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Viviendas (rurales) de vida intermitente

Viviendas (rurales) de vida intermitente

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Persianas bajadas, tableros protegiendo las puertas, fachadas desconchadas... el paisaje típico de la despoblación en la provincia leonesa. | DANIEL MARTÍN Ampliar imagen Persianas bajadas, tableros protegiendo las puertas, fachadas desconchadas... el paisaje típico de la despoblación en la provincia leonesa. | DANIEL MARTÍN
D.L. Mirantes | 19/04/2017 A A
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Viviendas (rurales) de vida intermitente
Despoblación En los municipios de menos de 20.000 habitantes de la provincia resisten en pie 34.385 casas vacías y otras 49.265 solo permanecen habitadas durante una parte del año
"Esta casa está cerrada, a esa otra solo vienen en vacaciones y en aquella como no hagan algo rápido se cae". La anterior afirmación se puede escuchar de cualquier vecino de la mayoría de pueblos de la provincia. Basta situarse en el centro de la plaza, en medio de cualquier calle o en una terraza para divisar persianas bajadas, tablas envueltas en plásticos protegiendo el postigo o ‘pan de pajarín’ –vegetación que crece en paredes húmedas– acumulándose en los canalones de las fachadas. Este paisaje decadente prolifera en la provincia, en el medio rural, en los municipios de menos de 20.000 habitantes, donde el parque de viviendas en las que ya no vive nadie de forma regular comprende 83.650 casas, el 43% del total de 191.140 viviendas registradas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en el último Censo de Población y Viviendas que data del año 2011. Esas 83.650 viviendas, o bien ya se consideran «vacías» o solo están ocupadas durante una parte del año, viviendas «secundarias», diferencias de las principales.

De acuerdo con el censo, en el conjunto de los municipios de menos de 20.000 habitantes, existen 34.385 viviendas vacías y 49.265 secundarias, el 18% y el 25%, respectivamente, del censo total, mientras que el conjunto de viviendas principales suma 107.485 casas, el 56% en términos relativos.

La mayor parte de las casas cerradas en los pueblos son la consecuencia directa del abandonoNo obstante, destaca el hecho de que el porcentaje de viviendas vacías es prácticamente idéntico en los municipios de más de 20.000 habitantes, donde las casas deshabitadas durante todo el año son el 18,2%, 24.425 de 133.960. En este punto es preciso aclarar que el análisis incluyen en este grupo la capital de la provincia y los ayuntamiento de Ponferrada y San Andrés del Rabanedo, que cuentan con núcleos de población que a pesar de depender administrativamente de un consistorio de carácter urbano presentan realidades más ligadas al ámbito rural. Es el caso de localidades como Ferral del Bernesga (unos 600 habitantes) en San Andrés o Peñalba de Santiago (20 habitantes aproximadamente), entre otros muchos, en la capital de la comarca berciana.

Por otra parte, el conjunto de viviendas del ámbito rural supone casi el 60% del total de la provincia, es decir, pese a la proliferación de bloques de pisos en las cabeceras de comarca y en el alfoz de León y Ponferrada, todavía son más las casas que forman los más de mil pueblos diseminados por toda la geografía leonesa. Ello explica también que en los pueblos haya 34.385 casas vacías y en las ciudades 24.425 pisos en las mismas condiciones. Sin embargo, no se debería olvidar que la expansión urbanística de los grandes núcleos de población ha sido mucho más agresiva que en las comarcas. En este sentido, se puede concluir que buena parte de las viviendas vacías en el ámbito urbano son el resultado de un crecimiento por encima de la demanda, mientras que la mayor parte de las casas cerradas en los pueblos son la consecuencia directa del abandono, de la pérdida irrefrenable de población.

La casa del pueblo

Una parte de la población de la capital leonesa cuenta con segundas residencias en sus lugares de origen, la casa del pueblo a la que volver en las fiestas, en vacaciones o los fines de semana. Las segundas residencias o viviendas secundarias en el medio rural son casi 50.000, una cifra que contrasta con las menos de 11.000 viviendas del mismo tipo registradas en los municipios de más de 20.000 habitantes. En términos relativos, mientras el 25% de las viviendas del medio rural son segundas residencias –se presupone que de residentes en la ciudad, aunque no hay datos publicados que lo corroboren– en los municipios de León, Ponferrada y San Andrés del Rabanedo este porcentaje sea un escaso 8%. 


Una obviedad que esconde una de las consecuencias más palpables de la despoblación: el pueblo como un lugar donde desconectar, un lugar desconectado, un lugar en el que pasadas las vacaciones muchas casas vuelven a estar cerradas, como ya lo estaban y así siguen otras tantas, esas en las sí han hecho algo para evitar el invierno que echó abajo otras muchas en las que no se hizo nada y ya no son ni casa del pueblo, solo un montón de escombros y una unidad más en el censo de viviendas vacías del INE.
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