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Una nueva PAC sin derechos y más ligada a las buenas prácticas

Una nueva PAC sin derechos y más ligada a las buenas prácticas

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El secretario general de Ugal-UPA, Matías Llorente, y el secretario de organización, Valentín Martínez, durante la rueda de prensa.  | SAÚL ARÉN Ampliar imagen El secretario general de Ugal-UPA, Matías Llorente, y el secretario de organización, Valentín Martínez, durante la rueda de prensa. | SAÚL ARÉN
D.L. Mirantes | 21/03/2019 A A
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Una nueva PAC sin derechos y más ligada a las buenas prácticas
Campo Ugal-UPA apunta el "cambio total" en la gestión de los fondos que tendrá planes estratégicos en cada estado para producir más con menos población
La gran revolución en la próxima PAC, pospuesta hasta el 2023, será el reparto de los fondos. Como ocurriera con las cuotas del vacuno de leche, los derechos dejarán de ser la justificación para percibir las ayudas. La PAC que se perfila tiene otras prioridades como las agroambientales o la despoblación. Así lo ha puesto de manifiesto el secretario general de Ugal-UPA, Matías Llorente, durante la presentación del análisis que cada año realiza el sindicato del sector primario en la provincia. Acompañado del secretario de organización, Valentín Martínez, Llorente ha esbozado el futuro de la política más influyente en el medio rural. Según Llorente, este "cambio total" busca dar más apoyo a jóvenes y mujeres y un reparto más justo, ya que "muchos países dicen que los derechos son una desigualdad que se produce entre las comarcas cuando el cultivo es el mismo.

El riego, la aplicación de abonos o la rotación son puntos a tener en cuentaCon este importante giro, "desaparecerían lo derechos como tal y los agricultores y ganaderos empezarían a cobrar por lo que hacen y producen". De forma más específica, Llorente explico que, a grandes rasgos, los productores «tendrían que sacar adelante un presupuesto en el que se puede llegar a cobrar más de lo que se está cobrando ahora a cambio de llevar a cabo medidas agroambientales, de nuevas tecnologías y aplicación de nuevos sistemas". El secretario general de Ugal-UPA cita como ejemplo "un agricultor que siembra solo maíz". En este caso "no tendría ningún tipo de ayuda, pero el que diversifique en tres cultivos y uno o dos de ellos sean leguminosas tendría una ayuda complementaria". Del mismo modo, "los que riegan por inundación tendrían penalización, mientras que los que riegan por aspersión, con ahorro de agua, tendrían bonificación". El mismo criterio se aplicaría en tareas como la aplicación de los estiércoles o los nítricos, "enterrados a través de fertirrigación".

Llorente asegura que "todo ese tipo de cosas irían unidas a unos complementos basados en tres objetivos: respeto al medio ambiente, nuevas tecnologías y cambio climático".
Por el momento, la nueva PAC tampoco contempla compensaciones por la pérdida de esos derechos, como ocurrió con la desaparición de las cuotas en el vacuno de leche. En el caso de la ganadería, Llorente señala que se está diseñando un "fondo global para el ganadero que reúna una serie de puntos dentro de la convocatoria y se reparte ese fondo entre toda la cabaña que reúne las condiciones".

Otro importante cambio en la PAC será la capacidad de las diversas administraciones de diseñar los programas financiados por los fondos comunes. "Se pretende realizar un plan estratégico de cada uno de los países porque todos los planes del Programa de Desarrollo Rural (PDR) son diferentes según la comunidad autónoma y tenemos que caminar todos con un mismo plan para que todos tengamos las mismas compensaciones.". El fin último es "crear infraestructuras para que con menos población se pueda desarrollar y sacar adelante la misma superficie y muchas más producciones".

Ante este cambio de paradigma, desde Ugal-UPA piden tranquilidad. "No nos tenemos que alarmar por ese tema, lo importante es que creemos esas infraestructuras para que los que vengan puedan cultivar toda la tierra cultivable que tenemos, que podamos tener una cabaña ganadera responsable y que la gente se incorpore", concluye Llorente.

En definitiva, todo apunta a que la nueva PAC plantea el fin de un reparto asociado a la propiedad y su cambio por uno más ligado a la producción y a las buenas prácticas en el medio rural.
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