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Una moneda al aire

Una moneda al aire

OPINIóN IR

16/10/2016 A A
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Una moneda al aire
Muskogee se presenta a los ojos de los europeos como una encrucijada. Realmente sorprende encontrarse en medio de la América más estéril, cerca de Arkansas y de los Montes Ozarks, su frontera natural, lugar de nativos americanos y de pobreza donde el ejército es la única vía profesional para muchos de sus habitantes (Roland, a cien kilómetros, era el lugar de nacimiento de Joshua Wheeler, el primer soldado americano muerto hace un año en Irak por el ISIS). Y tal vez esas raíces militares alimenten uno de los cuatro museos navales de guerra que existen en todo el país, pero este a mil kilómetros de la costa, en el interior, consolidado por uno de los afluentes navegables del Mississippi, con el nombre del estado donde los Clinton comenzaron a forjar su carrera política, Arkansas, tras cimentar sus habilidades en la Universidad del mismo estado, en Fayetteville, a menos de hora y media en coche de Muskogee.

El pasado fin de semana era uno de esos en los que sus habitantes podían mostrar su orgullo. En el Muskogee War Memorial Park celebraban su Sexta Gala Anual para recaudar fondos y el parque fue tomado por veteranos de las cinco fuerzas armadas de EEUU: Los ejércitos de Tierra, Aire, Marina, la Guardia Costera y los Marines. Y encontrarse por allí, entre ellos, a un español curioso preguntando no les impidió mostrar sus desafectos hacia Hillary Clinton de forma generalizada. De entre las lindezas más aceptables destacaban las de Tom Hampton, con veinte años de servicios en la Army, la marina estadounidense: «No es de fiar, miente. Todos recordamos lo que sucedió en Libia, lo de los emails… pero es que también nos preguntamos muchos de dónde ha sacado el dinero que tiene. Es muy complicado hacer una fortuna de casi un cuarto de billón de dólares en diez años viviendo en este país de la política. Ahí lo dejo», respondiendo a una duda con respuesta entre líneas que se encarga de aclarar Doug Murdock, veterano en la Guerra de Vietnam que colabora actualmente con la Cruz Roja: «Hillary es una ladrona», dice con contundencia. Aunque tampoco libra en su veredicto a Trump del que asegura que «no tiene el carácter y el temperamento para ser presidente. No confío en él y me da miedo. Con Trump no perderemos poder en el mundo, pero sí mucho respeto y prestigio».

Representa la opinión de Murdock la nota discordante entre tantos ex militares con medallas alineados, de forma armónica, con la doctrina Trump. «Hillary no defendió el país como secretaria de Estado, ocasionó muertes. Trump es un businessman y eso nos llevará alto en aspectos económicos, pero dudamos a otros niveles» señalan en su conversación. Aunque también los hay escépticos por la situación entre el hastío generalizado en el que se ha convertido el combate entre dos candidatos que la mayoría no desea. «Trump es el menos malo de los dos, pero voy a votar en blanco porque no quiero a ninguno. No se merecen ser presidentes de nuestro país» sostiene Murdock. Chris F. –omite su apellido– veterano de la US Army, tampoco tiene claro si votará, aunque con rotundidad manifiesta que «a Hillary, no. No digo que lo haga a Trump, porque hay más opciones. Sé que la situación no es buena, pero en tu país –por España– por lo que leo está peor». Su preocupación va más allá y se ciñe al sistema de votación «ya hubo muchos problemas en el 2000 en Florida, entre Bush y Al Gore. Creo que es muy posible que pueda haber errores, que se fallen en los recuentos» sostiene.

Lo que tienen muy definido muchos de ellos es que al final la distancia entre ellos será mínima «están muy igualados, pero sobre todo en lo malo» afirman. «Para muchos va a ser echar una moneda al aire; lo que salga votarán. Y eso no es bueno para un país como el nuestro» concluye Hampton. Mientras, cientos de jóvenes de la zona seguirán apostados en el refugio del ejército como salida laboral más allá de la dicotomía Trump vs Clinton.

Ángel García, profesor y periodista leonés residente desde hace más de un año en Estados Unidos, vive allí sus primeras elecciones presidenciales.
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