadas. Hemos traído esa idea a la realidad y hemos construido distritos electorales para España que es  lo que nos falta. Tenemos un sistema electoral basado en la provincia que puede ser grande pequeña o despoblada. Hemos cambiado eso y hemos hecho distritos con un representante único por cada 100.000 habitantes. Hay  provincias en las que caben cuatro, como es el caso de León o 30 como Madrid, pero el baremo es siempre es el mismo.

- ¿Por qué considera que esa representación sería más adecuada?
- Porque es de la manera en  la que tú conoces, con nombres y apellidos, quien es tu representante en Madrid, sabes su vida, lo has elegido a él y le puedes exigir que cumpla con los compromisos adquiridos y que no cumplir tenga repercusiones. De ese modo se le puede controlar y fiscalizar,  algo que no sucede ahora, porque en España hay una cúpula de un partido que hace una lista, tú la ratificas, te guste o no. Ellos hablan, no de los intereses de cada región sino de los intereses del partido. El poder lo tienen los aparatos de los partidos y esto cambia la dinámica, en el sentido de que los distritos son los que eligen. Es algo muy novedoso para nosotros pero yo lo he visto funcionar en Inglaterra y tiene un funcionamiento normal, es algo natural. Puede que nos choque al principio pero después funciona mejor. Cada distrito tiene su representación y se fiscaliza a su representante y si no cumple a la calle.

-Ese cambio hacia ese mapa de distritos ¿sería posible en la actualidad o qué tendría que cambiarse para llegar a él?
-Hemos hecho un estudio para llegar al diputado de distrito que se compone de tres fases, la primera es la que he hecho yo. Un mapa de España con 'big data' en el que se divide en distritos con 100.000 habitantes cada uno, que se puede consultar en nuestra web (www.demoslibertad.com). Es real y se puede tocar. Después hay que examinar lo que hay que cambiar, la parte legislativa, la Ley electoral, la Constitución. Hay varios cambios que hacer y obviamente eso necesita una voluntad política y los políticos no se mueven más que por su propio interés, pero la sociedad civil tiene que conseguir exigir ese cambio a través de la presión popular. Una vez que se informen y vean cuánto se gana con este modelo, deben pedirlo desde la gente. Cuando hay una presión popular, como sucedió el 15-M , se crearon dos nuevos partidos, con la nueva política le llamaban. Como no se concretó en nada sólido, quedó en agua de borrajas, pero si se hubiera concretado en una Ley como la del diputado de distrito, hoy lo tendríamos y la dinámica de la política hubiera cambiado. Perdimos una oportunidad pero vendrá otra cuando se caldee todo más. Hay mucha gente harta, hay una crisis política, otra territorial y otra económica. Cuando esto estalle tenemos que agarrarnos a algo sólido, algo de verdad. Este modelo está estudiado y listo para coger. Los políticos no tienen que probar cómo queda, eso ya lo hemos hecho, con gente especializada y voluntaria, que definen cómo hubiera quedado España en todas sus elecciones con este modelo. Hubiera cambiado totalmente, tanto los nacionalistas como los partidos nacionales no hubieran tenido la representación que han tenido, hubiera sido otra. Lo que tenemos se debe a los males de este modelo del sistema proporcional y el reparto de los restos con la Ley d'Hont. Todo eso hace que los partidos se lo guisen y se lo coman y nadie se de cuenta de ello, porque ya nos viene dado y nadie nos lo planteamos. Pero cuando te planteas por qué la circunscripción es la provincia. Las provincias tiene casi 200 años y no se han cambiado. En EEUU se cambian cada diez años por los movimientos de población. El mapa de distritos va cambiando y es lo normal por que la realidad legislativa debe acompañar a la social. Yo he querido respetar la provincia, porque es algo histórico no ser muy disruptivo pero traer la innovación también porque ya es hora de renovar ese mapa.

-Se ha hablado de esa renovación de mapa, pero del lado nacionalista se ha apostado por un sistema federal, ¿tal vez esto frenaría esa fuerza nacionalista?
-Claro. Los nacionalistas con este sistema no tendrían apenas poder. Tendrían uno, dos, tres u ocho diputados. Si se votaran las leyes forales solo contarían con ese respaldo. Este tema no estaría ni en los periódicos y de esta manera se enquista durante 30 años y no se soluciona. España avanzaría porque de este modo es un día de la marmota continuo. Se votaría cada tema y la mayoría, representando a los pequeños distritos, habla y defiende su distrito y lucha por él. Eso hace que el poder se reparta de una manera distinta a como lo conocemos hoy, que se reparte todo en Madrid, a nivel regional en Valladolid y en nivel provincial en León. De los 4 diputados que hay por León los cuatro son de León y tal vez no conocen el Bierzo. No los conocemos, no sabemos por qué luchan. El otro modelo sería ocuparse de las cosas del comer, del día a día y no nos quedamos pensando en ideologías. Así se construye la reputación de los políticos, los liderazgos que, en lugar de ser como en España un jefecillo del partido que han puesto a dedo y el pone, con el dedo, a los demás, a lo que es un liderazgo auténtico. Aquí se nombra a un pastor que lleva a las ovejas. Las dinámicas en la política son otras.

-Dinámicas que ¿tal vez no contemplarían el adelanto electoral que estamos viviendo en Castilla y León?
-No es lo que conviene a Castilla y León. Pero hay que entender a quién obedecen estos políticos. El jefe está en Génova y se debe a él. Si no pensamos en que realmente nos están tomando el pelo y que tenemos que actuar seguiremos sin darnos cuenta de que no toca, que solo les toca a ellos por sus intereses, pero dónde están mis intereses, cómo los defiendo, a quién se los pido. En EEUU le escriben a su congresista para pedírselo pero aquí quién es mi diputado. En la calle puedes preguntar por problemas, pero por soluciones, la gente no las ve y cae en la desesperación. Los políticos no las van a traer porque están muy bien.

-Pero para efectuar el cambio, sin embargo, se requiere una voluntad política y se pide desde una plataforma de voluntarios ¿cómo se puede articular eso, tal vez el siguiente paso será convertirse en un partido político?
-No, no contemplamos participar en el juego político porque estamos a favor  de unas nuevas reglas. No consideramos apropiadas las actuales. Nos mantenemos en un plano anterior, en convencer a la sociedad civil de que si presiona para hacer un cambio ese es posible. El 15-M es el ejemplo, haciendo presión se abrieron espacios en la política que no se conocían.

-Es un modelo que apuesta por una igualdad incluso numérica, pero podría tener muchos detractores del lado de los que ganan no siendo mayorías...
-La historia nos demuestra que no se apacigua nunca al nacionalismo y debemos coger el toro por los cuernos, aguantar el pataleo, que va a durar cinco minutos y entender que no se pueden contentar a unas regiones nacionalistas con este modelo. Todos deben jugar con las mismas reglas y quién puede estar en contra de tener las mismas reglas, un privilegiado. Algo que es de sentido común se tiene que imponer porque el  actual modelo está en sus últimos estertores.

-Al Bierzo ¿cómo le afectaría este cambio de modelo?
- El Bierzo tendría uno de los cuatro distritos de León. Y hay que visualizar que en Madrid habría un escaño del Bierzo y ese diputado de distrito llevaría los intereses del Bierzo a Madrid que es lo que interesa, que este señor, cuando hable, que no hable de la paz en el mundo sino del Bierzo y su agenda sea la que marque la sociedad y que se cumpla. Si no defiende los intereses de distrito se iría. Los políticos actuales existirían igual con este modelo, pero, tal vez se vería lo malos que son y tendrían que irse a la fila de atrás para dejar sitio a gente más válida que ahora no dejan pasar.  Solo cambiarían las reglas del juego, que es el meollo de la cuestión.

-Pero es un proceso que no puede ser para mañana...
-No, es a largo plazo, pero es una preparación que estamos haciendo y que debe estar como contingencia para cuando haya una crisis estar preparados. Hay una mayoría social que quiere que las cosas mejoren y cuando es algo tan evidente, funciona.  Hay que cambiar la Constitución, que nos dicen que es intocable, que está en piedra, pero llama Angela Merkel y en una tarde se cambia. Dirán que es imposible y al día siguiente serán partidarios. Lo que se necesita es una mayoría social que presione. Nuestra labor ahora es informar de cuánto avanzaría España con este nuevo modelo, que la gente lo entienda y se comprometa a lucharlo, que los políticos sientan esa presión y se sientan obligados a cambiar. 
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