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Wislawa Szymborska: La inmensa grandeza de las cosas pequeñas

Wislawa Szymborska: La inmensa grandeza de las cosas pequeñas

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Wislawa Szymborska es una de las más destacadas representantes de la poesía polaca. | L.N.C. Ampliar imagen Wislawa Szymborska es una de las más destacadas representantes de la poesía polaca. | L.N.C.
Mercedes G. Rojo | 11/03/2017 A A
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Wislawa Szymborska: La inmensa grandeza de las cosas pequeñas
Escritoras Imprescindibles Su poesía está hecha de una mezcla de emoción e ironía, metafísica y cotidianeidad, con versos llenos de paréntesis que contradicen, retocan y matizan cada uno de los términos que va anotando
Wislawa Szymborska es una de las representantes de la poesía polaca más destacada de todos los tiempos. Su vida transcurre en la ciudad de Cracovia desde que en 1931 llega a ella con 8 años, hasta 2012, año de su muerte. Debuta poéticamente con apenas 21 años, en 1945, en un periódico cracoviano, con el poema titulado Busco la palabra. A partir de ahí trabajará en la redacción de un semanario de carácter literario y publicará hasta una docena de volúmenes de poesía de los cuales repudiará los dos que publicó antes de 1957 – ‘Por eso vivimos’ y ‘Preguntas a mí misma’– por demasiado apegados al realismo socialista. Junto a muchos otros compañeros que comenzaron en la poesía después de 1945, formó parte del fenómeno de la nueva poesía polaca, supervivientes de la segunda guerra mundial e inmersos en la dictadura estalinista de la posguerra.

Su poesía está hecha de una mezcla de emoción e ironía, metafísica y cotidianeidad, con versos llenos de paréntesis que contradicen, retocan y matizan cada uno de los términos que va anotando

"¿Cuántos de quienes conocí
(si de veras les conocí)
mujeres y hombres
(si sigue vigente la distinción)
han traspasado este umbral
(si es un umbral),…" 

(Frag. de ‘Cálculo elegíaco’)

con un lenguaje que huye de las grandes palabras, que tratan de alejarse de lo arcaico y lo grandilocuente, para hablar de las cosas sencillas, de los momentos que todos olvidan en torno a los grandes sucesos de la historia.

"Después de cada guerra
alguien tendrá que hacer la limpieza.
Un mínimo orden
no se hará solo.
Alguien tiene que apartar los escombros
de los caminos
para que puedan pasar
carros llenos de cadáveres.
Alguien tiene que hundirse
en el fango y en la ceniza, …"

(Frag. de ‘Fin y principio’)

Muy reconocida y celebrada en su país, su obra la hará merecedora de varios y destacados premios y reconocimientos, a pesar de lo cual su escritura es prácticamente desconocida en España. Hasta que en 1996 le llega el Premio Nobel de Literatura y con dicho galardón comienzan a publicarse sus obras en nuestro país. La primera publicación llegará en forma de magnífica antología en la que intervienen Jerzy Wojciech y Ana María Moix, con la que nos acercarán una selección de cien poemas de diferentes años que constituyen una representativa muestra de la obra editada hasta ese momento, eso sí, sin la presencia de los dos primeros libros repudiados por Wislawa. La antología se tituló ‘Paisaje con grano de arena’, recreando de alguna manera una famosa frase de William Blake "el universo cabe en un grano de arena" y haciendo alusión a todos los mundos que la poeta es capaz de mostrarnos a través de las cosas, de los sucesos, de las sensaciones más minúsculas. En su poesía se hace siempre muy presente la memoria. Y en su vida la socarronería, que muchas veces lleva a su obra en forma de ironía aunque siempre en eterno equilibro con la emoción. Considera la vida como una aventura sin fecha de caducidad y, consciente de que la muerte puede acechar desde cualquier rincón y el instante más inesperado, decide que hay temas sobre los que debe escribir sin demorarse mucho porque "el tiempo apremia". Considera facilón el tema de la muerte y no tanto el del amor, menos aún si éste se refiere al erotismo puro. Y en cuanto a la belleza la considera una idea relativa, que depende de la tradición, de las costumbres y de los gustos personales, por lo que no siempre se encontrarán en ella escritores y lectores, si ambos la enfrentan desde puntos de partida muy diferentes.

Szymborska escribe también prosa, publicada en España bajo el título de ‘Lecturas no obligatorias’, una selección de las notas publicadas en diversos periódicos en una particular sección en la que iba comentando obras y autores, con notas vibrantes y llenas de chispa.

Pero sobre todo Wislawa S. es una de esas poetas que escribiendo de las cosas pequeñas, consigue hacerlas grandes, que hace historia desde la cotidianeidad y que a pesar del humor y la ironía que imprime a muchos de sus versos hace que todos ellos destilen una inmensa ternura.

Imprescindible.
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