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Una playa sin arena

Una playa sin arena

CULTURAS IR

Cristina Centeno | 04/08/2016 A A
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Una playa sin arena
Sociedad Vallecillo, de apenas 80 habitantes en invierno, acoge durante esta semana un festival impulsado por dos arquitectos alicantinos que pretende reactivar la zona para conservar su patrimonio
Un pueblo de la comarca de Sahagún de apenas 80 habitantes en invierno ha encandilado a dos jóvenes arquitectos alicantinos. Sí, puede sonar poco creíble, pero es real. Javier Martínez y Aida Mas tienen 28 y 26 años, respectivamente, y se conocieron estudiando en la Universidad de Alicante, donde sus proyectos finales de carrera giraron en torno a la problemática de la despoblación en estas zonas y cómo ésta afecta a la situación del patrimonio arquitectónico. Para seguir con el tema, formaron Taller Topotesia.

Esta es la historia, un poco de cuento, para qué negarlo, que les ha traído hasta Vallecillo, donde durante esta semana celebran un singular festival que pretende dar vida a la localidad. ¿Y por qué este pueblo? La gran pregunta. Descubrieron la zona a través del Camino de Santiago y «nos enamoramos de estos rasgos arquitectónicos», explica Javier, el comienzo de un proyecto que ha enganchado a los dos alicantinos. Llevan trabajando en él más de un año, desde abril del año pasado, y en el último cuatrimestre unieron a sus alumnos a la iniciativa. A Vallecillo llegaron después de que su alcalde, Javier Lagartos, entendiera «completamente» el proyecto y «sus potenciales para el municipio». Tras esa reunión, impulsada por el párroco, decidieron quedarse en la localidad para montar un festival que se construye a sí mismo, tras barajar otras opciones. A partir de ahí, todo vino rodado y los vecinos no dudaron en involucrarse desde los primeros encuentros previos al evento.

Lo han llamado ‘Playa 220’ otra de las cosas que llama la atención del proyecto, más allá de que dos alicantinos se fijen en este pueblo. ¿De dónde viene este nombre? «Cuando empezamos a diseñar el proyecto nos dimos cuenta que una característica bastante común, aunque no imprescindible, de los festivales de verano era la playa, y aquí no había. ¿Cuál es la playa más cercana? Está a 220 kilómetros, de ahí el nombre», explica Javier Martínez, que reconoce que aunque en este pueblo no hay ni arena ni agua, el ambiente sí que se parece porque hay «dinamismo y alegría».

‘Playa 220’ es un evento multiplataforma que mezcla arquitectura, educación, cultura y arte en diversas actividades y talleres repartidas a lo largo de toda la semana que coincide, además, con las fiestas patronales de Vallecillo que se celebran durante el fin de semana. Junto a Javier y Aida, que participan como unos festivaleros más, participan artistas, expertos que abanderan las múltiples actividades y sobre una veintena de alumnos de Arquitectura de la Universidad de Alicante. En total, una treintena de personas con su propia acampada, como en cualquier evento de estas características, que dan vida al pueblo e interactúan con los lugareños, que les han recibido con los brazos abiertos.

El alma del proyecto


Aida Mas lo tiene claro, ‘Playa 220’ está siendo posible gracias a la inserción de los participantes en el pueblo, lo que es «el alma del proyecto». «No venimos a introducir nada nuevo que rompa con todo lo que hay, si no a mimetizarnos con lo ya existente e intentar establecer sinergias y entrar en comunión con ellos», explica. Ella también está enamorada de la iniciativa, «nos tenía un poco alucinados que tantas poblaciones con tanta riqueza estuviesen muriendo», lamenta, y espera que este impulso sirva para dinamizar el pueblo, el primer paso, «Vallecillo ya es conocido por gente que no sabía ni lo que era».

Los vecinos, desde luego, se han involucrado con ellos. En la iglesia, este mismo miércoles, junto a los festivaleros que participaban en un taller de dibujo experimental había diversos niños y jóvenes del pueblo. También cada noche, durante las cenas en la plaza que concluyen con música, están acompañados por vecinos, que les ceden espacios como alguna bodega particular para realizar exposición.

Y ellos, encantados de la gran acogida. El primero su alcalde, que acompaña a Javier y Aida a recorrer las diferentes intervenciones que están realizando en la localidad. Desde luego que ‘Playa 220’ supondrá un antes y un después en este pueblo y sus organizadores ya avisan, volverán.

De momento, se ha conseguido que más de una veintena de jóvenes estudiantes conozcan una zona muy diferente a su tierra. Jordi Guijarro es uno de ellos. Fue alumno de Javier y Aida durante el último cuatrimestre y se involucró en este proyecto como un seguimiento «voluntario» a la asignatura. «Es una zona completamente diferente, el clima es muy seco, hay muy poca gente y eso que son las fiestas... Sorprende después de vivir en una ciudad toda tu vida», explica este joven de 18 años que cree que el festival está siendo «importante para el pueblo», basándose en «la respuesta que estamos teniendo».
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