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Una actitud ambivalente e incoherente

Una actitud ambivalente e incoherente

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Un momento de la conferencia de José Luis Gavilanes. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Un momento de la conferencia de José Luis Gavilanes. | MAURICIO PEÑA
Joaquín Revuelta | 28/01/2016 A A
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Una actitud ambivalente e incoherente
Historia José Luis Gavilanes habló del papel de Espana ante el Holocausto en las jornadas organizadas por la ULE y Sofcaple y que este jueves continúan con el documental ‘La encrucijada de Ángel Sanz Briz’
La Biblioteca Pública acogió la primera de las tres actividades que la Universidad de León y Sofcaple han organizado con motivo del Día Internacional de la Memoria del Holocausto y la Prevención de los Crímenes contra la Humanidad celebrado este miércoles.

El periodista Pedro G. Trapiello precedió al profesor y escritor José Luis Gavilanes con una breve y sentida intervención que tituló ‘Palabras contra el silencio’. Acto seguido Gavilanes Laso impartió una conferencia en la que desgranó el papel de la España de Franco ante el holocausto que se perpetraba en Europa. El leonés es un estudioso de este periodo histórico, pues es conocido el trabajo que realizó sobre los leoneses que estuvieron en los campos de exterminio nazis y más en concreto de la estancia de Prisciliano García Gaitero en los campos de Mauthausen, Gusen y Dachau, según revelan sus memorias anotadas y revisadas por el profesor Gavilanes Laso.

Para el conferenciante el papel de España ante el holocausto se presta a ambigüedades "porque en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial hubo acercamientos y distanciamientos entre la política del régimen franquista y el odio racista que la Alemania de Hitler tuvo hacia los judíos", persecución de tipo racista, matizó Gavilanes, "que era muy diferente de la animadversión que se produjo en España cuatro siglos y medio antes con el decreto de expulsión de los judíos por parte de los Reyes Católicos".

Para Gavilanes la actitud del régimen franquista fue "ambivalente y con mucha falta de coherencia", que fue cambiando a medida que las circunstancias bélicas se fueron produciendo durante la Segunda Guerra Mundial. "España tenía una vinculación muy estrecha con el régimen nazi porque éste había ayudado a los nacionales durante la Guerra Civil. Pero en España no había ese odio racista hacia los judíos que existía en Alemania, más allá del imaginario popular con términos como judío, judiada o ladino", señaló Gavilanes, para quien el caso de Franco es también significativo porque parte de una proximidad hacía los sefardíes, pues coincide con ellos en Marruecos, incluso alguno de ellos le ayuda en el golpe del 38, y paulatinamente va mudando esa actitud prosefardita hasta una vinculación más estrecha hacia ese favor que debía a Alemania. "Empieza a fundir lo que es el judaísmo con la masonería. Ya todos sabemos del mito judeo-masónico que venía ya de atrás, porque en la época de la monarquía parece ser que según los antisemitas algo tuvieron que ver los judíos en el derrumbe de la monarquía en España en 1931", comenta el historiador.

Según José Luis Gavilanes, Franco salvó a una serie de judíos cuando las circunstancias bélicas hacían presagiar que Hitler no iba a ganar la guerra y convenía estar más a favor de los aliados que estaban más vinculados con esas democracias judeo-masónicas. "La actitud fue variando desde ese momento y se hizo mediante la creación del mito de que Franco salvó a los judíos, porque muchos de ellos se libraron de la muerte pasando por la frontera de Francia de camino a Portugal y de ahí embarcar a los EEUU".

Las jornadas prosiguen esta tarde con la exhibición a las 19:30 horas en la Fundación Sierra Pambley del documental de José Alejandro González ‘La encrucijada de Ángel Sanz Briz’, que analiza el papel jugado por el entonces embajador español en Budapest (Hungría) que, ante la actitud ambivalente del régimen de Franco, decidió por su cuenta extender cartas de protección y visados a judíos que pudieran demostrar su pasado sefardí, amparándose en una ley española de 1924 en la que se le concedía la ciudadanía española a todos los judíos de origen sefardí. De esta manera consiguió salvar a cerca de seis mil judíos.
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