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'Vuelven' las piedras de afilar las navajas

'Vuelven' las piedras de afilar las navajas

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Las famosas piedras de afilar las navajas del Puente de los Maristas llevan un tiempo en la pasarela que baja hacia la calle Ramón y Cajal. | SAÚL ARÉN Ampliar imagen Las famosas piedras de afilar las navajas del Puente de los Maristas llevan un tiempo en la pasarela que baja hacia la calle Ramón y Cajal. | SAÚL ARÉN
Fulgencio Fernández | 15/11/2020 A A
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'Vuelven' las piedras de afilar las navajas
Historia de la semana La piedra del puente de los Maristas era el punto de encuentro de quienes afilaban allí navajas y cuchillos. Se la llevó el tren... pero ha reaparecido
Entre los daños colaterales de algunas grandes obras hay pequeños detalles en los que nadie repara pero que son muy importantes para muchas gentes de a pie. Por ejemplo, el largo culebrón de las obras del tren de Feve, su llegada a la Estación  de Matallana, el tranvía... se llevó por delante unas piedras del llamado Puente de los Maristas (en realidad era de Feve pero como estaba al lado del colegio) a las que acudían numerosos paisanos —sobre todo— para afilar sus navajas, y algún cuchillo de la casa, aprovechando que se trataba de piedra de sílice, la más apropiada para esta función pues sólo requería la ayuda de algo de saliva del afilador. Ya tenían las piedras ‘la cama’ hecha y se distinguía perfectamente dónde se llevaba a cabo la tarea artesanal, que propiciaba unos resultados realmente positivos, dejando las hojas como verdaderas cuchillas de afeitar.

Fue por el año 2012 cuando desaparecieron y para muchos de los asiduos al sílice y la paciencia en el afilado no era cosa menor pues, como decía Braulio García, El Lugareño, «un guaje sin mocos y un paisano sin navaja, ni guaje ni paisano, nada».

Hubo un conato de regresar las piedras en una esquina del puente y hasta se anunciaba que con una placa en la que se iba a explicar la pequeña historia de este punto de reunión de artesanos del afilado de las navajas.

Y ahora, por sorpresa, las piedras han regresado, muy cerca del lugar, justo enfrente, en la pasarela que baja hacia la calle Ramón y Cajal, con sus ‘muescas’ ya hechas, las auténticas.

- ¿Y la placa de las explicaciones?, se queja Manolo el de Villanueva.
- Si necesitas explicaciones de cómo se afila una navaja no sé qué pintas aquí, los que venimos a esta piedra sabemos bien cómo se hace».

El caso es que hay piedra.  
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