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Voladura a la chimenea de Anllares: la cuenca dibuja su nuevo horizonte

Voladura a la chimenea de Anllares: la cuenca dibuja su nuevo horizonte

EL BIERZO IR

Borja Martínez Maceda, pedáneo del pueblo, que nació y creció al tiempo que la central, al fondo. | L.N.C. Ampliar imagen Borja Martínez Maceda, pedáneo del pueblo, que nació y creció al tiempo que la central, al fondo. | L.N.C.
D.M. | 24/11/2020 A A
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Voladura a la chimenea de Anllares: la cuenca dibuja su nuevo horizonte
Sociedad La salida de humos de la térmica será dinamitada este miércoles tras 40 años como símbolo de prosperidad en el valle / Borja Martínez Maceda, pedáneo: "Hay que mirar ya al futuro"
Este miércoles 25 de noviembre será el último día en el que Anllares del Sil amanecerá con la gran chimenea de humos de su central térmica. Pasadas las 15:30, el perfil, el horizonte, el ‘skyline’ del pueblo durante los últimos 40 años se verá modificado por una voladura de dinamita que derribará por completo sus 150 metros de altura.

Para muchos es tan sólo un paso más en el proceso de desmantelamiento de la central térmica que comenzó hace unos meses y que ya tuvo un momento simbólico el pasado julio con la voladura de los silos de cenizas.
Pero el derribo de la chimenea de humos, por ser el elemento más alto de las instalaciones, vuelve a adquirir un matiz muy simbólico en ese proceso.

La previsión es que la voladura sea sobre las 15:30 horas. Previamente se habrán cortado las carreteras y caminos forestales, tal y como se lleva avisando desde hace unos días a instituciones y vecinos, para guardar el preciso perímetro de seguridad, un círculo de 300 metros de diámetro.

Mucha gente de la zona ha estado estos días por los alrededores de la central para hacerse una última foto de recuerdo con la imagen que ha presidido el valle en las últimas cuatro décadas.

Borja Martínez Maceda es el pedáneo de Anllares y ayer se hizo también esa instantánea para este reportaje. Él nació con la central, «cuando estaban construyéndola yo andaba ya corriendo por allí alrededor con las vacas y con mis abuelos». La vio levantarse, funcionar durante 40 años, cerrar, y ahora la verá desmoronarse. Pero lo hará sin esa carga nostálgica que sí tienen muchos otros de los que han trabajado en la térmica o que se han sentido muy vinculados a ella. «Tenemos que verlo como un paso más en lo que ha pasado. En aquello que nos dijeron que era la panacea y acabó de esta manera, porque ahora lo que hay que hacer es afrontar el futuro con empresas de otro tipo, con proyectos de esa transición justa. Ya ha quedado claro que la central es el pasado y no por ello vamos a hundirnos».

Borja, que ha trabajado en las minas de los alrededores, recuerda como, en realidad, «no fueron muchos los vecinos del propio pueblo que trabajaron en la central, eran más gentes de alrededores». De hecho, cree que es posible que muchos de los vecinos de Anllares, conociendo ya hace meses el cierre de la central, tengan ganas de que se vayan dando todos todos los pasos para seguir adelante. Incluso éste tan cargado de simbolismo como es ver caer su gran chimenea. Ahora lo que entiende es que «la Junta Vecinal de Anllares quiere luchar por otro tipo de empresas verdes y sostenibles para la zona. En los terrenos que ocupa la térmica la Junta Vecinal tiene propiedades legalmente reconocidas» y reconoce no haberse sentido muy apoyado por el Ayuntamiento, ni otras instituciones y la propia empresa. «No hemos sentido que nos hayan tendido la mano, hemos tenido que pelear y seguiremos peleando por seguir adelante».

Aunque no puede todavía hablar al respecto, conoce pasos que han dado ya interesantes proyectos vinculados a esa Transición Justa en los que ve el futuro de Anllares.

"La central significaba que las minas estaban funcionando"


También estarán muy pendientes de esa voladura desde el Ayuntamiento de Páramo del Sil, municipio al que pertenece Anllares. Su alcalde, Ángel Calvo, explica que sí ha percibido «mucha sensación de pena entre mucha gente por este nuevo paso en la desaparición de la térmica. Al fin y al cabo, la central significaba que las minas estaban funcionando, que allí se quemaba su carbón, que había mucha gente trabajando y muchos negocios que podían vivir de esa gente».

En los tiempos más intensos, hasta 180 personas, entre la plantilla propia y la de las auxiliares estuvieron trabajando en Anllares. «Otros con algunas posturas más ecologistas se alegrarán porque estarían hartos de tanto humo. Yo creo que lo bueno sería estar en término medio, en ser capaces de que las empresas se adapten a las normativas ambientales» En la térmica ya no podrá ser.

«Es la primera central térmica que se cierra por un decreto gubernamental y es el símbolo de más de 40 años de industria». El alcalde calcula que no tardando mucho, quizá en un par de meses, se vea ya caer la otra chimenea gruesa, la torre de refrigeración, que marcará otra fecha clave en el desmontaje. 
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