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Vanesa Díez: "Del invierno me encanta todo, salvo conducir con nieve"

Vanesa Díez: "Del invierno me encanta todo, salvo conducir con nieve"

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Fulgencio Fernández | 14/12/2020 A A
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Vanesa Díez: "Del invierno me encanta todo, salvo conducir con nieve"
Literatura Ha publicado un nuevo libro ilustrado de literatura infantil, ‘Gélida’, una bruja gruñona y muy tierna
En Vanesa Díez no se pueden separar las diferente facetas que integran su vida diaria en un pueblo de la montaña leonesa, Villalfeide: maestra y hasta directora del ‘cole’ de Matallana, madre, escritora de cuentos que deben pasar el filtro de la crítica en casa antes de ver la luz, vitalista, animadora de la vida cultural de su pequeño pueblo junto a un grupo de entusiastas que creen más en la noche de ánimas que en halloween, habitante de la montaña que teme y se defiende de quienes no la quieren respetar, conversadora... y madre de un nuevo hijo en forma de libro, se llama Gélida. Todas estas facetas unidas son Vanesa Díez.

–Nuevo libro, nueva historia… ¿qué camino toma Gélida? ¿sigue la línea de algunos de tus libros infantiles anteriores o inaugura esta historia nuevos mundos?
–Nuevo parto, sí. Con Gélida es un tipo de personaje de esos que me chiflan : Refunfuñona, protestona ...pero muy tierna. En ese sentido se parece, fíjate que no lo había pensado hasta ahora, al alcalde que aparecía en el primer cuento de mi primer libro, ‘Un lugar llamado Colinaverde’ . Hijo, que me gustan los gruñones, qué le vamos a hacer. En este caso, nuestra Gélida es un bruja y su compañero , Herrumbroso (un personaje que existió de verdad) un muñeco de nieve que la calma y la consuela.

–Nuevamente un cuento ilustrado, muy cuidado.
–Claro. Tengo que decir que estoy encantada, tanto con la editorial, Mariposa Ediciones, como con la ilustradorea, que vuelve a ser Noelia García Hernández, que diré que me pone el listón muy alto para que el texto conviva con sus ilustraciones. Os pediría que estéis muy atentos a los detalles en cada lámina porque , como dice mi amiga Patricia ¡ lo mejor son las ilustraciones !

–Gélida nos lleva al invierno, al frío, tal vez a brujas. Como habitante de la montaña ¿qué supone el invierno, la nieve, los mundos que se nutren de las historias invernales?
–Del invierno me encanta todo excepto conducir con nieve. Los pueblos tienen un encanto especial , los árboles sin hojas te permiten fijarte en detalles que antes quedaban ocultos. En la montaña, al contrario de lo que mucha gente piensa, los días de invierno no suelen ser grises ni nublados, para nada. Son azules ,luminosos y muy fríos. Cualquier paseo se convierte en un regalo.

–El invierno en la montaña es el tiempo por excelencia de la tradición oral, la conversación en la chimenea, los cuentos para niños y mayores ¿Corre peligro también este patrimonio?
–No vamos a dejar que peligre . Tenemos muchísimos narradores fantásticos, rapsodas, poetas, recitadores… todos brutales. Otra cosa es que a nivel político se valore o se proteja. De momento, todo esto tira porque las personas lo hacen posible .

–Escritora y maestra, incluso directora del cole ¿cómo ha sido, cómo está siendo, el año de la pandemia? ¿os sentís escuchados o simplemente esperáis órdenes?
–¡Ay, mi cole! No voy a entrar a hablar del esfuerzo descomunal que se hizo y del que se hace a diario, porque el que lo conoce no necesita que se lo cuenten y el que piensa que hacemos (o dejamos de hacer) las cosas por fastidiar no va a creerme. Los coles se han convertido en mundos paralelos donde hacemos equilibrios con lo lógico, lo obligatorio, lo seguro, lo razonable… sin dejar que se nos caiga al suelo la ilusión de los niños y niñas. Vivimos con la constante tensión de que no se nos note la tensión. Por suerte , parece que cuela.

–¿Cómo os habéis organizado?.
–En «mi cole» hemos separado las zonas de patio con banderines de colores, parece una verbena, los itinerarios que tienen que seguir están pintados con líneas de colores integrados en un proyecto de gamificación que empezamos hace años, las cabinas de sus wc están ‘personalizadas’ con sus nombres en la puerta, como si fueran camerinos … Mantenemos la ilusión y ellos, como decía mi compañero, son felices. Pues entonces nosotros también.

–¿Cómo han respondido los niños?
–Al contrario que los adultos, los peques hacen las cosas lo mejor que pueden. Lo que pasa es que es muy complicado y ese “mejor” no llega ni con mucho a lo que sería “seguro”.

–Como vecina de la montaña, habitante de la naturaleza, ¿qué sientes cuando lees que unos enormes molinos eólicos pueden convertirse en tu nuevo paisaje sin que tengas voz ni voto, o, al menos, eso parecen buscar?
–Yo me posiciono claramente y desde el principio en contra del proyecto Abano para la zona en la que está planeado. Cualquiera que lea el proyecto verá que s inadmisible aquí de esa manera.

–¿Ves positivos que los maestros se queden a vivir en aquellas comarcas en las que trabajan para poder conocerlas antes de enseñarlas a los niños, para amarlas antes de enseñar a amarlas?
–Me trucas la pregunta, porque me dices lo del amor y eso y ahora cualquiera dice que no. Pues mira, yo vivo en la zona de mi cole por elección de ambas cosas y te puedo decir que veo aspectos positivos y negativos. Por otro lado, más que vivir donde trabajes para conocer y amar la zona, creo que el truco está en buscar vida y trabajo en el entorno donde realmente quieras estar. Un día, cuando vivía en Palazuelo de Boñar, me dijo mi cuñada que venía a visitarnos desde Madrid: Yo no podría vivir aquí, necesito un estanco debajo de mi casa . Y tiene razón, creo que una causa de infelicidad puede ser el verte obligada a vivir en un entorno que no sea el que ames, porque todos, todos, son muy duros.

–¿Cuál es tu entorno, ése en el que te encuentras feliz?
–Pues la verdad es yo ya no me concibo lejos de la montaña.
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