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Un jardinero con plumas

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El arrendajo es temido por los fotógrafos de naturaleza ya que se encarga de avisar con sus graznidos de que hay intrusos en las proximidades. | JAVIER VALLADARES Ampliar imagen El arrendajo es temido por los fotógrafos de naturaleza ya que se encarga de avisar con sus graznidos de que hay intrusos en las proximidades. | JAVIER VALLADARES
Javier Valladares | 28/08/2019 A A
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Un jardinero con plumas
Naturaleza El arrendajo es el más llamativo de los córvidos y posee, como el resto de sus parientes, una gran inteligencia
El arrendajo es el más bonito de los córvidos, o al menos el más llamativo. Y como el resto de sus parientes, es un ave con una gran inteligencia. De hecho los fotógrafos de naturaleza le tenemos un poco de temor, ya que es el que avisa a todo el bosque con sus graznidos de nuestra presencia. Una vez que el arrendajo nos detecta, todos los animales ya saben que hay intrusos en las proximidades.

Como el resto de los córvidos, el arrendajo es un oportunista por naturaleza. Aprovecha el menor descuido de otros animales para robarles su comida, o incluso los huevos de otras aves. En otoño e invierno se alimenta de bellotas, avellanas, castañas o escaramujos.

Debido a su afición a ocultar parte de sus alimentos a modo de reserva para periodos de escasez, es sin saberlo un verdadero jardinero, ya que muchos de los frutos y semillas acaban germinando, contribuyendo así a que los bosques en los que habita se desarrollen.

A parte de su característico sonido de alarma, los arrendajos son capaces de imitar cantos de otras especies, incluso de algunas rapaces. Precisamente con estas últimas, utilizan una estrategia de defensa muy peculiar, acosándolas en grupo hasta que logran alejarlas.

Se han observado en el arrendajo comportamientos que denotan su alto grado de inteligencia, como por ejemplo el uso de ciertos objetos a modo de herramientas, una gran memoria, o ciertas estructuras sociales y de comunicación entre individuos de su misma especie.

El hecho de guardar alimentos para épocas venideras más desfavorables ya implica una lógica y una capacidad de anticipar y prever el futuro, que no es muy común en el mundo animal.

Algunos estudios estiman que esta ave es capaz de movilizar hasta 5.000 bellotas cada año, y diseminarlas en distintos escondites, muchas de las cuales serán olvidadas y acabaran germinando.

Un llamativo penacho azul claro y blanco destaca sobre su cuerpo de color canela, lo que le hace fácilmente identificable, pero por su carácter desconfiado es bastante más fácil oír que ver a este verdadero cultivador o sembrador de bosques silvestres.
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