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Una 'Tosca' para la historia desde los Cines Van Gogh

Una 'Tosca' para la historia desde los Cines Van Gogh

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La soprano rusa Anna Netrebko en el papel de la ópera ‘Tosca’. Ampliar imagen La soprano rusa Anna Netrebko en el papel de la ópera ‘Tosca’.
Javier Heras | 07/12/2019 A A
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Una 'Tosca' para la historia desde los Cines Van Gogh
Ópera La tragedia verista de Giacomo Puccini inaugura la temporada de La Scala con la soprano rusa Anna Netrebko y la batuta del veterano director milanés Riccardo Chailly
A la soprano más famosa del mundo no le caía bien Tosca. «Me parecía demasiado histérica, exagerada», cuenta Anna Netrebko en una entrevista al Corriere della Sera. Durante años, canceló funciones; la última, en Múnich en 2017. Por fin, el curso siguiente se estrenó en el Metropolitan neoyorquino, su segunda casa, junto a su marido, Yusif Eyvazov. Y con una interpretación memorable –desgarradora, humana, contundente en lo vocal, con sus bellos agudos, generosos medios y un timbre cada vez más oscuro– no solo acalló a los escépticos… sino que empezó a apreciar el papel: «Es una diva, sí, pero también una gran mujer. Aunque no me identifico con su devoción religiosa, sí entiendo sus celos. Si mi marido mirase a otra, no acabaríamos bien», dice (medio) en broma.

Ahora vuelve a inaugurar la temporada de La Scala el día de Sant’Ambrogio, patrón de la ciudad. Tras ‘Andrea Chénier’, ‘Giovanna d’Arco’ y ‘Don Giovanni’, es su cuarta apertura, pero lo sigue considerando un desafío: «Ninguna noche es comparable en tensión y asombro». Lo hará escoltada por un elenco de categoría, con los italianos Francesco Meli y Luca Salsi, y, cómo no, por la batuta de Riccardo Chailly. La función se emitirá en directo este sábado a las 18:00 horas en los Cines Van Gogh.

El maestro milanés puso en marcha hace un lustro un vasto proyecto de reivindicación de Giacomo Puccini (1858-1924), del que va a representar todas sus óperas antes de 2022. Como ya hiciera con ‘Turandot’, ‘La fanciulla del West’ y, sobre todo, ‘Madama Butterfly’, su afán riguroso lo ha llevado a emplear la partitura del estreno de 1900, que después el compositor revisaría. Así, se escucharán hasta ocho pasajes inéditos, entre ellos un Te Deum con una melodía diferente que canta el coro a cappella (sin apoyo de los vientos metales).

La escenografía la firma Davide Livermore, ex intendente del Palau de Les Arts, conocido por producciones de prestigio como su ‘Ballo in maschera’ en el Bolshoi. Esta temporada también se encargará de ‘La Gioconda’ en Milán. Su inteligente montaje de ‘Tosca’, que ya se vio en Valencia, emplea una plataforma inclinada y rotatoria y no escatima en críticas al absolutismo de la Iglesia. A caballo entre el lenguaje tradicional y el contemporáneo, busca el realismo en escenas clave como el apuñalamiento del villano. En el polémico desenlace, la protagonista ya no se suicida desde lo alto del castillo; en su lugar, contempla el mundo pensativa, como los ángeles de ‘El cielo sobre Berlín’, el filme de Wim Wenders.

Desde su exitoso estreno en 1900, Tosca fascina al público por su dramatismo, su tensión sostenida, propia de un thriller, y, ante todo, por sus tres protagonistas: el pintor Cavaradossi, perseguido por revolucionario, la cantante Floria Tosca, enamorada de él, y el sádico jefe de policía Scarpia, prendado a su vez de la diva y dispuesto a cualquier cosa por tenerla en sus brazos. Basada en una obra de teatro del francés Victorien Sardou, su libreto –de Ilica y Giacosa, autores de ‘La Bohème– condensa la acción y evita que el ritmo decaiga gracias a una estructura compacta, fluida, sin interrupciones entre los números.

La música se integra plenamente con el texto, de modo que todo lo que sucede en escena se traduce en la partitura, que guía al espectador. Puccini se negó a hacer concesiones. Por ejemplo, en el tercer acto no aparece el típico gran dueto de amor, porque Tosca sigue en shock tras haber apuñalado a su enemigo. Lo que sí elaboró son sus incomparables melodías románticas, arias como ‘E lucevan le stelle’ o ‘Vissi d’arte’. También reconocemos su sello en la brillante recreación de la atmósfera sonora de Roma. El músico viajó a la capital para documentarse: acudió a distintas misas para buscar la melodía exacta del ‘Te Deum’, aprendió el dialecto vernáculo del pastor para su canción del tercer acto, y hasta tomó notas desde el Castel Sant’Angelo de madrugada: quería saber el ritmo, volumen y afinación de las campanas de las iglesias.
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