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Un paseo por Valdemaría

Un paseo por Valdemaría

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Bajo la Peña de la Majada y el Bodón hay unas pequeñas praderas para descansar. | VICENTE GARCÍA Ampliar imagen Bajo la Peña de la Majada y el Bodón hay unas pequeñas praderas para descansar. | VICENTE GARCÍA
Vicente García | 12/04/2019 A A
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Un paseo por Valdemaría
Rutas Un corto arroyo de gran belleza bajo la cumbre del Bodón
Valdemaría es un hermoso valle de apenas tres kilómetros de longitud, que baja entre rocas y praderas al río Curueño. Tiene un gran pinar en su ladera norte que apenas se pasa tangencialmente, pero que puede resultar muy fresco en el verano por sus sombras, además en el recorrido hay un pequeño robledal, aunque la mayor parte del mismo es matorral y praderas.

La ruta que se plantea es la más sencilla de las que se pueden llevar a cabo, ya que se puede alargar de muchos modos. Sin embargo su sencillez y la belleza de los parajes, siempre dominados por el Pico Bodón son los puntos que la hacen que resulte más atractiva.

El valle del río Curueño es garantía de belleza y atractivo en muchos de sus lugares sus vistas a las montañas circundantes son especialmente hermosas, con la majestuosidad del Bodón presidiendo siempre el panorama, además de existir otros enclaves especialmente atrayentes.

Es importante reseñar que las personas que se dedican a andar por las montañas en esas localidades, forestales o ganaderos, son una gran ayuda y referencia para los caminantes algo despistados.

Se inicia la ruta en la localidad de Tolibia de Abajo donde la carretera hace una curva, se entra al pueblo en dirección sureste siguiendo por su calle, para cruzar un puente de salida sobre el arroyo de las Tolibias y pocos metros después, siguiendo en dirección sur, se toma la desviación que va a la izquierda bajo la enorme mole del Bodón. El camino sube una de las cuestas que se van a encontrar en la ruta, aunque no demasiado larga, que pronto se introduce en el pequeño valle de El Posadero bajo las rocas de la Peña de la Caldera y el Sierro Aforacao por un lado y las Espinicas por el otro. Se llega por la pista a una costrucción abandonada, cruzando poco despues una portilla para el ganado, que tras un corto paseo llega al arroyo Valdemaría poco antes de acabar en el Curueño cerca del trasvase al pantano del Porma, un pequeño tramo muy arisco y no hay que seguirlo, sino en la dirección contraria. Se vadea el arroyo cruzando hacia un camino que sube encontrando poco después una bifurcación que hay que seguir a la izquierda pues el lado contrario acaba en unas naves. Poco después hay otra bifurcación que también se sigue ha la izquierda en dirección nordeste bordeando la Peña de la Majada donde hay unas suaves praderas bajo esas peñas con unas excelentes vistas al Bodón y donde se puede reposar unos momentos contemplando la vista. El camino continúa para acercarse al arroyo y continuar paralelos a su cauce, dejando los pinares a la derecha, para cruzarlo de nuevo y caminar por la zona de la izquierda entre matorrales, subiendo al abrirse el valle y comenzando a ascender por un marcado camino.

La subida en este tramo es larga y dura, comienza en la Cuesta de Pantegas y sigue por el Prado Cordo donde hay praderas y matorral, un poco más arriba el camino se introduce en un pequeño bosque de robles para alcanzar una primera collada entre el Alto de la Cerezala y el de la Casarina, que se cruza por la ladera de la Casarina, ya sin camino siguiendo senderos y trochas, para pasar hacia otra segunda collada desde donde ya se puede ver Tolibia de nuevo en la parte baja del valle y lo que resta va a ser todo en descenso.

Tanto desde la primera como la segunda collada las vistas a las montañas de alrededor son interesantes, aunque el Bodón se lleva la palma en cuanto a la belleza del panorama, se ve el pico Valdorria, la peña la Verde, la Peña del Pueblo, por detrás la Peña Forcada y numerosas cimas de los alrededores.

La bajada debe hacerse con cuidado de no ir hacia las zonas rocosas que pueden resultar problemáticas, sino por las vallejas donde hay senderos y trochas de ganado apenas marcados, para salir al final a unas praderas aunque teniendo cuidado porque hay que cruzar un cierre de alambre espinoso para entrar en el camino, que se sigue girando después a la derecha para ir hacia un nuevo cierre, teniendo en cuenta que a veces los caminos se pierden o se encuentran invadidos por la maleza, pero no hay problema, porque en el último tramo se divisa Tolibia en el valle y hacia allí hay que dirigirse, por donde mejor camino se vea, para llegar a otro cierre que hay que cruzar procurando hacerlo por sitio adecuado para ello y desde allí descender a la pista, cruzar el puente y entrar de nuevo en la localidad de Tolibia andando hasta el punto de inicio donde se puede dar por finalizada la ruta.
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