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Un 'kamikaze' al volante

Un 'kamikaze' al volante

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Héctor cabecea durante el choque en Langreo. | MAURICIO PEÑA Ampliar imagen Héctor cabecea durante el choque en Langreo. | MAURICIO PEÑA
| 10/12/2020 A A
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Un 'kamikaze' al volante
Opinión Por Pablo Campos (Radio León)
Nacen estos renglones en medio de mi desconcierto. ¿Cómo sería el casting realizado a David Cabello? ¿Qué vieron esos hombres para darle el cargo y al mes de competición ponerle en la calle? Más allá del fulminante cambio de entrenador, del llamativo relevo, de su innegable impronta en el debut, de los tradicionales problemas defensivos y de una clasificación incierta, la reflexión inmediata incide en la pasmosa realidad de la Cultural, presa de una gestión deportiva que hace aguas por los cuatro costados.

No hay plan. De hecho no lo ha habido en los últimos siete años, ni antes ni después de Aspire, entidad a la que se rinde pleitesía por su gestión económica, estructural e, incluso, social, aunque no ha sabido plasmar su inversión en un proyecto a la altura de su nombre. Funciona en Leeds, en Eupen o, más cerca, en Alcorcón, ahora en apuros, pero con ideas continuistas.

En León, sin embargo, las urgencias se afrontan a golpe de impulso y de controvertidas elecciones. Hace tiempo que algo falla en la Cultural más poderosa de la historia. Alardean de una estructura gigante, con ilustres profesionales de aquí y de allí observando, discutiendo y dando forma a las decisiones. ¿Es así o es una simple manera de lanzar balones fuera? Sea como fuere, antes y después de Aspire pervive un común denominador.

Sus caprichos, filias y fobias van más allá del terreno de juego. De las restricciones de aforo en el estadio a la barra libre de abonados. De la devoción al enfrentamiento abierto con puñado de peñas. En realidad, las relaciones nunca fueron su fuerte (Cembranos, Ferrando, De la Barrera, Ignacio Álvarez…). Pero que no se me vaya la pelota. Perdimos la cuenta de los futbolistas que han sido visto y no visto y que fueron indemnizados por sus precipitados despidos. Ahora va a por el cuarto entrenador en dos años. De Cabello a Íñigo Idiakez, otro técnico sin bagaje, la enésima moneda al aire de un bólido que camina en dirección contraria y a volantazo limpio. Con tanto en juego resulta ‘suicida’. Y en pleno desconcierto, una duda existencial: ¿será Felipe Llamazares el siguiente en caer?
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