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Vacío leonés del noroeste

Vacío leonés del noroeste

OPINIóN IR

06/05/2021 A A
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Vacío leonés del noroeste
En el inicio de los años 80 León era una provincia pujante, donde se fraguaba un sistema urbano multipolar. Con una ciudad de más de 100.000 habitantes, otra de más de 50.000 y 5 más en torno a 10.000, la provincia rondaba los 530.000 habitantes. Ya se estaban formando los corredores económicos sobre los que se tenderían autovías más tarde. La crisis del carbón y la de las vacas de leche asomaban, pero eso no impedía que otras actividades industriales y una pujante expectativa (esencial en economía) apuntasen a un desarrollo sostenido, como en Asturias y Cantabria, que albergaban reconversiones más drásticas aún.

En la misma medida en que la Junta de Castilla y León recibía transferencias, la institución traicionaba su pacto fundacional: el reparto de sedes. Todo se iba concentrando en Castilla. Las cartas incitando al traslado de empresas de León a Castilla con subvenciones de la propia Junta surtieron efecto. El traslado de instituciones, de talleres del ferrocarril o centros de telefonía fue continuo. Otro episodio dañino fue la sustracción de los fondos del carbón para la reconversión de las cuencas mineras. La Junta los incorporó como gasto ordinario para León, sustituyendo partidas autonómicas. Los fondos de cohesión, llegados para las zonas con más baja renta, como León, Zamora y Salamanca, se invirtieron en provincias ricas. La Región Leonesa fue el cebo para los fondos europeos que se invertirían en la Castilla rica.

Sin embargo, León tenía impacto en una escala superior, pues articulaba los corredores y movimientos económicos del noroeste: Asturias, Galicia y Norte de Portugal. El vaciado económico de León fue tan extremo que Asturias y Galicia quedaron sin nexo, y sus zonas interiores abandonadas o debilitadas. Si no cambia la coyuntura, Galicia será poco más que el corredor costero atlántico y Asturias, un triángulo entre Oviedo, Gijón y Avilés. La causa: el desvanecimiento económico y poblacional de León, desmembrando así flujos económicos que daban cohesión al noroeste.

La actuación de la Junta de Castilla y León contra los intereses económicos del Noroeste supone un problema de Estado, ya que tiene incidencia sobre varias comunidades autónomas. Su desleal actuación está confinando el desarrollo en espacios dispersos de Asturias y Galicia. Lugo, Orense, Braganza, Mieres o Langreo carecen de proyección por el hundimiento de León. Es de interés nacional una ley orgánica que segregue la Región Leonesa -o sus partes- de la actual autonomía a fin de restaurar el equilibrio peninsular y de acabar con la agresión de la Junta de Castilla y León al futuro próspero de esta parte de España.
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