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Un juego literario con la España vaciada al fondo

Un juego literario con la España vaciada al fondo

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El escritor gallego Francisco José Faraldo acude este jueves a León con su primera novela. Ampliar imagen El escritor gallego Francisco José Faraldo acude este jueves a León con su primera novela.
Joaquín Revuelta | 09/06/2021 A A
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Un juego literario con la España vaciada al fondo
Publicaciones Francisco José Faraldo es el autor invitado de la nueva entrega de los encuentros literarios ‘Letras en la buhardilla’, donde protagonizará este jueves en el Salón de los Reyes una charla con Juan María Campal en torno a su primera novela ‘Onofre, Raymond Queneau y una mula’
El ciclo de encuentros literarios en las bibliotecas municipales ‘Letras en la buhardilla’ regresa este jueves a las 19:00 horas al Salón de los Reyes del Consistorio de San Marcelo con la charla coloquio que mantendrán los escritores Francisco José Faraldo y Juan María Campal en torno a la novela del primero ‘Onofre, Raymond Queneau y una mula’ (Bohodón Ediciones), primera incursión del ferrolano en el campo de la novela corta, cuya acción se sitúa en tierras leonesas, en el marco geográfico y humano de la España vaciada, donde pueden acontecer historias reales o inventadas como las que aquí se cuentan.

Afincado durante veinte años en Portugal, terminó fijando su residencia en Gijón y cuenta con una casa en Campo de Villavidel, donde ahora pasa la mayor parte del año. A través de poetas y amigos comunes fue como conoció a Juan María Campal, que le acompañará este jueves en la presentación en León de su primera novela. La coincidencia con varias presentaciones del libro en Gijón es lo que ha impedido que ‘Onofre, Raymond Queneau y una mula’ estuviera presente en la Feria del Libro de León. Autor de dos libros de poemas, tres textos teatrales y varios ensayos, su primera novela tiene su origen en la publicación de una serie de relatos sobre la España vaciada en su perfil de Facebook, relatos que fueron creciendo y a los que terminó dando forma de libro. «Si vamos a la estructura de la novela esto se parecería bastante a los ‘Diálogos’ de Platón o a ‘Belarmino y Apolonio’ de Pérez de Ayala. Es una novela dialogada y a través de esos diálogos entre una persona que puede ser un trasunto mío y este Onofre que sería un regante con muchas posesiones que ha heredado de sus padres lo que define a ambos personajes es que los dos han querido ser escritores en su juventud  y han tenido un pasado común en Madrid. Eso lo descubres durante sus encuentros, sus charlas. Y a través de esos diálogos van apareciendo una serie de historias que son novelas dentro de la novela, siguiendo de algún modo la estructura del Quijote, relatos que tienen su propia entidad y que van revelando un pasado común de dos personas que habían abandonado la literatura un tiempo pero con todo esto se les despierta la afición. El secreto de todo esto es que Onofre, el regante, es el verdadero autor, a pesar de que el texto está escrito en primera persona, como si fuera yo para entendernos. Y este es el juego de Raymond Queneau y sus ejercicios de estilo. Él narra historias desde puntos de vista diferentes y la historia varía completamente según quién las lea. Esto enlaza con las teorías de Oulipo y de los Patafísicos en el sentido del juego lingüístico, del juego literario».

Francisco José Faraldo se ha encontrado especialmente cómodo con la escritura de esta novela y no decarta continuar por la misma senda. «En la novela el recién llegado, que sería yo, descubre que el autor no es él sino el otro, que ha recuperado su afición por la literatura y ha escrito todo lo que ha ocurrido desde su punto de vista pero haciéndome a mí protagonista. Una cosa muy oulipiada. Yo que llegué a ese territorio con la idea de aislarme un poco, de escribir y tal, se me ha despertado, al igual que a Onofre, el gusanillo y ahora el desafío sería escribir la continuación o el mismo relato pero tal y como yo lo viví», concluye.
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