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Vosotras, madres rurales

Vosotras, madres rurales

OPINIóN IR

29/04/2022 A A
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Vosotras, madres rurales
Vosotras, madres, fuisteis esa generación, la rama de abedul que se abre y se abre y se curva, para hacer el carro del que tiran los bueyes. La rama flexible, que se dobla y se dobla y se dobla, para que salga la fruta, el bebé, la nena que luego será madre. La caña fina del jopillo que se mece y se mece y se mece con la brisa, alegrías y muertes, muertes y alegrías que llaman a casa.

Vosotras, madres, fuisteis refugio y fuisteis barco, proa contra la que chocan las tempestades, y resiste. Estáis hechas de buena madera, y resistís.

A vosotras, madres, nunca se os habló de lo que habían hecho vuestros padres y abuelos. No se os dijo que marcharon a luchar. Que durante años hubo más muertes que alegrías llenando las casas. Que los hombres se echaban al monte y se escondían como animales. Que los hombres cogían la escopeta o lo que fuera y marchaban. Que los hombres, que el monte, que los animales. Que la muerte.

Nunca se os habló. Y cuando vuestras hijas lo averiguaron, les dolió que sus abuelos y bisabuelos se hubieran echado al monte y que vosotras no lo supierais.

Vosotras, madres rurales, sois esa generación, la generación entre la edad media y el siglo XXI. Entre ordeñar las vacas y enviar por whatsapp los videos de vuestros nietos. Entre otear el cielo y si viene lloviendo, malo para la vendimia, e instalarse la aplicación de la AEMT en el móvil. Entre darle vueltas a la máquina de los chorizos, y que si al adobo le falta pimentón y hay que prender la lumbre en la cocina de ahumar que anda húmedo el tiempo y, escuchar al hijo, mira a ver, madre, cuándo estás, que el supermercado te lleva la compra a casa.

¡Bastante bien habéis salido! Vosotras madres, que habéis vivido la posguerra, el franquismo, la llegada del hombre a la Luna, las primeras elecciones y el 11M. Y no contentas con eso, vosotras madres, madres pacientes y aventureras, madres valientes, habéis vivido la pandemia. Y habéis sobrevivido.

Y vosotras, madres rurales, lo que tenéis que celebrar es que estáis vivitas y coleando. Que sois más sabias. Que sois como la vieja dama del faedo, cuando vuestros hijos os miran, solo ven la calma laguna que son vuestros ojos y allí, reflejados en esa laguna, estáis vosotras, y vuestros antepasados, y están vuestros hijos, porque vosotras lo tenéis todo y lo encerráis todo: pasado, presente y futuro.
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