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Sin baile, pero 'la niña bonita' está

Sin baile, pero 'la niña bonita' está

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El Santuario de la Virgen de la Velilla, de finales del XVII, luce espectacular en lo más alto del Valle del Tuéjar, el llamado Valle del hambre. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen El Santuario de la Virgen de la Velilla, de finales del XVII, luce espectacular en lo más alto del Valle del Tuéjar, el llamado Valle del hambre. | MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández | 02/08/2020 A A
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Sin baile, pero 'la niña bonita' está
Patrimonio El Santuario de la Virgen de la Velilla acogía cada verano las romerías que todos los pueblos de la comarca celebran allí; este año no es posible pero la visita a este lugar sigue mereciendo la pena
«Este día de San Juan (24 de junio) debería celebrarse la romería de las gentes de Prioro en este Santuario; son muchos los que acuden, la mayoría andando por el monte, y pasan en este maravilloso lugar un día de romería con misa, procesión, comida, aluches, juegos, conversaciones. Es una tradición más del pueblo». Lo explica Sabino el taxista, encargado de las llaves y abrir el Santuario de la Virgen de la Velilla, en una espectacular explanada a la sombra de Peñacorada desde la que se divisa todo el valle del Tuéjar, ése que llaman popularmente el valle del hambre por una vieja historia de quienes les freían a impuestos.

Pero es que, además de esta romería de ese pueblo de tradiciones que es Prioro, son otros muchos los días que a lo largo de todo el verano acogen celebraciones similares de otros pueblos de la comarca, así unos días antes, el domingo 21 de junio, deberían ser «los vecinos de los pueblos que pertenecen a los ayuntamientos de Prado de la Guzpeña y Cebanico quienes acuden al mismo lugar para, a la salida de misa, acudir todos ellos para coger un plato de paella que como cada año prepara Lupi y a comerla tranquilamente debajo de los robles».

Y así, durante muchos días, se iban sucediendo las romerías —como la famosa de los Orbayos— que este año no han podido ser pero ‘la niña bonita’, el Santuario, sigue allí y merece la pena la visita, y mucho; «más aún ahora que se han hecho obras y luce realmente espectacular, después de que el año pasado se hiciera la obra más necesarias en los tejados, pues las humedades son los mayores enemigos de un lugar como este, en el corazón de la montaña, justo en lo más alto, coronando el valle como se ve en la carretera, que aquí se acaba, solamente baja, no sube más», explica Sabino, quien muestra un camino por el que, a la sombra de robles centenarios, también se puede llegar a otro valle, sobre el pueblo de Fuentes de Peñacorada, siguiendo la llamada Ruta de las Legiones; también se puede visitar —por otro camino— las ruinas del monasterio de San Guillermo, pero con este Santuario como «la niña bonita» del valle.

Este Santuario, del siglo XVII, está muy ligado al Palacio de Renedo de los marqueses de Prado. «Había sido una ermita anterior, del siglo XV, para celebrar una aparición de la Virgen de la Velilla en este lugar» y después entre donaciones, paso de peregrinos y la labor ‘social’ de los citados marqueses se llegó a este espectacular Santuario, en el que la ‘presencia’ de los marqueses es evidente en piezas procedentes del Palacio, retratos, ex votos y hasta bancos destinados a las gentes ‘nobles’... Y muy cerca, en la misma explanada, la Casa del Peregrino, cuya sombra, unida a una fuente muy cercana, son otro privilegio impagable del lugar cuya historia oficial dice que «el Santuario comenzó su construcción en 1615 dando por finalizadas las obras en 1680. Dos fases constructivas: en la primera, hasta 1656 se levantó lo principal del edificio; en la segunda, la torre, el pórtico, el coro y el camarín. Es de estilo renacimiento, excepto la torre y el retablo principal».

Y después de las noticias de las romerías suspendidas, las actividades habituales a la sombra del monumento que han quedado para mejor ocasión también hay que dar cuenta de que hay una noticia positiva, ‘la niña bonita’ está ahí y abre sus puertas durante el verano, pues el pasado 12 de julio la Asociación ‘Amigos de la Velilla’ anunció la apertura del Santuario, en La Mata de Monteagudo, aunque llega casi tres meses después de la apertura oficial que se celebraba en años anteriores pero son de sobra conocidas las circunstancias que obligan a ello. El horario de visitas, hasta el 13 de septiembre, es de 11 a 14 y de 17 a 20.30 horas, de martes a domingo. Al margen de estas visitas con guía habrá misa todos los domingos a partir de las 13 horas.

Y para el resto de los meses del año por allí andará Sabino, uno de esos generosos imprescindibles de nuestro patrimonio, que insiste: «Tu di que venga la gente que la visita siempre merece la pena», mientras te enseña los restos de la frase borrada que se leía en la cruz que preside la explanada: «En recuerdo de la victoria de la España contra la anti España». Igual se pasaba un poco.
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