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Uso y abuso de las comisiones

Uso y abuso de las comisiones

OPINIóN IR

19/07/2020 A A
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Uso y abuso de las comisiones
¡Qué felices los tiempos en que recibías unas miguitas de dinero por tener una cuenta corriente bancaria y, además, te obsequiaban con un regalo por Navidad! De aquello se ha pasado hoy, aparte de un ridículo calendario, no solo a no recibir nada a cambio, sino al pago de comisiones más o menos cuantiosas según el cumplimiento o no de ciertos requisitos. Escasos o agotados los caladeros en obtener panoja a través de hipotecas o prestamos en la compra-venta de viviendas o turismos, debido a la crisis en que vivimos, hay que enredar en otras calas. No cobrar en los pandémicos tiempos que corren una comisión por el mantenimiento de una cuenta corriente implica perder millones de euros o no ganarlos. Debido a ello, los bancos más importantes han cambiado su política comercial. Tener ahora una cuenta corriente costará entre 45 y 145 euros para los clientes no vinculados en función de cada entidad. Es verdad que todas ellas te ofrecen alternativas para hacer nula o menos costosa la comisión. Pero lo cierto es que evitar la comisión ya no consiste, como antaño, en tener domiciliada la nómina, ahora si quieres estar libre de comisión vas a tener que afrontar otros costosos requisitos.

Como millares de clientes acabo de recibir de Unicaja Banco –engullidor de la antigua Caja España– la siguiente notificación que entrará en vigor a partir del próximo 1 de septiembre: «La comisión de mantenimiento de la cuenta es de 84,00 euros/año salvo en el supuesto en el que sea primer titular, en las correspondientes fechas de liquidación, de un saldo total a su favor de igual o superior a 20.000 euros en Fondos de Inversión y/o Planes de Pensiones y/o Seguros de Ahorro contratados a través de Unicaja Banco o con su intermediario y/o Banca Privada contratados por Unicorp Patrimonio S. A., en cuyo caso la comisión de mantenimiento anual es de 60,00 euros/año». En términos concretos, según la información que he recibido de la propia entidad, un pensionista que a través de Unicaja cobre solamente su pensión no estará obligado a pagar comisión de alguna, pero si tiene en su cuenta corriente domiciliado el pago de algún recibo, como es previsible, ya no se libra de que le cobren 7 euros cada mes.

Ni que decir que los bancos, como entidades privadas, tienen todo el derecho del mundo en imponer comisiones de mantenimiento a aquellos que reciben ingresos y los embolsan a través de sus cajeros. Pero igualmente cierto es que, en buena lógica, el dinero que un pensionista recibe por haber trabajado durante décadas tiene también todo el derecho del mundo a percibir su nómina directamente y no a través de un intermediario que le cobra por ello. Como quien te paga, la Hacienda pública, no dispone de medios para ingresarte directamente la pensión, obliga a hacerlo a través de un habilitado o entidad bancaria. Pues bien, si al contribuyente pensionista le cobran 7 o 5 euros mensuales por percibir en efectivo su pensión, ¿no sería lo más lógico –ya que ahora el banco pesca por ello– que sea la propia Hacienda pública la que corriera con los euros de mantenimiento, declarándolos por el sujeto pasivo como gasto deducible? Por cierto, en esto del mantenimiento, ¿quién mantiene a quien? Entre las distintas acepciones de ‘mantenimiento’, dice el diccionario: «amparar a uno en la posesión o goce de alguna cosa». ¿Qué sería de los bancos si no hubiera cuentas corrientes? Como nos cobra por ello ¿no somos los cuentacorrientistas los mantenedores? Antes el banco pagaba y obsequiaba; ahora te sangra y rebaja sus servicios.
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