Publicidad
Una ruta fluvial por el occidente de Cantabria

Una ruta fluvial por el occidente de Cantabria

CULTURAS IR

Subiendo al mirador de los poetas. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Subiendo al mirador de los poetas. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 02/10/2020 A A
Imprimir
Una ruta fluvial por el occidente de Cantabria
La ruta de la semana El Nansa es un hermoso río con cascadas, puentes de pescadores y un entorno agreste, fresco y natural
Al igual que en fechas anteriores se trata de una ruta alejada de la provincia de León, pero es un recorrido muy interesante para todos aquellos que deseen pasar un buen rato de contacto con la Naturaleza.

El río Nansa nace en la sierra de Peña Labra, que tiene picos que superan los 2100 metros Tras poco más de 43 kilómetros desemboca en la ría de la Tina Menor, cerca de la localidad de Pesués.

La ruta aprovecha sendas de pescadores y en el recorrido se pueden contemplar (que no utilizar) los puentes de torno que utilizaban los pescadores así como las casetas para guarecerse del mal tiempo. Se adecuó para sendero peatonal en 2010 y tiene tramos que cuando el río viene crecido se anda por la parte más elevada, donde no llega el agua, con aguas bajas, en verano, se camina por la parte más cercana al cauce.

Al llegar a una antigua central hidroeléctrica se puede seguir hacia Camijanes o bien regresar por el mismo camino.

Es una ruta que puede hacer toda la familia aunque en algunos puntos se debe controlar a los más pequeños. Coincide con un tramo del camino Lebaniego y aunque en esta ruta se haga subiendo también se puede realizar a la inversa. Para que se pueda hacer lineal se debe disponer de transporte al final de la ruta. Si no conviene regresar desde la central hidroeléctrica. Hay posibilidad de continuar de Camijanes a Cades y visitar su ferrería recién restaurada, aunque en estas líneas esa posibilidad no se contempla.

Comienza la ruta siguiendo la carretera después de Muñorrodero, casi en el Km 2, se baja a la derecha, hacia el cementerio donde hay un buen aparcamiento, que se puede llenar debido a la afluencia de caminantes que realizan la ruta a lo largo de la jornada.

Se toma la senda hacia el río, muy bien marcada hasta llegar a unas pasarelas de madera y escaleras tras las cuales continua un tramo de sendero para superar otras pequeñas escaleras que suben y bajan, llegando poco después a una zona rocosa donde las escaleras de madera descienden de modo más empinado, siguiendo después por otro tramo de pasarela que evita un arroyo. Continúa la ruta pos el sendero llano cruzando algunas pasarelas que sortean vallejas o arroyos para llegar a un desvío en el que se puede ir por la parte de abajo cuando no viene mucho agua, o por el que llaman camino principal cuando el río y sus zonas de inundación están cubiertas de agua. El camino es ancho en esta parte y está rodeado de árboles de bastantes tipos, hay algún árbol más corpulento, pues la cercanía del río los hace crecer bien. En algunas zonas del camino se pueden encontrar cantos rodados que no se deben mover por el peligro de encontrar culebras bajo ellas, y otras van cerca de los pastos o los maizales. Se encuentran cotos de salmones y un puente para pescadores que no se utiliza desde hace tiempo, de hierro, con jaulas para pasar y poleas para moverlo. En algunos lugares se ven viejas construcciones para la pesca.

Continúa el camino con una zona rocosa en la otra ribera, que da un ambiente especial al río y poco después también se encuentra otra zona rocosa en la misma ribera por la que se transita, que es utilizada por los escaladores para practicar en sus paredes. En algún tramo de esta zona el camino está excavado en la propia roca, aunque también hay pasarelas para sortear algún tramo complejo. En una de ellas hay una salida a la izquierda que se adentra en la cueva del Rejo, una oquedad no muy larga pero interesante de ver.
Tras visitar la cueva se vuelve al camino continuando tramos de pasarelas y de camino bajo los avellanos se sigue con bajadas y subidas continuas, y cuando el desnivel es algo mayor se utilizan las pasarelas de madera con escaleras. Otras veces pequeños puentes de madera sortean riachuelos. Existe alguna variante más de aguas bajas y hay un segundo puente de hierro para pescadores en desuso. Entre las estructuras de madera hay algún mirador al río en lugares especiales. Más adelante es necesario vadear un pequeño brazo del río, sin puente, que apenas lleva agua.

La ruta sigue, a veces hay cantos rodados por el camino, otras veces apetece acercarse al agua y remojarse un poco, se encuentran restos de construcciones para pescadores y alguna caseta para refugiarse. Poco después se llega a unas fincas y el camino es más amplio, para luego ir hacia la derecha, otra vez por sendero estrecho hasta llegar a una zona rocosa en la que hay unos cables para agarrarse si fuera necesario, además de escaleras con caída al río. Tras la zona de cable se llega a un camino más cómodo y llano y después a la central hidroeléctrica de Trascudia, donde se pueden contemplar hermosas cascadas. Los que deban volver necesariamente al punto de partida pueden regresar desde aquí. Quien quiera hacerla lineal seguirá tomando el camino de Camijanes, que pasa por unas granjas, sube por un encinar, cruza varios pasos en madera y sigue hasta la localidad citada, o bien se puede subir al mirador de los poetas o del Collado por una estrecha senda, contemplar la excelente vista de la revuelta del río y salir a la carretera en el alto del Collado, un apartadero en el Km 6, donde se ve la piedra de los poetas, y allí finaliza la ruta.
Volver arriba
Newsletter