Publicidad
Una mancha en el pulmón

Una mancha en el pulmón

OPINIóN IR

27/07/2021 A A
Imprimir
Una mancha en el pulmón
E l Pajariel, por denominación casi wikipédica, es uno de los pulmones verdes de Ponferrada. Es la bonoloto que le tocó a la ciudad del dólar. Se fue la moneda, pero la montaña siempre está. Es el monte servicial y rescatador que, durante el encierro pandémico, nos sirvió para hacer lo que define a ese órgano fundamental. Respiramos con él, casi aprendiendo a hacerlo, y mimó esos pasos torpes que volvían a darse después del obligado parón. Pero, lo que era monte de vereda, de paseo reflexivo, se ha convertido ahora en un «cuidado que viene un coche» casi constante. Y la nube de polvo que escala tras el turbo escupe un suero de lamento que diagnostica una mancha en el pulmón. Alguien ha decidido abrir sus caminos en canal sin reparar que convertía en desierto lo que antes eran jaras, pinos, robles. El acceso se facilita casi como invitación, no para los que lo disfrutan como objeto de pateo con desnivel pronunciado, sino para los de motor, que no se sabe con qué fin derrochan rueda en este enclave. Tal vez para quedarse colgados de algún talud o para hacer botellón en la cima. Ambas cosas no son hipótesis, ya han pasado. Y las máquinas siguen derrochando gasolina para agrandar la grieta entre lo que era camino y lo que ahora es casi autopista. Una herida profunda que algunos venden como cura. Agoniza el Pajariel al dejar sus venas desnudas y su fauna se repliega de nuevo. Los corzos y jabalíes vuelven a ver como su casa se hace pequeña para que se haga grande una pista que no necesitan ni pidieron, tampoco los paseantes. Y entonces ¿quién, para qué, por qué? Puede que las luces que se ven en la cima den una idea de lo que se busca de un monte que no nació para convertirse en lo que ahora quieren que sea. Pero El Pajariel acepta, no se revela. Tampoco los vecinos de Otero a los que enterraron con la pala alguna entrada a sus fincas desvistiendo de raíces herencias y castaños. Se quedan con la rabia, el destrozo en el camino y en el corazón.
Volver arriba

Newsletter