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Una leonesa en la élite del fútbol femenino

Una leonesa en la élite del fútbol femenino

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Cristina Portomeñe, en el momento de saltar al césped con el Rayo Vallecano durante su debut en Primera. | RAYO VALLECANO Ampliar imagen Cristina Portomeñe, en el momento de saltar al césped con el Rayo Vallecano durante su debut en Primera. | RAYO VALLECANO
Jesús Coca Aguilera | 30/04/2019 A A
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Una leonesa en la élite del fútbol femenino
Reportaje La portera Cristina Portomeñe, de 22 años, debutó este domingo en Primera División con el Rayo Vallecano / "Es un sueño cumplido"
El fútbol le viene en los genes a Cristina Portomeñe. Su abuelo, el mítico Manuel, fue un miembro destacado de la Cultural y alma máter del León Club de Fútbol. Y su padre, José, presidió durante muchos años ese equipo que había visto crear.

Con ese panorama en casa, parecía casi imposible que ella no acabara probando ese deporte. Pero lo que no podía imaginar es que su techo estuviera en la élite. Porque este fin de semana, a los 22 años, cumplió un nuevo hito esa niña que de los cinco a los 14 jugó con los chicos en ‘su’ León Club, que luego dio el salto al Trobajo del Camino, que llegó a proclamarse subcampeona del mundo sub’17 con España jugando en ese modesto equipo leonés, que se marchó después al Parquesol de Valladolid y que en el verano de 2016 se enroló en las filas de una potencia como el Rayo Vallecano para jugar en su equipo filial.

Su abuelo Manuel fue miembro de la Cultural y alma máter del León Club, equipo que presidió su padre José muchos años Y es que Cristina Portomeñe debutó en la Primera División femenina, saliendo de titular en el encuentro de la penúltima jornada liguera que el Rayo Vallecano jugaba contra el Granadilla, el cual se saldó con derrota por 0-2 de las madrileñas, que ya con la salvación matemática asegurada no tenían nada en juego.

«Es un sueño cumplido, algo en lo que una siempre piensa y que ahora ves que has logrado cumplir», señala la leonesa, a la que le pilló por sorpresa el debut en la tercera ocasión en la que entraba en la convocatoria del primer equipo del Rayo Vallecano.

Tras entrar en la convocatoria por la lesión de una de las guardametas del primer equipo, «una vez allí me entero de que por un asunto personal la otra portera no puede venir y que voy a salir de titular», algo que ni había pasado por su imaginación: «Las otras veces que había ido era por si ocurría algo, pero lo normal es que una portera cuando es suplente no vaya a jugar», reconoce Cristina, a la que todavía le dio tiempo «a avisar a mi familia, que de hecho mi hermano tuvo la ocasión de venir, pudo verlo y sentí su apoyo desde la grada».

«Te acuerdas de todo lo trabajado para llegar hasta aquí. Haces balance y piensas que ha merecido la pena» ¿El mensaje que le dieron? «Tanto el cuerpo técnico como las compañeras me insistieron en que tuviera mucha calma, que el objetivo ya estaba conseguido y que jugase tranquila, que confiaban en mí».

Eso sí, una cosa es intentarlo... y otra conseguirlo en una situación así: «Un poco de nervios siempre hay en un debut, casi tú misma te los impones, pero más o menos supe gestionarlos bien y no pareció que estuviera tan nerviosa como yo me sentía».

No pudo estrenarse eso sí con victoria, algo que entraba dentro de lo lógico ya que visitaba Vallecas el actual cuarto clasificado, pero sí que quedó contenta tanto con la actuación del equipo («siempre quieres hacerlo bien y sacar el mejor resultado posible, pero el rival está arriba por méritos propios y creo que hicimos un buen partido»); como con su rendimiento individual «en especial en la primera parte, que me fui al descanso muy muy satisfecha. Luego ya en la segunda llegaron los goles y hubo alguna opción algo más desafortunada».

«Nervios siempre hay en un debut, pero supe gestionarlos bien y no pareció que estuviera tan nerviosa como me sentía» De hecho, las crónicas del encuentro hablan de dos grandes intervenciones de Cristina Portomeñe en esa primera mitad, las cuales por supuesto recuerda la leonesa: «Fue un uno para uno que consigo salvar y un golpeo en la frontal que logro sacar». Después llegaron los goles, «en un centro lateral que rematan en el segundo palo y a la salida de un córner», que impidieron que la fiesta fuera completa.

«El primer paso está dado, ahora queda mantenerme ahí, entrenar con ellas y poder disponer de más minutos», reconoce Cristina, que cree que «al haber debutado ahora te ves más cerca de conseguirlo».

Eso sí, a la hora de valorar si es este o el subcampeonato del mundo sub’17 con España el momento más feliz que le ha dado el fútbol, lo tiene claro: «Ninguno de los dos. Son cosas diferentes, pero lo mejor que me da este deporte es el día a día, el disfrutar cada fin de semana y lo que te permite compartir y vivir con tu gente más cercana».

«El primer paso está dado, queda mantenerse ahí y poder disponer de más minutos. Ahora lo veo más cerca» Aún así, sin duda sí que es un punto de inflexión, que te lleva a «acordarte de todo lo trabajado hasta llegar allí. Haces balance y te dices a ti misma que ha merecido la pena».

Y es que Cristina, que ahora compagina el fútbol con «la carrera de Maestra de Educación Física, que estoy ya prácticamente terminando pues me queda aprobar las prácticas y hacer el trabajo de fin de máster», empezó a jugar «porque a mis amigas les empezó a gustar, mi hermano jugaba, mi padre estaba siempre en los campos... y claro, al final todo se pega».

«Era defensa, pero un día faltó el portero, me puse y mi padre  dijo que igual debía cambiar, que se me daba mejor» Eso sí, lo de ser portera llegó más tarde, puesto que «de inicio yo era defensa, pero en un partido que faltó nuestro portero me puse, me salió bien y mi padre que me vio jugar me dijo que me pusiera ahí que igual se me daba mejor... y hasta hoy».

Una casualidad que acabó marcando su carrera. Y que muchos años después ha permitido que haya una leonesa en la élite del fútbol femenino español.
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