Esta web utiliza las cookies _ga/_utm propiedad de Google Analytics, persistentes durante 2 años, para habilitar la función de control de visitas únicas con el fin de facilitarle su navegación por el sitio web. Si continúa navegando consideramos que está de acuerdo con su uso. Podrá revocar el consentimiento y obtener más información consultando nuestra Política de cookies.
ACEPTAR
Publicidad

Un timón, una estelada y un aplauso

Un timón, una estelada y un aplauso

OPINIóN IR

26/05/2019 A A
Imprimir
Un timón, una estelada y un aplauso
Esta semana pasada estuvieron en León los responsables de las cuatro diócesis de la provincia Eclesiástica de Oviedo. Tres Obispos (Oviedo, Santander y León) y un Administrador diocesano (Astorga) que repasaron diversos asuntos comunes, con dos platos fuertes: los religiosos y los seminarios. Estoy seguro de que la ausencia de don Juan Antonio fue más que una silla vacía en la mesa de trabajo. Era el más joven de los cuatro y ha sido el primero en ser llamado a cruzar al otro lado. Ahora, el timón de la casa que la Providencia le había asignado a él, va a tener que manejarlo, por un tiempo, José Luis Castro, un sacerdote de 52 años, nacido en Santa María del Páramo y hasta ahora vicario general. Que encuentre mar serena y viento favorable. Y, si no, que no tenga miedo. Hay Otro que ejerce de timonel mayor, aunque parezca dormitar en la popa.

Ya metidos en varas episcopales, echo un cuarto a espadas en el asunto del recién elegido arzobispo de Tarragona. Lo hago porque me duele percibir el manejo de las picas que muchos comunicadores están poniendo sobre las viejas espaldas del papa Francisco. Y no por las picas en sí, que buenas son si son merecidas (es el evangélico recurso de la corrección, ojalá, fraterna), sino porque se termina escribiendo y hablando por boca de ganso, o sea, repitiendo lo que otro ha dicho antes. Yo prefiero ir a las fuentes y recoger lo que el mismo monseñor Planellas (Gerona, 1955) ha declarado en una revista seria cuando se le ha planteado el alboroto del matrimonio Caminal-Boadella, del campanario de Jafre y de la estelada ‘al vent’: «La gente que me conoce sabe que siempre he trabajado por curar heridas y calmar los corazones exaltados por las dos partes». Oiga, perdone. A mí como que me basta, hoy por hoy, esta alegación de buena voluntad. Más habrá que esperar y exigir. Todo a su tiempo.

Terminemos con aplausos. En Astorga sonaron el pasado día 10, cuando aún no había hecho acto de presencia la que no tiene nombre, en honor de Gaspar Vega, palotino, con cincuenta años de ministerio sacerdotal, y de Carlos Fernández, José Ignacio Franco y Juan Antonio Testón, con veinticinco. En León sonarán mañana: Fabio J. Mª. Calvo, Segismundo Fernández, Manuel J. Fresno, Ángel G. Macías, Gregorio González, Celestino González, Marcelo Merino, Ismael Urdiales y Luis Carlos Aparicio, padre marista, todos ellos en su quincuagésimo aniversario de ordenación, y Juan José Andrés, en el vigésimo quinto. Perseverar en tiempos líquidos es de agradecer. Que conste.
Volver arriba
Newsletter