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Una buena decisión

Una buena decisión

EL BIERZO IR

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Mujeres por la Igualdad | 18/10/2020 A A
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Una buena decisión
Clara de Campo A partir de ese días salía de mi casa todos los días a trabajar, sin maquillaje, con una sonrisa que todavía no se ha borrado de mi cara... Aprendí muchos sobre las mujeres, sobre todo, las olvidadas, que a pesar de que fueron pioneras, nunca se les dio el valor que tenían
Hay una canción que dice: «Hoy puede ser un Gran Día», ¡Qué bonita!, pues bien, ese día existió para mí y fue el día que tomé la decisión, no sé si la más importante, pero sí la que me llevó a ser una «persona», sin humillaciones, insultos, palizas, … una Persona Libre para tomar mis propias decisiones, buenas o no tan buenas, pero mis decisiones.

Aquel día me desperté con la sensación de que iba a cambiar mi vida, porque había sido valiente y había decidido divorciarme de la persona que más daño me había hecho en la vida, mi marido, al que yo había querido muchísimo, al que respetaba, me divertía, … hasta que llegó el día en que todo aquello cambió. ¡Se había convertido en un alcohólico!

Las vecinas me veían como me maquillaba todos los día para que no se vieran los moratones que tenía por todas partes, ni las ojeras por no haber dormido, … y me decían que tenía que tener paciencia, que él era un alcohólico y que era una enfermedad muy dura, que procurara que no se enfadara cuando llegara a casa, que así las cosas irían mejor. Me cabreaba cuando me decían aquello, y en mi cabeza una voz gritaba: «Ni alcohólico ni porras, un put….borracho de mierda que me está amargando la vida y yo no tengo la culpa de su comportamiento». A pesar de eso, mantuve mi matrimonio durante 20 años, todos los días oía lo mismo: «cariño, perdóname no volverá a pasar», día tras día, semana tras semana y año tras año. Hasta que llegó ese Gran Día, me desperté, hice mi maleta y me fui dejándole una nota en la que le ponía que había pedido el divorcio y que no quería volver a verlo Jamás.

A partir de ese día, salía de casa todos los días a trabajar, sin maquillaje, con una sonrisa que todavía no se ha borrado de mi cara. Me uní a unas amigas para salir todos los días a caminar, unas Mujeres con mayúsculas, que me explicaron lo que era el feminismo, lo que suponía ser feminista. El feminismo rompe con los roles impuestos que nos impiden ser libres. La sexualidad y placer como un derecho del hombre, las mujeres y su rol de cuidadoras, como seres emocionales, sensibles, sumisas y débiles, relegadas al hogar, al matrimonio y al ámbito privado… Son roles impuestos que desde la infancia moldean nuestras vidas, limitando nuestras libertades y nuestro futuro. Lucha contra las violencias machistas, asesinatos, violaciones, acoso, maltrato, mutilación genital femenina, matrimonios forzados, trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual. También está vinculado con el ecofeminismo, sobre la preocupación por la salud amenazada por la contaminación, en especial la de los más frágiles, es decir, niñas y niños, el trato dado a los animales, la amenaza de guerra nuclear y la insostenibilidad del modelo productivo basado en recursos no renovables y destrucción de los ecosistemas.
Aprendía mucho sobre las mujeres, sobre todo, las olvidadas, que a pesar de que fueron pioneras, nunca se les dio el valor que tenían.

A lo largo de la historia las mujeres han destacado en su faceta de grandes inventoras, muchas han caído en el olvido, aunque no sus aportaciones. La jeringa, el limpiaparabrisas, el lavaplatos, la primera versión del libro electrónico, los cristales antirreflectantes…

Políticas, activistas, científicas, artistas escritoras y pensadoras que dieron ejemplo y sirvieron de inspiración para el movimiento de igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Hipatia de Alejandría. Fue una filósofa y matemática que llegó a ser directora del Museo de Alejandría en una época que dejaba pocas opciones de educación y de poder a las mujeres. Wu Zetian. Fue la única emperatriz que ostentó todo el poder en China. Flora Tristán. 1803, fue una escritora y pensadora. Marie Curie descubrió dos nuevos elementos: el polonio y el radio, ésta es una de las pocas mujeres que viene en los libros de texto.
Simone de Beauvoir
escribió obras que hoy se consideran clásicos del feminismo contemporáneo, y máximos exponentes del feminismo de segunda ola. Eva Perón. Fue conocida por su increíble poder de palabra y convocatoria, aprovechó su situación de primera dama para luchar por los derechos de los trabajadores y de la mujer, con especial énfasis en el sufragio femenino. Malala Yousafzai. El mayor icono del feminismo de la nueva generación. Luchadora por el derecho de las niñas a la educación en su país, Pakistán.

También conocí a grandes mujeres españolas que luchan y lucharon por la Igualdad entre mujeres y hombres: Clara Campoamor, diputada en el año 1933, fue la responsable de un logro histórico en la historia española: conseguir, por vez primera, el sufragio universal. Emilia Pardo Bazán que aprovechó su posición aristocrática y noble para reivindicar un cambio necesario frente a la desigualdad educativa entre hombres y mujeres.

Concepción Arenal
fue la primera mujer en ir a la universidad, y, para ello, tuvo que inscribirse como un hombre y disfrazarse. María Luz Morales fue la primera mujer directora de un diario —algo poco común incluso hoy— en la historia española: coordinó La Vanguardia entre 1936 y 1937, convirtiéndose en una de las figuras de referencia en la actividad literaria y periodística de España en el siglo XX. Margarita Salas es, sin duda, la bioquímica española que dio ejemplo a varias generaciones, y todavía continúa haciéndolo. Paloma Domingo, desde este 2018, la primera mujer en el cargo de directora de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología. Elena García Armada es una ingeniera industrial que ha desarrollado el primer exoesqueleto biónico para niños y niñas con atrofia muscular espinal. Esta especialista en robótica puede ayudar a 17 millones de niños en el mundo entero que padecen parálisis cerebral, lesiones medulares, espina bífida u otras enfermedades neurodegenerativas.

Estas seis compañeras maravillosas, me han enseñado la historia olvidada de muchas mujeres y estoy asombrada de lo poco que conocemos sobre ellas a pesar de lo importante de sus aportaciones.

Todas estas compañeras trabajan (voluntariamente) en Organizaciones Feministas, cuyos fines son: promover en todos los ámbitos de actuación de la organización, la libertad y la igualdad de las mujeres en el plano social, económico, cultural, político y jurídico; así como la plena efectividad de la igualdad jurídica de las mujeres y la erradicación de su discriminación. Entre otras muchas cosas.

Entre voluntariamente en su organización y les ayudaba en todo lo que podía, cada día que pasaba estaba más contenta de estar allí, aprendí mucho sobre el valor de las feministas, y su lucha.

Conocí a un chico que también les ayudaba dentro de la organización, la verdad es que enseguida conecté con él, era divertido y me gustaba. Un día quedamos para tomar café, otro día fuimos al cine, …. y lo cierto es que a pesar de que me encantaba su compañía, empecé a tener miedo de que su comportamiento cambiara y me ocurriera lo mismo que con mi exmarido. Hablé con las compañeras y todas me dijeron lo mismo, «ahora ya sabes lo que NO quieres, así que no dudes si algo no te gusta, siempre que nos necesites, estaremos aquí, no estás sola». Eso me tranquilizó y continué compartiendo con él una parte de mis días. Llevamos 3 años juntos, sin compartir casa, él en la suya y yo en la mía, y soy muy feliz, es un hombre maravilloso, compartimos aficiones, deportes, lectura, … Comprendí que a pesar del dolor y los malos tratos que sufrí, puedes conseguir ser feliz cuando tomas una decisión tan importante.

Así que, SI, aquel fue un Gran Día.
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