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Los Maios saludan a la primavera en Villafranca

Los Maios saludan a la primavera en Villafranca

EL BIERZO IR

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Ical | 01/05/2022 A A
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Los Maios saludan a la primavera en Villafranca
Tradiciones La localidad berciana se reencuentra con esta tradición ancestral declarada de interés turístico provincial y vinculada al ciclo de la naturaleza y al paso de las estaciones
Las calles de Villafranca del Bierzo se reencontraron hoy con la tradicional Festa do Maio, una festividad declarada de interés turístico provincial desde el año 2009 con la que la villa del Burbia saluda la llegada de la primavera. Vestidos con 'cañaveiras' en representación de la naturaleza que resurge cada año tras el invierno, los niños volvieron a recorrer los barrios pidiendo una especie de aguinaldo a los vecinos en nombre de la naturaleza. Al mediodía, todos los ‘árboles andantes’ se citan en la plaza Mayor para tumbarse en el suelo, esperando por la copla que les anima a levantarse en una representación poderosa de la entrada de la primavera que pide paso.

Emparentada con fiestas similares que se celebran en Galicia y que también tienen que ver con el inicio del ciclo anual de fertilidad, la festividad de los maios es una de las grandes tradiciones de la comarca del Bierzo. La organización del evento corre a cargo de la Escola de Gaitas de Villafranca, en colaboración con el Ayuntamiento, las juntas vecinales del municipio y el Instituto Leonés de Cultura (ILC) de la Diputación.

La festividad recupera en esta edición su configuración habitual, tras dos años en los que la tradición tuvo que hacer concesiones a la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. “No es un año cualquiera, acabamos de pasar la factura de la pandemia y nuestro maio respirará por fin sin máscara”, destacaron los organizadores.

En 2020, el confinamiento impuesto para frenar los contagios obligó a las celebraciones a trasladarse al ámbito virtual, con una exposición en redes sociales de los carteles de las ediciones anteriores. El Ayuntamiento, por su parte, animó a los vecinos a mantener la tradición saliendo a ventanas y balcones a cantar las coplas tradicionales. Aunque ya no existía confinamiento, el año pasado la fiesta también vivió una edición atípica, con restricciones para impedir grandes aglomeraciones.

“Levántate, maio”


Esta tradición, que cada primavera busca echar raíces entre las generaciones más jóvenes, arranca en la noche del sábado, con la quema del Burro de Invierno en los jardines de la Alameda. Esta figura simboliza las preocupaciones asociadas a los fríos invernales y su desaparición entre las llamas simboliza la purificación y el fin de la etapa más dura del año.

En la mañana del domingo, los vecinos salen a los alrededores del pueblo para cortar las ‘cañaveiras’ que posteriormente servirán para vestir al maio. O Campo de Galiña, As Veigas Altas, O Socubo e A Cábila son algunos de los lugares habituales en los que los niños se transforman en árboles vivos, una laboriosa tarea que requiere de la participación de la gente del barrio. La tradición marca que los maios deben llevar la cara tapada para impedir que se reconozca al niño que le da vida.

Los pequeños, por su parte, sólo pueden mover las piernas de rodillas hacia abajo, lo que refuerza su aspecto de árbol andante durante su recorrido por los barrios y plazas de la villa. A los pies de los balcones, los maios entonan canciones y versos tradicionales para pedir a los vecinos una contribución que garantice un ciclo natural productivo.

De acuerdo con la tradición, éstos deben obsequiar a los pequeños con castañas secas, guardadas desde el otoño especialmente para la ocasión, aunque en los últimos años las castañas han ido dejando paso a monedas, caramelos o rosquillas. La escena finaliza con melodías y cánticos, a medio camino entre el castellano y el gallego, de agradecimiento o no, según proceda.

Al finalizar su recorrido, los maios procedentes de todos los barrios de la villa se encuentran en la plaza Mayor, donde el ritual les obliga a tumbarse en el suelo antes de despertarse todos juntos al son de una copla que hace referencia al Burro de Invierno quemado la noche anterior y que reza “Levántate, maio, bastante durmiche, pasou un burro e non o sentiche” -“Levántate, maio, ya dormiste bastante, pasó un burro y no lo escuchaste”.
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