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Veraneantes

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OPINIóN IR

10/08/2020 A A
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Veraneantes
Vaya por donde vaya estos días de agosto se encontrará con los pueblos de León hasta arriba de gente. Durante todo el verano, pero especialmente estas últimas semanas, he comprobado en varias comarcas de nuestra provincia que lo rural está más de moda que nunca por culpa de la pandemia. Y es que tres meses encerrados en un piso de una ciudad, con el riesgo de tener que volver a las andadas, hacen al más urbanita convertirse en campestre de la noche a la mañana.

Hay mucha gente que cada verano regresa a la casa del pueblo a descansar del trajín diario, pero lo de este año está siendo tremendo. Porque hay familias que no se presentaban por aquí desde hace diez años y ahora vuelven a los orígenes porque han descubierto que un pueblo de cincuenta vecinos, sin metro ni conexión a internet de alta velocidad ni cadenas de comida rápida es en estos momentos mucho más seguro que la capital.

Y también resulta mucho más barato que otras opciones, indudablemente, el irse al pueblo a pasar las vacaciones en la casa de los padres o la segunda vivienda en propiedad que un mes a un hotel en la costa. Pero ha tenido que ser una pandemia internacional la que nos haya hecho ver que no se está tan mal en un pueblo perdido rodeado de naturaleza y sin muchas más atracciones que la tranquilidad y el estar lejos del agobio.

Claro, que a pesar de venir a gastar aquí lo que en otras condiciones dejarían en la costa o en el extranjero, no todo el mundo ve con buenos ojos que en estos momentos se llenen los pueblos de gente que, en principio no, pero vaya usted a saber si traen lo que nadie les ha pedido ni se necesita… Supongo que los veraneantes que llenan nuestros pueblos son los riesgos que hay que asumir, como ante cualquier empresa.
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