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Un silencio y una publicidad

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OPINIóN IR

21/10/2020 A A
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Un silencio y una publicidad
Del silencio: asisto cívicamente avergonzado, profundamente defraudado e íntimamente indignado a cómo nuestros democráticos partidos políticos, sindicatos de enseñanza e instituciones públicas de todo ámbito competencial han mantenido un abyecto silencio ante la decapitación, en una población del noroeste de París, del profesor de secundaria, Samuel Paty, a manos de un joven de 18 años. La sinrazón del crimen, la ‘fetua’ o decreto religioso lanzada contra el profesor por el padre de una alumna y un islamista por haber mostrado caricaturas de Mahoma en una clase sobre libertad de opinión (y expresión, añadiría yo). Lo intensamente preocupante, que cuatro estudiantes señalaron al terrorista, Abdoullakh Anzorov, la identidad del profesor a cambio de varios cientos de euros. ¿Qué mundo estamos construyendo?

Mas, concentrados en sus ombligos sectarios, partidos, sindicatos e instituciones públicas, guardaron, repito, abyecto silencio. Para qué, por qué, decir nada. Al fin y al cabo Europa, sus valores democráticos, menos cuando nos suelta la guita, es lo de menos. Al fin al cabo, la educación, esa que Giner de los Ríos –cuyo centenario celebramos– creía que nos hace más humanos que la propia existencia, es cosa molesta que consume recursos económicos y enseña a pensar por uno mismo e incluso hasta quizás a hacerlo con espíritu crítico. Al fin y al cabo, qué importan las libertades individuales, qué el laicismo, si ellos, unos y otras, se sienten tan engreídos como cualquiera de esos dioses en cuyo nombre se justificó y justifica tanta barbarie y sumisión. Acaso sea que sólo nos pretenden para sus amenes. ¡Desmemoriados! ¿Ya no recordamos a nuestros muertos por el terrorismo yihadista?

De la publicidad: larga y gratuita será hoy la de los voceros de extrema derecha en el Congreso de los diputados, pues cuando ya se hayan publicado estas palabras, estará su defensor, el catalán Ignacio Garriga largando sus soflamas de moción de censura al «actual Gobierno social comunista mediante fraude al electorado español y su dependencia de las fuerzas políticas separatistas» que comienza la nauseabunda exposición de motivos en que la fundan, para ya, en la tercera línea pasar al «ilegitimo» y más y más y mucho más.

Procuraré resistirla entera por dos razones. Una, por salud mental, por ejercitar mi espíritu crítico; otra, por escuchar las razones y posiciones adoptadas por sus socios en tanto lugar, PP y Ciudadanos. Espero lo resista mi cerebro.

¡Salud!, y buena semana hagamos y tengamos.
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