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Unionistas 0 - Cultural 1: 'La resurrección de la ilusión'

Unionistas 0 - Cultural 1: 'La resurrección de la ilusión'

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Sergio Marcos controla el balón entre dos defensores del Unionistas. | CYD Ampliar imagen Sergio Marcos controla el balón entre dos defensores del Unionistas. | CYD
Jesús Coca Aguilera | 04/04/2021 A A
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Unionistas 0 - Cultural 1: 'La resurrección de la ilusión'
Fútbol / Segunda División B Mario tuvo que ponerse de lateral izquierdo tras lesionarse Araújo y acabó siendo el héroe inesperado que permitió a la Cultural arrancar con triunfo la segunda fase
El fútbol deja siempre héroes inesperados. Pocos podían imaginarse que, el del importantísimo triunfo (0-1) en Salamanca frente a Unionistas con el que la Cultural abrió la segunda fase, sería Mario Sánchez. Sin solvencia atrás durante todo el año y señalado tras ser ‘bailado’ por Saúl Berjón en la derrota en Burgos, apenas había jugado 27 minutos desde entonces y a los 20 del encuentro de ayer se encontraba con un protagonismo no previsto que más bien era un ‘marrón’.

Castañeda no había podido viajar al tener molestias. Y Araújo sufría una lesión muscular, según las primeras exploraciones una rotura fibrilar en el gemelo que podría tenerle varias semanas de baja. Así que Idiakez, que había sorprendido dejando a sus dos laterales derechos en el banquillo para colocar ahí a Montes y dejar sitio a la pareja Luque - Sergio Marcos en el centro, decidía colocar ahí al murciano.

Y al final eso marcaría el partido. Porque en un día de mucho pelotazo, juego aéreo y centro del campo, en el que las ocasiones se contaron a cuentagotas, Mario aprovecharía una de ellas y eso acabaría valiendo tres puntos.

Héctor dio un gran pase en el gol, en la primera acción tras el descanso, pero perdonó la sentencia a puerta vacía Fue prácticamente en la primera acción de la segunda parte y tras una gran jugada de Héctor Hernández, otro de los que volvía al once, que circuló con la pelota hacia el medio y en la frontal buscó el pase al hueco para la incorporación de Mario, que de primeras definía como si de un ‘nueve’ se tratase, cruzándosela al portero y batiendo la meta del equipo menos goleado del Grupo.

No necesitó más la Cultural para ganar. ¿Estuvo brillante? No. ¿Jugó bien? Depende lo que cada uno entienda por ello, pero tampoco. Pero se mostró enormemente sólida atrás, concediendo una única ocasión clara en todo el partido, y generando tres oportunidades de las que metió una. Y eso, en esta categoría, es la receta que más veces ha llevado al éxito.

Porque sin ser capaces de triangular mucho, algo que no es de extrañar sobre césped artificial, por mucho que sea bueno y las dimensiones del campo amplias como sucede en el Reina Sofía, y pese a que el dominio del balón estaba bastante repartido, lo cierto es que los leoneses habían tenido el 0-1 ya en la primera mitad y sobre todo ‘perdonaron’ una acción clarísima para haber llegado más tranquilos al final cuando ya tenían el marcador a favor.

La primera de ellas, la única acción de peligro claro que hubo en todo el primer acto, la había tenido Bravo, a quien en los primeros compases Dioni dejaba ante el portero con un gran pase, pero con un defensa demasiado encima y sin poder avanzar más metros tiraba desde la frontal, no estando acertado en la definición y cruzando demasiado el balón.

Aythami, de cabeza, tuvo el empate a 7 minutos para el final en la única ocasión clara que concedió la Cultural La segunda, al cuarto de hora de la reanudación y con el Unionistas aún intentando reponerse del gol de Mario, fue de esas acciones en las que es más difícil fallarla que meterla. Piso área Pipo, acudieron a cerrarle un defensa y el portero, y en vez de buscar el disparo el extremo levantó la cabeza y vio solo, centrado en la frontal, a Héctor, hacia quien dirigió el pase. Pero con el meta mal situado y toda la portería para él, el delantero no pudo redondear con un tanto su asistencia anterior, puesto que se desequilibraba cuando iba a golpear el balón y acababa mandándolo fuera.

No sentenciaban los leoneses y eso era sinónimo de acabar sufriendo. Y lo hicieron, aunque más por el empuje de los salmantinos para meterles en su área y tener varias acciones de balón parado que colgaban al área, que porque realmente acariciaran el empate.
Hubo un remate desde la frontal que detenía fácil Zubiaurre y también un cabezazo, en boca de gol a la salida de un córner, pero que iba blando a las manos del portero. Pero realmente la única vez que estuvo cerca del empate el Unionistas fue cuando, a siete minutos para el final, Jon Rojo ponía un centro medido desde la izquierda que llegaba para cabecear Aythami, que lo hacía con potencia y ajustado… tanto que se iba por milímetros a la derecha de la portería culturista.

En el descuento un disparo dio en el brazo de Rodas dentro del área. El árbitro no estimó que fuera penalti Ahí se agotaron sus esperanzas. Con el trabajo hecho, la Cultural no dudó en meter un central como Virgil y un mediocentro defensivo como Rovirola por dos atacantes (Bravo y Héctor), buscando amarrar esos valiosos tres puntos. Y aunque el susto en el descuento llegó en un disparo que golpeaba en el brazo de Rodas, de forma clara aunque involuntaria, aquí no existe el VAR que lo hubiese estado revisando durante varios minutos para incertidumbre de todos y probablemente, aunque con esa norma nunca se sabe, el mismo resultado, el no señalar pena máxima, por el que optó el árbitro directamente.

Con 15 puntos por delante, la Cultural se pone con tres de ventaja sobre el cuarto clasificado. Queda mucho, pero la situación es ideal. Y de ganar al Celta B el próximo domingo (18:00 horas) en el Reino, se pasará de las gigantes dudas de hace sólo dos partidos tras caer con el Covadonga, a ver muy cerca el ‘playoff’ de ascenso. Porque para los leoneses el fin de la Semana Santa lo que le trajo fue la resurrección… de la ilusión.
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